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Golden Claw (Capítulo 7)

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Mensaje por Runalan el Lun Dic 31, 2018 4:36 pm

Capítulo 7
—La travesía por Evigna—


El mundo en el que siempre era de noche. Su fama era debido a eso y nada más. La luna siempre adornaba el cielo oscuro, las estrellas siempre estaban presentes, esparcidas al azar por cada espacio del inmenso cielo. A veces llovía, otras veces nevaba, pero desde luego, siempre bajo el manto de la noche. Este mundo no conocía lo que era una ola de calor, no conocía lo que era el sol, y era por eso que poco a poco había estado cayendo en su propia ruina.
“Una vez, Evigna fue un mundo lleno de prosperidad, que, en realidad, prometía demasiado. La noche no era eterna, tenía días como cualquier otro mundo. Pero la ira de un poderoso dios sumergió este mundo en la oscuridad eterna, sin posibilidad de poder salir de ella”.
Fue lo que relató Khem, cómodamente sentado dentro de un carruaje, donde no solo iba el zorro, sino también Seiyua, Perry y Wolf. Todos escuchando atentos el relato sobre Evigna. Entonces, como si sintiera curiosidad por dicha historia y asegurarse de su veracidad, Perry abrió un poco una de las cortinas de las ventanillas del carruaje, mirando el cielo. Y era verdad, estaba totalmente oscuro, pero la luna en su máximo punto.
Esta luna era distinta a las demás, no ocasionaba problemas en aquellos que tienen enlace con la luna como Hyouya o Wolf, sino que, parecía ser como un simple adorno, un adorno que irradiaba frialdad y penumbra. Mirando aún por la ventana, Perry miró a varias personas que caminaban en fila, como si fueran guiadas por un hombre mayor. La mayoría de las personas vestían como si fueran vagabundos, cubriéndose del frío con unas mantas agujeradas y sucias. Sus caras también estaban manchadas de tierra y otras cosas que Perry no quería averiguar. Y sus ojos eran casi tan vacíos como los de Seiyua.
Habían llegado a Evigna hace no mucho, y Khem propuso rápidamente ir a la capital del país para investigar algún asunto de la Garra Dorada, ya que, tenía la corazonada de que algo de información podrían tener en este mundo, aun si Hyouya le decía que no era más que tonterías. Así, habían alquilado un carruaje hacia la capital, y no estaban pasando por más que una vereda en medio de lo que parecía ser un denso bosque. Y, aun así, las personas caminaban también hacia la capital, por su propio pie.

—¿Qué… clase de mundo es este? —preguntó Perry al momento en el que cerró la cortina. No quería seguir viendo al mundo y su gente en decadencia.

—Un mundo que fue maldecido, sencillamente —contestó Khem sin más, se mantenía leyendo unos papeles que sacó de la ciudad más cercana a la que arribaron inicialmente en el mundo—. Un mundo en el que incluso su capital está cayendo.

—Me pregunto qué tan grave debió haber sido su ofensa hacia ese dios que les maldijo —cuestionó Hyouya, aunque la pregunta era más para sí mismo, recibió la mirada de casi todos los presentes. Él se recargó en su mano que estaba apoyada por el codo en una de las ventanillas—. Para que les haya dado tremendo castigo…

—Desconozco que dios puso la maldición y porque —contestó Khem—, pero es más que obvio que buscaba la agonía del mundo para dejarlo morir. Se necesita de la luz solar para vivir; la comida, las personas, todo es gracias a ella.

—En pocas palabras… condenaron a este mundo a la agonía hasta llegar a su fin —murmuró Wolf—. Que cruel… y que miedo…

Hyouya miró un poco, de reojo a Wolf. Ciertamente, era algo cruel, y algo que daba miedo. ¿Qué clase de dios era capaz de condenar a un mundo a su fin de esta manera? No entendía, ¿qué fin tenía? ¿No era simplemente más sencillo y, en cierto modo mejor, hacer que desapareciera y ya? ¿Qué ganaba mirando el sufrimiento? … ¿Será, que quería que vivieran arrepentidos? ¿Qué desearan hasta el final no haberlo hecho enojar? Hyouya suspiró con tantos pensamientos en mente, y sus orejas de bajaron involuntariamente.
Sus orejas solo pudieron ser visualizadas por unos breves instantes por Khem, antes de que el carruaje se detuviera, y el jinete avisara la llegada a la capital. Así, todos se dispusieron a bajar.
Y, tal como había dicho Khem; incluso la capital estaba en ruinas ahora.
Los que alguna vez fueron edificios, similares a los de Washington de los Estados Unidos, en la tierra, estaban derruidos y no eran más que viejas estructuras que apenas podían mantenerse en pie, tambaleantes ante el viento de las altas alturas. Las personas escaseaban, por no decir que el lugar estaba vacío. Y, bajo el manto de la luna, el escenario apenas y era visible. Era un auténtico lugar luego de un apocalipsis, luego de que la anarquía reinara y ahora no quedara nada. Era, un fin lento.

