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Academia Winter (Capítulo 16)

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Mensaje por Runalan el Miér Jun 26, 2019 3:51 pm

Capítulo 16
“La búsqueda de información”



La noche del viernes era tranquila, inusualmente tranquila. Las estrellas iluminaban el cielo en un espectáculo nocturno digno de observar, pero que casi nadie admiraba porque también, era la hora de reposar energías. La belleza del cielo nocturno no podría ser apreciado por todos, era un espectáculo que no cualquiera presenciaría.
Ese no era el caso de Prizrak, que exclusivamente se había sentado en la azotea de su presunto hogar, en un asiento elegante, con una copa de vino en su mano que movía insistentemente de un lado a otro, mirando como el vino se iba de un lado a otro. Su pie sobre el otro, mirando el vino. Eventualmente, miró el cielo, admirando el espectáculo que la noche era capaz de brindar, como si pensara en muchas cosas, pero, a su vez, solo esbozó una débil sonrisa que nadie podría ser capaz de entender. Pero, eso no era lo que buscaba, al final de cuentas, él estaba solo, completamente solo, sin que nadie más pudiera ser testigo de su situación actual.
Mirando el cielo, él habló débilmente:

—Así que la maldición de Klirren —dijo para sí mismo mientras seguía moviendo su copa. Dio un leve sorbo y tragó, para luego volver a esbozar su sonrisa—. Me pregunto qué es lo que quiere esta vez, y si tendrá éxito o volverá a fracasar.

Él cerró sus ojos, pero su sonrisa no se desvaneció.

—Cómo sea, ¿serán capaces ese zorro y el científico de hacer algo? ¿O tendremos que lidiar con el dios de las tinieblas? —abrió sus ojos bicolor, mirando el suelo de su azotea—. Me pregunto que terminará sucediendo.

Y volvió a tomar un trago de su copa.
El cielo nocturno era visible en toda la ciudad, bosques y demás lugares aledaños. Era un panorama que cualquiera querría observar, además de que estaba al alcance de cualquiera. Las nubes eran escasas y las estrellas brillantes, la luna estaba redonda y hermosa, brillantemente mostrando su presencia, como si quisiera ser la mayor atracción de este evento nocturno.
Wolf presenciaba el mismo panorama que aquel dragón desde un punto completamente distinto, el techo de su casa y sin vino de por medio. Observando aquel panorama, en silencio, con una débil sonrisa en sus labios. Wolf no era el tipo de persona que durmiera, realmente era incapaz de hacerlo, por lo que aprovechaba las noches para hacer algo productivo o, simplemente, sentarse a observar el hermoso cielo nocturno. Todo servía para él, mientras le ayudara a pasar el tiempo. Ahora, era el inicio del fin de semana, iba a tener un muy largo fin de semana. Comenzando con que no tiene mucha tarea y ya la terminó, y que la escuela es algo que le sirve como método de entretenimiento. El no dormir le llegaba a resultar algo sumamente aburrido; no sabía en qué más entretenerse para hacer que el tiempo se le fuera volando. Mirar el cielo nocturno era lo mejor que podía hacer para que el tiempo pasara, deseoso de que lo más rápido posible.
Mirando el cielo, visualizó una figura que volaba por los mismos. Un poco extrañado, alzó la cabeza, curioso. Era raro que hubiera pájaros a estas horas de la noche, pero claramente era un ave, tenía las alas de una. Plumas negras y grandes, ¿algún tipo de lechuza negra? ¿Un cuervo? Mirándolo mejor, rápidamente se percató que ese ser no era un pájaro común, era alguien que conocía perfectamente; Hatsuharu.
Extrañado, Wolf se levantó, mirándolo mejor. Para su sorpresa, causó tal movimiento que el ave se percató de su presencia y detuvo su andar, pero sus alas aún se movían para mantenerse en el aire. Entonces, cambió su dirección y se dirigió a Wolf, quien rápidamente se puso nervioso, sin saber que hacer ahora.

