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Mensaje por Runalan el Sáb Jun 01, 2019 2:36 pm

Capítulo 6
“Fuera de la escuela”


La primera semana de clases había pasado apresuradamente, casi ni se había sentido, había sido demasiado rápido el flujo del tiempo que se conllevó ahí. El fin de semana llegó en un abrir y cerrar de ojos, y ya era el sábado que Perry tanto había estado ansiando desde el día de ayer.
Él se había arreglado normalmente, quizá preocupándose un poco, ligeramente más de lo normal, sobre cómo se veía. Bombardeó a Wolf con preguntas de cómo se veía, a su hermano mayor, Mika, e incluso a Arkan o a su sensei, que era Khem, con el cual tuvo una breve discusión por esas mismas preguntas poco después.
Wolf, por su lado, se arregló como cualquier otro día, sin mucho motivo para arreglarse bien como lo hacía Perry. Al final de cuentas, solo iba porque su hermano mayor iba también a la casa de los Hanatsuna. Él realmente no había conocido mucho aún a Tsuika, pero resultó que, para él, había sido una persona agradable, junto a Hatsuharu, quien también había sido un buen amigo hasta ahora, alguien atento y con un pensamiento justo. En cuanto Tsuika, a la impresión de Wolf, era extrañamente adorable.

—¿Puedo preguntar a dónde van?

Arkan había sorprendido a Wolf preparándose para salir, tomando más algunas cosas que preocupándose de su apariencia física, o más bien, sus vestimentas. Por eso, cuando él pasó por la sala de su casa, se encontró con Arkan, quien estaba aparentemente, saliendo de la cocina.
Wolf le volteó a ver.

—Perry dijo que iría a casa de Seiyua, así que me lleva a mí porque parece que le avergüenza ir solo —contestó de inmediatamente. Las orejas de Arkan se movieron como acto de reflejo.

—¿Le avergüenza? —cuestionó, ligeramente sorprendido—. Eso me sorprende de Perry, él suele ser muy abierto con todos y muy despreocupado. ¿Cómo le avergonzaría algo como eso?

Wolf negó con la cabeza en señal de que tampoco se podía explicar eso. Wolf no pudo llegar a la misma conclusión que Arkan, el hecho de que Perry gustaba de Seiyua y que por eso parecía verse preocupado por como éste podría percibirlo. Pero entonces, a la mente de Arkan llegó algo que pareció interesarle aún más.

—¿A la casa de Seiyua, dijiste? —preguntó, a lo que Wolf asintió—. ¿No es Seiyua el Shikigami del maestro Xiaoyan?

Wolf volvió a asentir:

—Sí, creo que sí —asintió—, también creo que él fue quien ayudó en la crianza de Tsuika, el zorro albino de mi clase. Es un Hanatsuna, lleva el mismo apellido que Asahi, Yunuen y Xiaoyan.

Era verdad, todos ellos tenían el mismo apellido “Hanatsuna”, un apellido raro que era exclusivo del pequeño círculo de criaturas que ellos conformaban. Era un poco obvio que Tsuika era el único hijo de Xiaoyan, puesto que ambos eran zorros, tenían el mismo apellido y Tsuika solía seguir mucho a Xiaoyan fuera de clases, incluso se iban juntos, junto con Seiyua, y a veces, con Asahi y Yunuen.
Entonces pensó, que ese zorro específicamente, era alguien que le parecía interesar a su amo. Él no era alguien que mirara a las otras personas, iba a la escuela únicamente a impartir clases y ya. No le interesaba convivir con otros maestros o con sus alumnos. Sólo iba a lo que iba. Pero no podía entender, ¿por qué su amo miraba a ese zorro? Siendo como era, ni siquiera a mirar a alguien se dignaba.
Pero no quiso darle muchas vueltas al asunto.

—Me gustaría ir para asegurarme de que todo estará bien con ustedes, pero siendo que Perry irá contigo, no es necesario que me preocupe tanto.

—Está bien, Arkan, tal y como dices. Con Perry realmente no me preocuparé… además es solo la casa de los Hanatsuna, son personas amables, según he escuchado decir.

—Eso no lo dudo, realmente no lo dudo.

