Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Academia Winter (Capítulo 15)
Golden Claw (Capítulo 10) Icon_minitime1Ayer a las 7:54 pm por Kanon Oda

» Reinos en Guerra -capitulo 11-
Golden Claw (Capítulo 10) Icon_minitime1Jue Jun 20, 2019 7:44 pm por Runalan

» Academia Winter (Capítulo 14)
Golden Claw (Capítulo 10) Icon_minitime1Jue Jun 20, 2019 7:06 pm por Kanon Oda

» Academia Winter (Capítulo 13)
Golden Claw (Capítulo 10) Icon_minitime1Lun Jun 17, 2019 9:05 pm por Kanon Oda

» Academia Winter (Capítulo 12)
Golden Claw (Capítulo 10) Icon_minitime1Sáb Jun 15, 2019 6:26 pm por Kanon Oda

» Reinos en Guerra -Capitulo 9-
Golden Claw (Capítulo 10) Icon_minitime1Jue Jun 13, 2019 9:47 pm por Runalan

» Academia Winter (Capítulo 11)
Golden Claw (Capítulo 10) Icon_minitime1Miér Jun 12, 2019 11:40 pm por Kanon Oda

» Reinos en Guerra -Capitulo 8-
Golden Claw (Capítulo 10) Icon_minitime1Lun Jun 10, 2019 7:31 pm por Runalan

» Academia Winter (Capítulo 10)
Golden Claw (Capítulo 10) Icon_minitime1Dom Jun 09, 2019 9:04 pm por Kanon Oda

¿Quién está en línea?
En total hay 4 usuarios en línea: 2 Registrados, 0 Ocultos y 2 Invitados

Kanon Oda, Runalan

[ Ver toda la lista ]


Hubieron 44 usuarios en línea en la fecha Dom Ago 30, 2015 5:44 pm
¿Qué hora es?
Contador Visitas
contador de visitas
Contador de visitas
Banner del Foro
Golden Claw (Capítulo 10) Foro-l10
Buscar
 
 

Resultados por:
 


Rechercher Búsqueda avanzada

Junio 2019
LunMarMiérJueVieSábDom
     12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

Calendario Calendario


Golden Claw (Capítulo 10)

Ir abajo

Golden Claw (Capítulo 10) Empty Golden Claw (Capítulo 10)

Mensaje por Runalan el Lun Ene 07, 2019 9:34 pm

Capítulo 10
—Una estadía en calma, y una explicación sencilla—


El mundo de Evigna había quedado muy atrás. La historia con los refugiados quedó atrás, aun si su situación era de pena, de empatía, Hyouya incluso sintió el deseo de poder hacer algo por ellos, pero ¿qué podía hacer? Era un mundo de una eterna noche, un zorro como él, no podría hacer nada para ayudar a Evigna a que volviera un amanecer, nunca.
Fue cuando por la mente de Hyouya pasó, ¿será que podría hablar con la deidad de la luz, respecto a eso? Por ahora, eso solo era un pensamiento. El hecho de encontrar la garra dorada lo antes posible, ya no solo era una simple ayuda que prestaba al científico que lo sacó de su mundo para buscarla, sino, que ahora se había convertido en algo similar a una misión. No tanto por querer encontrarla para beneficio propio, sinceramente, lo que esa garra haga le da igual, sino, que teme que podría ocurrir si cae en malas manos. Si cae en las manos de ese grupo organizado llamado Seishin. Teme por ello, teme por el bien de todos, de los inocentes, de aquellos ignorantes que no saben que ocurre más allá de su mundo. De esos, que ni siquiera saben que hay más de un mundo.
Por la mente de Perry, sin embargo, pasó otra cosa similar a la de Hyouya. Sabía que su padrastro, Khem, en realidad no necesitaba esa garra para algo fundamental, quizá, simplemente quería investigarla para saber cómo funciona. Sabe que no le interesa lo que suceda con ella, ni como sea utilizada. Por eso debió haberse inventado todo el cuento de que si cae en malas manos… pero, ahora, eso era verdad. Ahora era verdad, si cae en malas manos, esto podría ser… un verdadero desastre.
El siguiente mundo que visitarían sería Divy, un mundo poco transitado por una severa razón, y es por sus habitantes. No las personas que lo habitaban tal cual, ni mucho menos, ellos en realidad, harían lo que fuera para salir de ese mundo lleno de desastres. Sino, que más bien, era por el hecho de que tenía una especie de dioses que comían humanos, se comían a sus adoradores, era dioses come-hombres, que exigían sacrificios y sangre como ofrenda, que adoraban el desmembramiento humano, como si fuera mera diversión. Esa clase de habitantes tenía Divy.
Antes de llegar a ese mundo, volvieron a hacer una parada en Worldend, en la casa del zorro, para preparar la información recolectada y poder ir con más información, ya que sería una estadía peligrosa. Khem fue el que lo propuso, no quería tener que cargar personas que solo serían una molestia.
Así, en casa de Hyouya, Tsuika le había preparado un té a cada uno, y cuando terminó, se sentó en el suelo, a un lado de los sillones donde estaban Hyouya, Khem, Perry y Wolf. Mientras que Seiyua estaba parado detrás del sillón donde estaba Hyouya.