—Esto es lo que terminó siendo este mundo… —murmuró Seiyua, no esperó ser escuchado, pero Perry le respondió.

—Es lo que pasa cuando haces enojar a un dios, y no tienes como defenderte —afirmó.

—Da miedo —murmuró Wolf, agarrando de la ropa a Perry—. Este lugar… es demasiado tétrico.

—Y carente de alguna cosa —Hyouya dijo y miró a Khem, quien parecía estar buscando algo—. ¿Cómo planeas encontrar información sobre la garra? Todo este mundo está agonizando.

—Lo sé, pero algo debe haber quedado.

Finalmente, Khem se detuvo, y a lo lejos miró una vieja estructura que aún estaba en pie. Claro, estaba en ruinas, ni siquiera la maleza se había trepado por las paredes, pues no había sol que les permitiera crecer. Simplemente, todo estaba muerto en este sitio. Pero esa biblioteca llamó la atención de Khem y, sin decir nada, caminó hacia ella, sin asegurarse siquiera si era seguro o no.
Viendo que estaba actuando ya por su propia cuenta, Hyouya suspiró y le siguió, y acto seguido, los más pequeños también le siguieron.
Seiyua miraba todo el escenario, derruido, desolado. Parecía el escenario después de una gran guerra, y, adjunto con el manto de la noche, solo daba un escenario más melancólico y, para Seiyua, en cierto modo nostálgico. Los tiempos de su guerra quedaron atrás, pero los recuerdos perduran.

—¿Seiyua? —Perry llamó, y los pensamientos de Seiyua se disiparon de inmediato. Sin cambiar su expresión, el joven espadachín volteó a verle—. ¿Te sucede algo? Te quedaste muy serio por unos momentos.

—¿Muy… serio?

No comprendió. Siempre, SIEMPRE está serio, ¿cómo alguien puede decirle que ahora se había quedado muy serio si era su habitual expresión? Eso sin duda lo desconcertó. Pero más lo desconcertaría lo que diría a continuación:

—Perry-nii, pero… Seiyua-san siempre está serio —dijo Wolf por lo bajo, intentando no incomodar a Seiyua, pero en parte, éste también esperaba una respuesta por parte del demonio—. ¿Cómo puedes decir eso?

—Eh… bueno, es complicado de expresar —Perry rio entre dientes débilmente, y su mirada se impregnó en Seiyua, al igual, fue correspondida—. Sí, eres alguien muy serio, pero de alguna manera, tu mirada no parece estar vacía del todo. Eso es lo que me gusta.

—¿Lo que… te gusta?

—A-Ah, perdón, no me malinterpretes —ahora la risa de Perry se había tornado nerviosa totalmente—. Me refiero, al hecho de que aún mantienes emociones dentro de ti. Y eso… eso es algo lindo, aún si estás muerto.

Claro, dijo que estaba muerto. Los muertos ya no pueden sentir nada, no pueden sentir tristeza, dolor o felicidad. Su mirada siempre estaba vacía, porque la vida había escapado de sus ojos hacia tiempo. Pero, a lo que Perry se refería, es que aún había vida en esos ojos. Al comienzo, Seiyua no comprendió, y realmente no se interesó en comprender a lo que el demonio se refería. ¿Vida en sus ojos? ¿Emociones? No eran más que patrañas para Seiyua, pero tampoco le molestaba. Era incapaz de enojarse al final de cuentas, así que, sin decir nada, siguió su camino, pasando de largo a Perry, quien supo que de alguna manera había metido la pata.

—Creo que se molestó —dijo Wolf.