Y realmente no lo hacía. Arkan había sido testigo, a lo largo de la semana, como Tsuika, el menor de los Hanatsuna, se esforzaba mucho en apoyar a sus compañeros, incluso en cosas que él mismo no entendía. Se obligaba a sí mismo intentar aprenderlas para poder explicarlas, o, también, siempre pensaba en el bienestar de sus demás compañeros, era alguien que hablaba educadamente y era calmado en su manera de hablar.
Sí, Arkan no supo por qué pensaba en eso, y no lo tomó en cuenta hasta que Perry llegó a la sala, donde Wolf había estado esperándolo.

—¡Wolf, vámonos, que se nos hará tarde!

No dio tiempo de siquiera analizar que había llegado ya, cuando ya se estaba yendo de la casa para tomar su motocicleta. Wolf no tuvo de otra más que seguirle en silencio y un poco apurado, debido a las prisas de su hermano, mientras que Arkan solo les miró salir sin decir nada más.
Perry se apresuró en ir a casa de Seiyua que, afortunadamente, recordaba perfectamente donde estaba. Sin embargo, era imposible acceder en motocicleta o cualquier otro vehículo. La casa de los Hanatsuna se encontraba al pie de una montaña, por lo tanto, había mucho bosque alrededor y estaba en un lugar inclinado hacia arriba. La única manera de acceder era a través de unas escaleras largas y anchas, de aproximadamente, 200 escalones. 200 escalones que aunque Perry odiaba, era capaz de afrontar para poder visitar a Seiyua siempre que pudiera.
Cómo tal, Perry dejó su motocicleta en un pequeño aparcamiento que había al comienzo de las escaleras, donde estaba una bicicleta con una canasta y una campana, que, según Wolf, pertenecía a Tsuika. Estacionó su moto y, junto con Wolf, subió aquellas molestas escaleras que, según cuentas del mismo Wolf, parecían equivaler a 10 pisos de algún edificio. ¡¿Estaban subiendo 10 pisos para llegar solo a una casa?! ¡¿Qué clase de casa era?!
Lo que él no sabía, es que la casa de los Hanatsuna era una casa antigua al estilo oriental, como si estuviera combinada con un templo de la misma procedencia. Llegando al patio de la casa, ya podía verse la presencia de un grande e imponente torii, tan grande y tan rojo que, según las leyendas, representaba la entrada a un terreno sagrado. Como tal, esto, sin duda, tenía toda la pinta de un templo.
Cuando ellos terminaron de subir las escaleras, dolorosamente, vieron a Tsuika que estaba en lo que parecía ser un jardín lleno de vida y color, con varios aromas juntos entremezclados, regando lo que parecía ser un rosal de color blanco. Movía su cola alegremente de un lado a otro, y Wolf se preguntó, ya que está fuera de la escuela, ¿es seguro que esté mostrando su forma normal como si nada? Así, Perry, como si hubiera leído el pensamiento de Wolf al ver su rostro, respondió con una débil sonrisa:

—Es un templo al que nadie acude, y cuando alguien entra lo sienten inmediatamente, y así sabrán si guardar las apariencias o no —contestó—, por eso Tsuika no se preocupa por ocultarse.

—Ya veo…

Las orejas de Tsuika se movieron inmediatamente en un acto involuntario. Luego, como si les hiciera caso, volteó hacia donde estaban las dos visitas que había estado esperando Seiyua o, al menos, él había estado esperando a Perry, pero Tsuika se emocionó con ver a ambos y, aun moviendo su cola y su regadera en su mano, fue con ellos.

—¡Perry, Wolf, hola! —saludó con su increíble energía—, ¿vienen a ver a Seicchan? Él estaba preparando algo de comer. Dijo que tenía que tener algo listo para cuando llegara Perry.

—Ah… Seicchan es demasiado considerado —él sonrió torpemente mientras sentía que el corazón le bailaba.

Tsuika sonrió nuevamente:

—Él está dentro, por si quieres ir a verlo.

Perry asintió: —Gracias Tsuika.

Él caminó hacia el interior de la casa y entró, mientras que Wolf se quedó ahí afuera con Tsuika. Hubo unos breves momentos de silencio, en los que Wolf no encontraba tema de conversación, así que, simplemente buscaba algo que decir, aunque fuera algo tonto. Pero quizá para su fortuna, Tsuika se le adelantó.

—No esperaba que vinieras tú también, Wolf —comentó Tsuika, la manera en la que movía sus orejas parecía decir que intentaba no ser grosero—. Es bueno tenerte por aquí también.

—Realmente yo no pensaba venir… pero Perry me pidió que lo hiciera, y de verdad que no pude negarme.