—¿Qué haces aquí a estas horas? —preguntó Hatsuharu con su habitual voz serena, a lo que Wolf tragó saliva, intentando encontrar las palabras adecuadas.

—Sólo… miraba el cielo, quería pasar el tiempo rápido con eso —aclaró Wolf, intentando mantener su compostura.

Hatsuharu, por unos breves instantes, mantuvo su mirada en él, aún en el cielo. Sus alas se movían de arriba abajo para mantenerlo ahí, era como un movimiento involuntario, era tan natural como respirar para el joven cuervo. Pero luego su expresión se aflojó un poco, mostrando una débil sonrisa.

—Claro, tú no duermes.

Al decir eso, la expresión de Wolf también se suavizó un poco, más tranquilo y menos nervioso. Hatsuharu era una de las pocas personas con las que podía hablar con toda naturalidad, pero eso no dejaba de darle miedo. Tenía ese temor; de que en algún momento pudiera decir algo inapropiado y terminar perdiendo su amistad.

—¿Y tú que haces aquí, Haru? —preguntó Wolf ahora—. ¿No deberías estar ya dormido? Es muy tarde.

—Se supone que sí, debería estar dormido —dijo rápidamente el ave—, pero acabo de terminar de trabajar.

—¿De trabajar? —se preguntó Wolf a sí mismo, pero luego, recordó algo más importante—. Haru, ¿no es inseguro que estés volando sobre la ciudad? Los humanos podrían verte.

—Oh, eso… no debes preocuparte, lo sé, por eso tomo medidas.

—¿Medidas?

—Hechizo que bloquea la percepción —aclaró Hatsuharu—, es el hechizo que usan la mayoría de seres sobrenaturales para que nadie te vea, estarás ahí pero los humanos simplemente no te percibirán.

—Suena como un hechizo útil —comentó Wolf, a lo que Hatsuharu asintió.

—Lo es —él entonces tomó vuelo y se sentó en el techo, cerca de donde estaba Wolf, quien también se sentó—. Pero aun puedo dormir en la mañana.

—No digas eso, deberías de dormir bien —dijo Wolf.

Él se preocupaba por la salud de Hatsuharu y sus horas de sueño, sí, pero en el fondo, apreciaba que se quedara aquí con él. Quería pasar más tiempo con Hatsuharu, ¿por qué? Realmente no lo entendía, pero se sentía cómodo, inusualmente cómodo. Pasar el tiempo con Hatsuharu fue algo que siempre apreció; en clases, en el almuerzo, incluso en la expedición adoró ver aquellas alas intentando liberarse del estrecho espacio, como chocaba con todos lados, desorientado, fue una visión adorable para él.

—Puedo quedarme un poco más —dijo Hatsuharu, llamando la atención de Wolf—. No me importaría que perdamos un poco el tiempo los dos aquí.

Wolf volvió a sonreír suavemente, una sonrisa algo imperceptible pero amigable, llena de un sentimiento sincero de bienestar.

—Sí… ambos perdamos el tiempo aquí, en todo caso.