—Entonces, Divy será nuestro próximo destino —comentó Hyouya, tomó una de las tazas y le dio un sorbo, pero se quemó la lengua y no dijo nada más. Por otro lado, Khem continuó.

—Divy es un lugar con dioses monstruosos —él se recargó en el sillón con los brazos cruzados—. De todos los dioses, Mahabrahman es el más temido, el principal

—Mahabrahman es entonces el líder de esos dioses, ¿no? —dijo Perry—. ¿No es mejor simplemente enfrentarlos y ya? Si es que tenemos la necesidad.

—Sería fácil, sí —contestó Khem—. Son dioses gigantes, quizá de 20 metros cada uno. Te los dejaré a ti si necesitamos pelear contra ellos.

Ahí fue cuando Perry comprendió que tenía que guardar silencio y probar su té. Así que eso hizo, mientras Hyouya seguía quemándose la lengua.

—¿Tantos problemas hay con esas divinidades? —preguntó Seiyua.

Había tenido enemigos peores, tanto Seiyua como Perry. Una deidad así no parecía representar un gran peligro. Sin embargo, incluso Khem parecía verlas como una molestia, más que como un peligro, y Hyouya también parecía ser consciente de lo que representaba Divy, eso hacía que ambos guerreros se preguntaran, si realmente sería algo sencilo, o algo complicado.
Tsuika entonces, sin decir nada, salió corriendo de la sala, extrañando a Seiyua, pero no dijo nada al respecto. Así, mientras que Wolf comentó:

—Dioses come hombres de 20 metros… —él automáticamente bajó su capucha para cubrir su cara, mientras se hacía bolita en el sillón en el que estaba, como si quisiera hundirse en ese para nunca más volver a ser visto—. Eso da miedo. ¿De verdad tenemos que ir?

—Si tanto te molesta, entonces quédate aquí solo con el niño —dijo Khem como si nada.

—P-Pero yo no…

—Está bien, Wolf, puede que sea peligroso o… terrorífico, pero yo te cuidaré —dijo Perry, acarició brevemente la cabeza de su joven hermano—. Pero te necesitamos con nosotros aún.

—Y-Yo… lo intentaré, Perry-nii.

—¡Aquí!