—¿Te pidió que lo hicieras? —automáticamente, Tsuika ladeó la cabeza con curiosidad—. Qué curioso, si él ha venido solo antes.

—Parece ser que como no hará tarea ni viene por cuestiones de la escuela, le dio un poco de vergüenza —Wolf dijo en voz baja—, por eso me lo pidió.

Tsuika le miró sorprendido por unos instantes. ¿Perry? ¿Vergüenza? Eso sí que era sorprendente. Pero luego, por acto de reflejo y sin malicia sino con inocencia, Tsuika rió con suavidad. Una risilla que era igual de melódica que su voz.

—Comprendo, que raro de Perry, pero es un poco obvio por qué.

Sí, igual que Arkan pero contrario a Wolf, Tsuika también comprendía porque Perry tenía esos comportamientos hacia Seiyua. Vamos, era un poco obvio el hecho de que a él le gustaba Seiyua. La manera en la que hablaba con él, las expresiones que hacía, y demás cosas pequeñas, pequeños detalles que iluminaban todo y hacían llegar a esa teoría. Que realmente, una teoría disparatada no era. Al final, ellos habían convivido mucho ya, se habían hecho buenos amigos, no era de extrañar que eventualmente, uno de los dos sintiera sentimientos por el otro.
A decir verdad, posiblemente, Seiyua también se sentía de la misma manera, pero no era capaz de darse cuenta aún. O, al menos eso era lo que pensaba Tsuika, que la idea de que estuviera en una relación con Perry le fascinaba, después de todo, Seiyua sería feliz con ello, y mientras él esté feliz, Tsuika lo estará de igual manera.
Pero luego entonces, miró a Wolf con detenimiento. Él parece estar creando amistad con Hatsuharu, puesto que incluso hicieron pareja en las clases de cocina con Arkan. Habían estado hablando más seguido y sorprendentemente, Hatsuharu, alguien que no podía llevarse bien con los demás debido a su inmensa desconfianza, parecía pasársela bien con Wolf. ¡Así comenzaban todos los amoríos! Ah, de cierta manera, a Tsuika le daba un poco de envidia que todos fueran merecedores del amor.
La mirada de Tsuika, llena de sus pensamientos actuales fue notada por Wolf, quien le miró con cierta incomodidad debido a la mirada penetrante del joven zorro albino.

—Tsuika, ¿sucede algo? —preguntó, a lo que Tsuika pareció salir de su trance.

—Ah, no, disculpa —bajo un poco sus orejas, pero luego las movió volviéndolas a alzar—. ¿Te parece si entramos a beber algo fresco? El calor que hace es demasiado.

—Eso no suena mal…

Tsuika volvió a sonreír y guió a Wolf hacia dentro de la casa, entrando finalmente al fresquito de la misma.
Mientras tanto, Perry había entrado a la cocina, lugar donde Seiyua claramente estaba cocinando, tal y como había dicho Tsuika con anterioridad. Estaba cerca de la estufa, cocinando en lo que era una cazuela o algo similar. El olor de la comida era notable, y Perry sintió que su estómago gruñó involuntariamente al oler dicha fragancia alimenticia. Antes de acercarse a Seiyua, intentó adivinar qué es lo que éste cocinaba; olía tan bien que era casi imposible no adivinar qué era lo que preparaba.
Lastimosamente para Perry si fue imposible. Y aunque le hubiera gustado más permanecer en el marco de la puerta admirando la figura de Seiyua cocinar, se tuvo que adentrar a la cocina para poder acercarse a él y finalmente, avisar que había llegado tal y como dijo ayer.
Apenas dio un paso en la cocina y Seiyua le miró de reojo, a lo que Perry dio un leve sobresalto.

—Bienvenido, Perry —Seiyua saludó con su habitual inexpresión, pero no se sentía tenso, de hecho, a Perry le agradaba y ya estaba acostumbrado a verlo así.

—Lamento interrumpirte, Sei-chan —sin más, Perry se acercó a él—, ¿qué estás cocinando?

—Algo de Ramen…

Perry entonces, sonrió involuntariamente. Sí, a él le gustaba el Ramen y Seiyua lo sabía. ¡Por eso era que había estado cocinando eso! ¡Sí, debía ser por eso! Perry se emocionó y Seiyua lo percibió.

—Ya sabía que te gustaba el ramen y, como dijiste que vendrías, decidí prepararte un poco.