Definitivamente, esta noche para Wolf pasaría rápido, mucho más rápido de lo común. Y lo apreciaba, con Hatsuharu, el tiempo siempre se le va volando. Ah… ojalá lo pudiera tener todas las noches con él, todos los días… así, no sentiría el paso del tiempo sobre él.
Pero la noche no solo era tranquila para Wolf, también llegaba a ser algo frustrante para otras personas. Bien se sabe que la noche es para dormir, pero hay gente, como Hatsuharu, que trabaja aun en estos horarios, exigiéndose mucho. Hay personas que usan la noche para hacer cosas que no hacen durante el día, y hay personas a las que simplemente les llega la noche cuando están entretenidos en algo, y ese era el caso de Xiaoyan.
La maldición de Klirren sobre su hijo era algo que no le dejaba tranquilo, y quería encontrar pronto una manera para resolverla antes de que pudiera tener algún tipo de consecuencia. Temiendo porque estas fueran graves o su hijo se viera en peligro (no solo su hijo, de cierto modo, también estaba preocupado por los hijos de Khem, quien no parecía preocuparse por ellos), lo llevó a tomar varios libros antiguos propiedad de su padre Hakuzosu, se Asahi y Yunuen, para intentar encontrar más pistas. Buscando maldiciones, dioses antiguos, espadas, poderío en el crepúsculo.
El zorro solamente se sirvió una taza de café, que tenía a su lado en el escritorio junto con una dona a medio comer. El zorro generalmente comía todo primero y luego investigaba, pero el café se estaba enfriando y la dona solo estaba ruñida, dando muestra que esta vez de verdad estaba inmerso en la investigación.
Pero, lamentablemente, el zorro no encontraba gran cosa. Sólo algunos escritos que parecían referirse a Klirren, y algunos más sobre la espada crepuscular, como Klirren la utilizó para masacrar a antiguos mundos que tomó y cedió a los demonios abismales. Eso era lo que él hacía al final de cuentas, era como un guía, un protector para los demonios abismales. Eso era él… y generalmente, encontraba una víctima a la cual adherirse para usarla después como puerta para entrar a un mundo, y, una vez en ese mundo, lo moldearía para hacerlo apto para los abismales.
Ese tipo de ser era Klirren.
El zorro entonces, soltó un suspiro pesado mientras sus orejas se bajaban y se recargaba en su escritorio, sobre todos los libros. Su cola se movía de un lado a otro con impaciencia combinada con pereza.

—Esto es un gran problema —se dijo a sí mismo con un total desánimo—. Realmente no puedo ser nada comparado a los demás, que encuentran información rápidamente de todo.

Yunuen, Asahi, Khem, Hakuzosu, encontraban información rápidamente, conocían de muchas cosas, puesto que tenían mucha experiencia. Pero Xiaoyan solo era un zorro, un zorro que… tiene una condición que él nunca pidió. Tener nueve colas es demasiado para él, a veces siente que es demasiado para él.
Los zorros de nueve colas son sabios, muy sabios, fuertes, hermosos y, sobre todo, peligrosos. Xiaoyan no encajaba en ninguna de esas descripciones (quizá solo en lo hermoso), no era alguien tan fuerte ni sabio como lo eran los demás, y siempre se acomplejó por eso. Ser un zorro de nueve colas le quedaba muy grande. Él solo era un zorro en el fondo, como cualquier otro… glotón, juguetón y perezoso. ¿Por qué se esmeraba en conseguir información que posiblemente Asahi o Khem ya sabrían? ¿Por qué se esmeraba en buscar información que posiblemente Yuneun o Hakuzosu anotaron en estos libros? Era inútil, tampoco podía pensar en una solución porque ni siquiera sabía que era el problema
Él se movió un poco, y su mirada se dirigió a un retrato con una fotografía. Era él y Zhiyue de pequeño, cuando era un pequeño cachorrito. Su pequeño y único hijo.
Xiaoyan, se supone, no podía tener hijos de ninguna manera. Ni de manera tradicional, ni por medio de magia. Porque, si bien, su magia era conocida por ser extremadamente pura y fácilmente podría mancillarse, también era incompatible con las demás por la misma razón. Además, su maldición hacia que ésta no sirviera de la misma manera que otras, por lo tanto, para él, era imposible crear vida. Y, sin embargo, ahora tiene a su pequeño Zhiyue.
Rápidamente, él alzó la cabeza mientras negaba violentamente. No era tiempo de lamentarse, tenía que encontrar la manera de ayudar a su pequeño. Costara lo que costara.
Decidido en hacer algo, tomó la dona y se la comió, para luego levantarse de su asiento y desaparecer de su biblioteca, para aparecer en la puerta de otra.
Era una puerta grande, sumamente grande con escritos en varios idiomas. Xiaoyan solo podía descifrar unos cuantos. Entre ellos el japonés, chino, inglés, alemán, español y francés. Movió su cola y se aproximó a la gran puerta, donde otras dos personas estaban paradas. Una de ellas, tenía una máscara de un perro, y vestía de una manera egipcia, con acabados de oro, y una gran alabarda en su mano, también en oro puro. Su piel era oscura y tenía un torso robusto. Delante de él, estaba Khem, fácilmente reconocible para el zorro, quien no dudo en mover sus orejas con curiosidad.