Tsuika llegó gritando, e hizo involuntariamente que Wolf se crispara. Nadie había prestado atención que se había ido, más que su hermano Seiyua. Pero ahora había regresado con un gran libro que parecía de una vejez milenaria. Él lo puso en la mesita de la sala, y la mirada de todos, excepto de Hyouya y Khem se dirigieron al libro. Tsuika entonces lo abrió y comenzó a hojear rápidamente, pero teniendo cuidado con las delgadas hojas mancilladas por el paso del tiempo.
Ahí, en el libro, varios dibujos pudieron verse. Eran de hombres, mayormente, y una que otra mujer. Pero todos, sin duda, se veían terroríficos. Algunos tenían más de dos brazos, otros, más de dos cabezas. Incluso tenían partes humanas entre sus manos, señal de que comían humanos. De cierta manera, daba una sensación similar de ver a los dioses del hinduismo, tan terroríficos e imponentes, esos dioses que se adoraban en la antigüedad.
Entonces, finalmente, Tsuika se detuvo en una hoja específica, con una figura de una divinidad importante.
“Mahabrahman”
Eso era lo que estaba escrito en la parte superior de la hoja, y debajo, estaba su ilustración. Un hombre de cuadro caras, un hombre con cuatro cuerpos pegados entre sí por la espalda.
Golden Claw (Capítulo 10) 741209863

—Ese es… ¿Mahabrahman? —preguntó Seiyua, mirando con detenimiento el dibujo—. No parece muy terrorífico, sin embargo…

—Realmente da un aspecto imponente, ¿no? —Perry miró a Seiyua, quien solo asintió sin decir nada más.

—Da miedo, de verdad, ¿ese mide 20 metros? —preguntó Wolf. Tsuika entonces dio una lectura rápida.

—Eh… él mide 30.

—¡Da más miedo entonces! —rezongó Wolf al taparse con su capucha nuevamente. Tsuika sonrió para sí mismo al saber que había metido la pata.

—Entonces, Divy será un lugar complicado —dijo Hyouya, dejando la taza de té sobre la mesa—. Pero, ¿me podrías recordar porque tenemos que ir?

Cuando el zorro hizo la pregunta, la mirada de todos se fue hacia Khem, quien seguía con la misma expresión calmada de siempre. Él, entonces emitió un débil, casi inaudible e imperceptible suspiro, para después hablar:

—Según tú mismo dijiste, la garra perdió todo rastro en Shuìlián, cuando el monje Xue Bai dejó la garra a merced del río XingHong. ¿No? De ahí, fue de alguna manera a parar a Divy. Y realmente, tiene sentido. En Divy, los dioses son muy avariciosos.

—Y que lo digas —murmuró Hyouya—. Entonces, investigando un lugar donde la garra estuvo, encontraremos información.

—Si es que no está ahí aún —afirmó Khem.

—Entonces ya tenemos nuestra próxima parada —Perry dijo con una débil sonrisa—. Divy.

El día siguiente, a primera hora, era cuando partirían de Worldend a Divy. Y, mientras estaban en Worldend en la casa del zorro, tenían que descansar y cuidar bien de su higiene y otras cosas, para asegurarse de ir preparados hacia el próximo mundo. Khem, sin embargo, lo considero una pérdida de tiempo, preguntando porque tenían que hacer este tipo de pausas, afirmando que, en estos momentos, Seishin podría estar arribando a Divy o a otro lugar más acercado al paradero actual de la garra dorada.
Quizá estaba en lo correcto, quizá estaban perdiendo tiempo; en cada mundo, el tiempo pasa de distinta forma, pero a final de cuentas, se pierde. Pero, todos insistieron en que era algo necesario, así que Khem no tuvo de otra más que esperar y dejar pasar el capricho de todos, pues hasta el zorro había insistido en descansar.
Divy sería un lugar complicado para todos, pero era la fuente de información más cercana de la garra dorada, por ello, era necesario ir, incluso si eso significaba arriesgarse.
Todos estaban cenando en el comedor de la casa, una comida rápida que preparó Seiyua; onigiris. De todos, sin duda, él era quien los disfrutaba más. Estaban todos en la mesa, menos Khem, quien prefería seguir investigando sobre la garra, su paradero, y Divy, el próximo mundo al que irían. Mientras tanto, en el comedor la convivencia era agradable, incluso para alguien como Wolf que casi no hablaba, por estar tímido y comiendo. Pero desde luego, Perry había logrado entablar conversaciones con los Hanatsuna, comenzando a llevarse bien con ellos. No lo esperaba, sí, pero no le disgustaba, era una grata sorpresa para él.