—Aw, ¡Muchas gracias, Sei-chan! ¡De verdad que eres tan adorable!

Seiyua desvió la mirada: —Yo no soy adorable.

Siempre era normal que sucedieran estas cosas entre ambos. Para Perry, Seiyua era adorable de todas las maneras posibles, incluso cuando hacía algo malo o se comportaba gruñonamente con los demás, ni por eso ni nada, iba a dejar de ser adorable a los ojos de Perry. Y, siempre que éste se lo decía, Seiyua lo negaba y se preguntaba qué era lo que hacía que lo viera como alguien adorable, si es una espada nacida para defender y pelear, para la guerra y matar. Algo así no puede ser adorable para nadie, excepto para Perry, en su aparentemente pensamiento.

—Por cierto, vine con Wolf —comentó Perry—, aunque creo que él ya se entretuvo con Tsuika.

—Ambos están en la misma clase, era de esperar que se conocieran ya y hablaran entre ellos —contestó Seiyua tranquilamente mientras seguía preparando el ramen, más que nada, estaba moviéndole a la cacerola—. ¿Y bien? ¿Sufriste con los 200 escalones?

—Cómo siempre —Perry tomó asiento en la mesita de la cocina, aquella que servía para comidas casuales, mientras que la principal estaba en el comedor. Se sentó y aún seguía admirando a Seiyua—, solamente no me gusta subirlos, es un poco tedioso. Pero está bien, mientras pueda verte, eso lo vale. Subiría hasta mil escaleras.

—Exageras un poco —Seiyua le miró por unos breves instantes—, bajaría esas escaleras para que tú no tuvieras que subirlas.

—Y dices que no eres adorable… también eres muy considerado, Sei-chan —contestó Perry con su habitual sonrisa—, el hecho de que cocines para mí, que digas esas cosas tan tiernas… Realmente me tienes contigo.

“Me tienes contigo”, una manera de decir “me vuelves loco” o “estoy a tus pies”, pero Seiyua realmente no comprendía ese tipo de palabras ni metáforas, incluso diciéndole directamente que Perry gustaba de él, comenzaría a cuestionarse a sí mismo y a Perry, ¿por qué él? Aunque si aceptara o no, ya era algo distinto. Perry no sabía cómo sería su respuesta, y desde luego, no quería arruinar la hermosa amistad que tenían ya.
Seiyua terminó de cocinar y comenzó a servir un par de tazones de ramen, luego, los puso sobre la mesa y se sentó junto a Perry. No probó su ramen, en cambio miró a Perry, quien sabía que eso era una invitación para que lo probara primero, a lo que él accedió sin rechistar en lo absoluto. Tomó los utensilios y se preparó para probarlo. Sopló un poco, y comió.

—¡Sei-chan, es un ramen muy bueno! —exclamó, a lo que Seiyua sonrió débilmente—, cocinas de maravilla.

—No es para tanto, pero sinceramente, me agrada que te gustara.

Él dio una probada a su propio ramen. El sabor no se le hizo nada del otro mundo, pero Perry parecía estarlo disfrutando, y eso fue suficiente para que Seiyua terminara de sentir su alborotado corazón, más calmado y con regocijo. Él mismo no podía explicarse cual era este sentimiento que le incomodaba pero que, por algún motivo, se sentía tan libre y hermoso, un sentimiento que hacía que pensara mucho en aquel demonio competitivo de ojos celestes.
Por otro lado de la casa, Wolf y Tsuika habían estado bebiendo un poco de té frío que Xiaoyan había preparado con anterioridad. Aquel zorro de nueve colas había estado sentado en el sillón mientras leía un libro, cuando vio entrar a Perry buscando a Seiyua, y luego vio entrar a Tsuika junto con Wolf. No era común tener visitas, lo que le parecía raro cuando había, pero esta vez, él estaba calmado y ciertamente alegre. Ni Seiyua ni Tsuika tenían amigos, o si tenían, eran muy escasos.
Seiyua solo hablaba con Kyohei y Perry, a veces con Higanbana. Tsuika solo hablaba con Hatsuharu y Kazehaya. Ahora, parecía que también hablaba con Wolf sin ningún preámbulo.
Tsuika estaba sentado a un lado de la mesita principal de la sala, contándole a Wolf acerca de su jardín y como habían muchas aves pequeñas que se posaban en este para beber agua del bebedero, o como algunos colibríes descendían para tomar del néctar de las flores más dulces. Dicha plática le estaba fascinando a Wolf, que era un gran fanático de las cosas emplumadas. Las aves le gustaban mucho, por lo tanto, que Tsuika le hablara de ellas y de que podría tener oportunidad de ver una de cerca, le gustaba.
Xiaoyan les escuchaba, tranquilamente y en silencio mientras fingía leer. En realidad, incluso él se había visto inmiscuido en la conversación de Tsuika y Wolf, pero eventualmente, una de sus orejas se movió involuntariamente, captando un sonido no muy lejano, pero que, desde luego, le desconcertó a la par que lo molestó. Cerró su libro y dando una breve reverencia a Wolf y a Tsuika, salió de la casa, por la puerta lateral que daba hacía un pasillo exterior y al lado contrario del jardín.
Allí, en el patio mirando un árbol como si fuera lo más interesante del mundo, estaba Asahi, completamente en silencio. En cuanto escuchó la puerta lateral de la casa abrirse, miró a Xiaoyan, que cerró la puerta detrás de sí y caminó hacia el rubio alto.