—¿Khem? —llamó, acaparando la atención de las dos personas en cuestión—. ¿Qué haces aquí?

—¿No es obvio? —cuestionó. Se veía un poco fastidiado, posiblemente porque no se le permitía la entrada al lugar—. Investigar sobre Klirren.

—Supongo que Sobef no te dejó entrar.

Khem no dijo nada más, estaba fastidiado, y sentía que podía darle una buena al hombre con más cara de perro, pero de hacerlo, sería no ser bienvenido más a estos sitios, algo que no le convenía en lo absoluto.  
Sobef era este hombre con máscara de perro y que, para Xiaoyan resultaba intimidante. Era el guardián de la biblioteca del MetaWorld, uno de los mundos mágicos más antiguos que existen, y que era liderado por un mago-dios del tiempo llamado Sabrae. La biblioteca del MetaWorld era un lugar que contenía mucha información, y por lo tanto, la entrada estaba restringida cautelosamente a muchas personas, y parecía que entre esas personas cuya entrada estaba prohibida, estaba Khem. ¿Por qué? Xiaoyan prefería no preguntar.
Xiaoyan conocía este sitio gracias a Asahi, quien vivió durante mucho tiempo en el MetaWorld, ¿haciendo qué? Quién sabe. Es por eso que sabía perfectamente que, en este lugar, seguramente encontraría algo respecto a Klirren que no estuviera en los libros pertenecientes a sus demás familiares, pero, parecía que Khem se le había adelantado a la idea, aún si no lo dejaban entrar.
Xiaoyan realmente tenía curiosidad, pero no se atrevía a cuestionar al científico. Únicamente se acercó al hombre que tenía máscara de perro, la cual lo intimidaba profundamente, recordándole su fuerte temor a los canes. Pero estaba bien, si era por su hijo, sería capaz de afrontar a cualquier perro. Por lo tanto, se detuvo enfrente de Sobef y le miró fijamente, mirada que le fue devuelta por aquel hombre.

—Pido que me dejes entrar.

—No.

—¿Por favor?

—No.

El zorro resopló y su cola se movió violentamente, claramente enojado. Se acercó al científico, esperando internamente porque éste no se riera, pero no tenía expresión.

—Pedir las cosas amablemente no funciona —comentó Khem, comentario que hizo enojar todavía más al zorro.

—¡¿Entonces qué propones?! —reclamó Xiaoyan—, ¿qué le demos croquetas, acaso?

—Puede que haya una mínima posibilidad de que eso funcione.

—¡Debes estar de broma! —Xiaoyan resopló y frotó su sien con insistencia, algo que Khem notó—, debe haber alguna otra manera. Entrar a la fuerza no es opción, solo causaríamos un alboroto y perderíamos conseguir información de…

Entonces Xiaoyan cayó en cuenta y miró a Khem, quien simplemente no dijo nada ni se inmutó con la mirada del zorro. Cayó en cuenta, que él estaba aquí por iniciativa propia. Dijo que buscaba información de Klirren, pero en la escuela se veía claramente que no tenía mucha iniciativa. Entonces, ¿por qué…?

—Tú… ¿de verdad estás buscando información por cuenta propia? —preguntó Xiaoyan, a lo que Khem miró hacia otro sitio, como si evadiera el contacto visual con el zorro—. ¿Por qué?

Khem no respondió, al menos no al principio. La mirada del zorro era insistente, y no podía rehusarse a decirle algo, era como si de alguna manera, fuera débil hacia él. Hacía esas orejas, peludas y activas, que se movían a todos lados con el mínimo sonido. Hacia esa cola, esponjada y que también se movía demostrando el humor del zorro. Hacia esos ojos, de un color dorado brillante, llenos de vitalidad y emoción. Este zorro, era único en todos los aspectos, Khem lo pensó inmediatamente, este zorro era perfecto.