—Eh, realmente disfrutas de los Onigiris, Seiyua —dijo él, con una sonrisa. Se recargó en la mesa para ver a Seiyua, quien solo le miró de reojo.

—Saben bien.

Perry se volvió a reír un poco, y Seiyua no comprendió porque, pero, no se sintió enojado, ni agredido ni mucho menos ofendido. Simplemente, pareció disfrutar de la débil risa de Perry, y siguió comiendo. No tenía intención de soltar ese onigiri. Por otro lado, Hyouya se levantó de la mesa y salió, de todos, Tsuika notó que había llevado consigo un par de onigiris, así, simplemente dedujo, que iría a llevárselos al científico entusiasmado con la investigación.

—A ustedes, ¿les importa algo de la garra dorada? —preguntó Tsuika, mirando a los presentes. Todos le miraron algo extrañados, comprendiendo su punto.

—Realmente no, pero tampoco dejaremos que caiga en malas manos —afirmó Perry, con su habitual sonrisa—. Estaremos al pendiente de ella, para evitar que ocurra alguna desgracia.

—¿Cómo qué desgracia podría ocurrir?

—Es un poder inmenso —contestó el castaño rápidamente—. Las posibilidades son infinitas.

—Que alguien quiera destruir un mundo, o todo el universo… que quieran poder y sean imparables —murmuraba Wolf, pero apenas podía escucharse—. Todo eso da miedo… y es lo que hacen los villanos.

Tsuika rió un poco. Ciertamente, todo lo que decían era cierto, podía ocurrir cada desgracia, cada cosa, incluso cosas que para ellos no podía pasarse por sus cabezas. Pero, le causaba gracia que fuera tan cliché, tan típico. Las personas, siempre buscan el poder, quieren ser imparables, incluso, Seishin quiere ser imparable. ¿Será por eso que quieren la garra dorada? ¿Será por eso que se empeñan en obtenerla?

—En un mundo, ya hay todo tipo de gente, retorcida y con afanes de superioridad, no quiero pensar como es en un multiuniverso como lo es este —comentó Tsuika—. Pero a veces, muchas veces, los actos nobles van disfrazados de egoísmo y criminalidad. Es una brecha muy estrecha, que separa un ideal de una falta.

—¿A qué te refieres, Tsuika? —preguntó Seiyua, sin el ánimo de darle más vueltas al asunto. Tsuika negó con la cabeza.

—No, nada. Sólo me pregunté para que querría Seishin la garra.

—Nosotros… nosotros también nos preguntamos lo mismo —contestó Perry.

Y era verdad. Ellos eran una organización criminal, muy bien estructurada, tanto, que eran el terror de muchas personas con el suficiente poder, no tanto porque fueran imparables, sino, porque en realidad, eran muy peligrosos. Su manera de actuar, su manera de organizarse y pensar. Incluso los aliados que tenían a lo largo de todos los mundos existentes. Entonces, ¿para que querrían ellos tal objeto? Fue la pregunta que encendió la charla de Tsuika.
Hyouya, por otro lado, caminó hacia donde estaba Khem, una habitación que éste le había prestado para que continuara leyendo. La habitación donde había dormido la primera noche que se acercó a Worldend. Y tal como esperó, ahí estaba Khem, sentado en la única silla de la habitación con varios libros sobre el escritorio, y leyendo algunos otros. Las hojas cambiaban de manera autónoma, sin necesidad de perder tiempo para hacerlo por sí mismo. Al ver tal escena, Hyouya solo suspiró y entró a la habitación, cuya puerta estaba abierta.
Claramente, Khem ya se había percatado de la presencia de Hyouya, pero decidió ignorarla y seguir a lo suyo. No esperaba que al final, el zorro terminara hablándole.

—Te traje algo de cenar.

La mirada de Khem se desvió hacia el zorro, pero no dijo nada, como si simplemente no le hubiera prestado atención. El libro que tenía abierto se cerró, y él, con sus propias manos, cerró el libro que estaba leyendo en el momento. Entonces se giró para ver al zorro.