—¿Qué sucede ahora, Asahi? —preguntó Xiaoyan—, hay visitas ahora, me gustaría estar presente en mi casa para asegurarme de que no habrá problemas.

—Dudo que haya problemas con esos, me preocuparía más si el Oda mayor estuviera aquí, pero no está y solo están sus críos —dijo, antes de que se diera cuenta que eso en realidad no era lo que importara. Negó con la cabeza y continuó—: Estuve conversando con la directora Adelise el día de hoy.

Xiaoyan movió sus orejas con curiosidad: —¿Adelise? —Asahi asintió en cuanto preguntó.

—Sí, ella. Hablé con ella y me dijo que iba a haber un nuevo maestro a partir del lunes.

—Oh, bien. ¿A quién le dará clases? —preguntó, en realidad, no estaba muy interesado en ello.

—A los de primer grado. También me dijo que te avisara que, a partir del lunes, tú ya no le darás clases a los de primer grado.

La cola de Xiaoyan se crispó de inmediato en un sobresalto de molestia.

—¡¿Qué?! ¡¿Pero qué tonterías dices?! —rezongó intentando ser lo menos grosero posible—, ¡¿Cómo es que Adelise decidió algo así?!

—Bueno, se supone que no podemos dar a más de dos grupos a la vez, y tú estabas dando a tres. Así que, decidieron quitarte del primer grado para que te centraras en segundo y tercero. El maestro nuevo se encargará de las clases de Magia, y Ubume tomará la materia de búsqueda de tesoros.

Las orejas de Xiaoyan se bajaron inmediatamente, delatando su estado de ánimo que había caído por los suelos en cuestión de minutos. Con ese solo aviso…
Los niños de primer grado siempre le habían gustado, eran tan tiernos y adorables, le gustaba tomarlos de las mejillas y jugar con ellos mientras impartía las clases, haciéndolo todo más divertido para ellos y para él mismo. Ahora, ahora… que le quitarían eso.
Suspiró en sus adentros, y un poco externamente.

—Bien, no es como si pudiera contra las reglas ya establecidas.

—Esperaba que terminaras armando un escándalo.

—Si quieres voy con Adelise y le armo uno ahora —Xiaoyan dijo inocentemente, a lo que Asahi negó.

—Por favor, no.

Xiaoyan rió débilmente, intentando no llorar de rabia por lo que le acababan de decir. Ahora, solo podía preguntarse, ¿quién sería el nuevo maestro que llegaría de la nada para quitarle su clase?
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Y eso sería todo por hoy -w- lamento la tardanza, pero realmente escaseó el tiempo mucho! Pero bueno. Sin más, me despido.

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Academia Winter (Capítulo 6) Empty Re: Academia Winter (Capítulo 6)

Mensaje por Kanon Oda el Sáb Jun 01, 2019 8:21 pm

Waaa esta genial *-* me encanta, pobre tsuika el cree que nadie lo quiere pero no es asi.. solo que arkan a un no sabe que lo quiere 7u7 y seiyua con perry son tan lindos!!! Mejor pareja que ellos nadie.. bueno tienen competencia pero eso no les quita lo lindo... y povre Xiaoyan ..quien le quito el trabajo?, u.u si el adora a los niños... quiero saber quien es ese nuevo maestro ... waa me dejas llena de curiosidad..

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