—Sería molesto si todo cae por culpa de Klirren —dijo sin más—. Además… tú mismo me insististe en que hiciera algo.

—Bueno… sí, pero… —las orejas de Xiaoyan descendieron un poco—. Realmente no creía que te tomarías mis palabras enserio.

Khem le miró nuevamente, en silencio. El zorro prosiguió:

—Realmente, solo quería un poco de ayuda… tanto tus hijos como el mío… sé que quizá para ti no sean tan importantes como mi hijo lo es para mí —aclaró Xiaoyan, su tono de voz era un poco más bajo de lo normal, lleno de sentimiento—, es por eso que quiero ayudarlo, con todo lo que pueda. Por eso es que decidí venir aquí, sólo… por eso.

Khem continuó con su mirada sobre el zorro, silente. Era como si estuviera pensando en algo, pero en realidad, su mente estaba en blanco. Cuando veía el zorro, eso solía ocurrir. Pero luego, Khem miró la puerta, donde estaba Sobef, y luego dijo sin más:

—Ahí lo tienes, ¿eso es suficiente?

—¿Eh? —Xiaoyan alzó las orejas, miró a Khem y luego a Sofef, quien se estaba moviendo a un lado de la puerta, como si dejara el camino descubierto.

—Un deseo noble merece la información necesaria, un deseo noble, merece la ayuda del MetaWorld —decía el hombre con máscara de perro al moverse—. Pueden pasar.

—¿Eh? ¿Qué… acaba de ocurrir? —Xiaoyan apenas acababa de caer en cuenta que fue utilizado por el científico—. ¡¿Tú lo sabías?!

Khem se encogió de hombros mientras caminaba. Las grandes puertas de la biblioteca se fueron abriendo poco a poco, dejando la entrada libre para estos dos. Detrás de Khem, iba Xiaoyan, reclamando aún.

—¡Me acabas de utilizar! ¡Eso es injusto! —reclamó—. ¡Yo que me había soltado en decirte lo que de verdad sentía!

—Y gracias a eso estamos adentro.

—B-Bueno… ¿Es por eso que tú no podías entrar?

—Sobef pide un deseo noble para pedir información, no simple ambición o amor al conocimiento —declaró Khem—, y yo no tengo nada de noble, desde luego. Tú, desde luego sí, al querer salvar a tu hijo más que nada. Fuiste de utilidad, zorrito.

Xiaoyan detuvo su andar, sorprendido, mientras Khem seguía caminando por la extensa biblioteca, largo y altos estantes repletos de libros de todo tipo, mesas en medio con varios asientos y lámparas de magia que iluminaban el lugar. Era muy amplio, demasiado, un lugar digno de poseer todo tipo de información. Pero, Xiaoyan no pensó en eso, sino en las palabras de Khem, se quedó inmersa en ellas, y solo, en voz baja, repitió para sí mismo:

—¿Fui… de utilidad?

Por primera vez en mucho tiempo, Xiaoyan se sintió bien consigo mismo. Ser siempre la persona menos sabia, poderosa o con experiencia siempre le acomplejó, pero ser de utilidad, sea para una cosa u otra, le hacía sentir mejor, le hacía sentir mucho mejor consigo mismo… y Khem lo sabía.

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Y eso sería todo por hoy -w- Espero que no resulte aburrido xD y sin más, me despido.

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Academia Winter (Capítulo 16) Empty Re: Academia Winter (Capítulo 16)

Mensaje por Kanon Oda el Miér Jun 26, 2019 8:49 pm

Esta genial  *-* xiaoyan y khem se estan enamorando, cada vez se llevan mejor.. 7u7  si ya khem concluyo que xiaoyan es perfecto!, y wolf con haru no se quedan atras..se ven tan tiernos *-* me encanta.. !!!! Por otro lado se ve que alguien sabe mas de lo que aparenta... 737  sospechoso  .. me encanta

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Academia Winter (Capítulo 16) Akiza_10

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