—No era necesario que me trajeras algo, no necesito comer por ahora —comentó—. Además no son croissants.

—Ya sé que no son croissants, no tengo tiempo para preparar algo así ahora —rezongó el zorro—. Y claro que necesitarás comer, todos lo necesitamos.

—Creo que yo no entro a la clasificación de “todos” —volvió a contestar.

Hyouya resopló, y sus colas se movieron automáticamente con un poco de disgusto.

—No te estoy preguntando, solo te traje algo de comer —afirmó el zorro. Se acercó lo suficiente para dejar el plato de onigiris en el escritorio donde todos los libros estaban. Muchos de ellos, eran propiedad de Hyouya, información de otros mundos, mientras que algunos los había traído de Evigna—. Divy será un lugar peligroso, es mejor que vayamos bien preparados.

En parte, Khem comprendió el punto del zorro. “Comer bien para mantenerte fuerte”, era algo básico en la fisiología de cualquier ser vivo. El zorro sigue su instinto de supervivencia y come lo suficiente antes de hacer un largo viaje. Era algo común. Khem, entonces, miró los onigiri, en silencio, y el zorro que se disponía a irse, fue detenido por la voz del científico.

—¿Cómo es que sabías esa información sobre la garra dorada? —preguntó, a lo que el zorro se detuvo—. Esta vez, sin trampas. Dime, ¿Qué conexión tienes con ella?

El zorro suspiró y se giró a verle, silenciosamente. Sin decir nada, fue y tomó asiendo en el suelo, cerca de donde estaba Khem. Su sola posición indicaba que esto sería una conversación larga, así, simplemente decidió soltar todo lo que se había estado guardando durante millones de años.

—La garra fue creada por un astro, uno de los seres más antiguos de toda la existencia —explicó—. Lo confió a Shuìlián, porque era un mundo poco transitado y seguro. La razón de porque lo creó… a desconozco. Xue Bai se deshizo de la garra porque sabía que causaría problemas. Al comienzo, él la cuidaba con fervor, pero eventualmente, más personas se vieron involucradas, y sabía que tener ese objeto consigo, representaría un problema para esas personas. Sólo se verían en peligro.

—¿Y cómo sabes lo de Xue Bai? —preguntó Khem—. ¿Cuál es tu conexión con él?

Hyouya suspiró.

—Mi nombre, mi verdadero nombre, es Xue Xiaoyan. Y Xue Bai, era mi padre adoptivo.
_____________________________________________________

Y bueno :P eso sería todo. Me disculpo si está aburrido -3- es pura habladuría al final. Y bueno, eso sería todo por hoy, sin más, me despido!

_________________________
Golden Claw (Capítulo 10) Firmaw11
Runalan
Runalan
Admin
Admin

Mensajes : 1800
Fecha de inscripción : 06/12/2013
Edad : 20
Localización : En algún lugar del mundo :D

Ver perfil de usuario http://animefans.foroargentina.net

Volver arriba Ir abajo

Golden Claw (Capítulo 10) Empty Re: Golden Claw (Capítulo 10)

Mensaje por Kanon Oda el Lun Ene 07, 2019 10:04 pm

waaaaaaaaa hyouya revelera poco de su pasado!. y vaya que ya comienza la verdadera quimica entre perry y seiyua 7w7 grrr... que tiernos, por otro lado aaaww cosita wolf siempre tan asustado y tsuika tambien es un amor, siempre hablando de manera confusa para todos y tan sabia *-* no aparenta ser un niño del todo, Divy parece un mundo muy peligroso me pregunto ¿como les ira? waaa esta genial el cap me encanto mucho!!

_________________________
Golden Claw (Capítulo 10) Akiza_10

Golden Claw (Capítulo 10) Akiru10
Kanon Oda
Kanon Oda
UserActivo
UserActivo

Mensajes : 1197
Fecha de inscripción : 12/12/2013
Localización : Trabajando en la proxima continuacion de mi fianfic

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.