—No me digas…

La biblioteca a la que llegaron estaba derruida en gran parte, como casi toda la ciudad que alguna vez fue la capital de algún prospero país. Evigna era un mundo amplio, con numerosos países y gente, variadas culturas e idiomas, era muy similar en ese aspecto a la tierra o a Worldend. Quizá no tenía tantos países como la tierra, o muchas leyendas como Worldend, pero algo especial debió haber tenido para haber sido un mundo prospero.
Las puertas de la biblioteca eran muy grandes, y muy pesadas ya con el paso del tiempo. Estaban atrancadas, y antes de que Khem conjurara algún hechizo para abrirlas sin impedimento, el zorro se adelantó, y empujó una de las puertas sin esfuerzo. Eso les dio paso para entrar, y ver que, de alguna manera, la mayoría de libros estaban intactos. Si bien, las mesas de la biblioteca estaban viejas, algunas caídas y otras tiradas a otros sitios, el techo tenía muchos agujeros y el suelo estaba podrido, la mayoría de los libros solo tenían algo de polvo encima, como si no hubieran sido tocado en meses, y no años como todo lo demás parecía ser.
Nuevamente, y sin decir nada, Khem caminó por la biblioteca. Hyouya, al ver esto, resopló y de mala gana le siguió. Perry, Seiyua y Wolf quedaron atrás. Perry observando todo con una emoción tenue, ver como un lugar podía perdurar con tanta facilidad, y aún más curioso, que haya sido una biblioteca. Wolf por otro lado, seguía aferrándose a Perry, con el miedo de que pudieran ser atacados en cualquier momento. Seiyua por su lado, había tomado un libro que llamó su atención y comenzó a hojearlo.
Pero, con Khem y Hyouya, las cosas fueron distintas. Hyouya seguía a Khem a través de los grandes y amplios pasillos de la biblioteca. Él estaba sumergido en lo que buscaría, en su propio pensamiento, y ni siquiera tomaba en cuenta que iba acompañado. Sí, eso era. Los grandes estantes donde yacían los libros eran de metros de alto, había escaleras para poder subir y tomar libros, pero Khem sabía que lo que él buscaba estaba por lo bajo, quizá escondido. Una leyenda, era al fin y al cabo. Pero, sin poder más con el asunto, finalmente Hyouya reclamó:

—No vas solo, ¿sabes? —llamó Hyouya, Khem sin embargo siguió a lo suyo.

—Ya lo sé —contestó sin mirarlo—. Ustedes me acompañan.

—¡Exacto! —reclamó nuevamente Hyouya—. ¡Pero parece que estás yendo por tu cuenta! ¡No dices nada, solo caminas y ya!

—No veo sentido decir si al final me van a seguir —él se detuvo frente a una estantería, poniendo una mano en su mentón, comenzó a leer los títulos de los libros. Hyouya por su lado resopló.

—Así no funcionan las cosas —reclamó nuevamente el zorro, más calmado—. Se supone que cuando vas con alguien le haces saber lo necesario para que ayude.

—Ah, ¿sí?

—¡Claro que sí!

—Pues no necesito que me ayuden.

—¡¿Entonces para que nos trajiste?!

—Para que me acompañen.

—¿Y para que quieres compañía? —cuestionó el zorro cruzándose de brazos.

—Por si ocurre algo.

—¿Ah?

Khem tomó uno de los libros del estante, uno que era grande y hosco, lleno de polvo. Limpió con su palma aquella portada polvorienta, y entonces leyó el título: “Leyendas de Shuìlián”. Él entrecerró los ojos. Había escuchado hablar de Shuìlián, un mundo que tuvo un destino similar a Evigna. No tenía mucha información de ese mundo ya que no era un mundo que hubiera durado mucho tiempo, pero… entonces su mirada se dirigió al zorro, quien estaba sacudiendo el polvo de sus colas.

—¿Conoces algo sobre Shuìlián?

Las orejas del zorro se movieron, y miró a Khem sorprendido. Éste solo le mostró el libro, enseñando su portada, a lo que el zorro frunció débilmente el ceño. ¿Qué hacía un libro como este aquí?
No pudo decir una sola palabra para contestar la pregunta del científico, cuando escucharon un gran alboroto cerca de la puerta principal, donde Perry, Seiyua y Wolf se habían quedado.
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Y bueno, eso sería todo por hoy :P me disculpo si está aburridillo... en el siguiente volverá a haber acción! Y bueno, sin más, por ahora me despido!

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Golden Claw (Capítulo 7) Empty Re: Golden Claw (Capítulo 7)

Mensaje por Kanon Oda el Lun Dic 31, 2018 6:41 pm

que mundo tan interesante *-* muy muy interesante, y al mismo tiempo triste, ¿me pregunto que dios aria algo asi?, waa me intriga todo y nada al mismo tiempo!! , y perry ya anda de coqueto 7w7 esas mañas no me las sabia de el, uuh me encanta como hace pensar a Seiyua de tener o no tener sentimientos >w< aaah el amor surgira yo lo se, y wolf tan tierno como siempre con sus miedos a todo!, y claro no podia faltar Khem siendo tan Khem ._.U haciendo todo solo y pensando que la gente esta solo de adorno pero me encanta sobre todo la parte donde hyouya se le adelanto a abrir la puerta xD, wwaaa me encanta mucho tu fic esperare la conti

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