Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Golden Claw (Capítulo 13)
Ayer a las 10:31 pm por Kanon Oda

» Golden Claw (Capítulo 12)
Lun Ene 14, 2019 9:26 pm por Kanon Oda

» Golden Claw (Capítulo 11)
Miér Ene 09, 2019 9:13 pm por Kanon Oda

» Golden Claw (Capítulo 10)
Lun Ene 07, 2019 10:04 pm por Kanon Oda

» Love Story capitulo 9
Vie Ene 04, 2019 10:07 pm por Runalan

» Golden Claw (Capítulo 9)
Vie Ene 04, 2019 9:57 pm por Kanon Oda

» Golden Claw (Capítulo 8)
Miér Ene 02, 2019 9:38 pm por Kanon Oda

» Golden Claw (Capítulo 7)
Lun Dic 31, 2018 6:41 pm por Kanon Oda

» Love Story capitulo 8
Sáb Dic 29, 2018 9:55 pm por Runalan

¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado :: 1 Motor de búsqueda

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 44 el Dom Ago 30, 2015 5:44 pm.
¿Qué hora es?
Contador Visitas
contador de visitas
Contador de visitas
Banner del Foro
Buscar
 
 

Resultados por:
 


Rechercher Búsqueda avanzada

Enero 2019
LunMarMiérJueVieSábDom
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031   

Calendario Calendario


Golden Claw (Capítulo 3)

Ir abajo

Golden Claw (Capítulo 3)

Mensaje por Runalan el Vie Dic 21, 2018 4:17 pm

Capítulo 3
—Encuentro—


Una figura de un hombre, vistiendo las ropas tradicionales del país, en un color oscuro y rojo, en el cual el color de la sangre recién derramada no podía distinguirse con claridad, más, sin embargo, en su cara y en sus espadas, el líquido carmesí que brillaba en son con la luz de la luna, eran presentes y amargos. El hombre tenía una cabellera negra, lacia y larga, de una manera que hacía más recordar a un espadachín particular que un samurái con amo.
Perry lo supo de inmediato, y no dudó en atravesar su espada, justo en el momento que recibió un fuerte golpe, que soltó una gran ráfaga de viento. Ahí fue, la primera vez que chocaron miradas. Perry se perdió, por unos breves instantes, en aquellos orbes negros y muertos, que no mostraban reflejo alguno, que no mostraban vida. Su ojo izquierdo, a su vez, tenía una cicatriz vertical y ligeramente inclinada, que era muy llamativa también. Pero sus ojos… sus oscuros ojos sin vida fueron lo que atrajeron a Perry y le llenaron de intriga. Él no era un enemigo, pero hacerle ver eso a este espadachín parecía iba a ser tarea difícil.
Detrás de Perry estaba Wolf, que, tras el impacto entre las espadas, solamente retrocedió ocultándose con su capucha. ¡Este lugar sí que daba mucho, mucho miedo! Realmente no quería pelear, así que, le dejó esto a Perry.
Y como tal, los metales de las espadas se separaron en un parpadeo y volvieron a chocar antes de que Perry pudiera reaccionar. Su cuerpo se movía involuntariamente, bloqueando los ataques del espadachín, cuyos ataques con sus dos espadas en mano no solo eran rápidos, sino también con una gran fuerza puesta en cada estocada o cada corte que quería dar.

—¡O-Oye, espera! —Perry exclamó. Su posición inicial era completamente distinta a donde llegó, esquivando y bloqueando los ataques del joven espadachín, él no pudo hacer más que intentar hacer ver que no era un enemigo—. ¡No me ataques así!

El espadachín de negro, sin embargo, no dijo nada y siguió atacando sin ninguna pizca de misericordia. En su mirada vacía podía reflejarse cierta molestia desde que Perry habló, y los ataques no parecían cesar. Perry, entonces, se dio cuenta que, si quería ser escuchado, entonces tendría que derrotarlo.
Así, cuando sus espadas volvieron a chocar, expulsando otra onda de viento, Perry empujó con fuerza al espadachín, haciéndole perder una de sus espadas, que se clavó en el suelo no muy lejos de ellos. Con solo una espada, debería ser algo más sencillo, así que, tomando fuertemente la suya, Perry se dispuso a atacar. El espadachín no pareció preocupado en lo absoluto, y antes de que Perry llegara hacia él, varias espadas aparecieron del cielo como si salieran de algún lugar místico, y apuntaron a él.

—¡Debes estar de broma…!

No alcanzaría a golpear al espadachín, ¡pero tenía que esquivar eso de alguna manera! Corrió hacia otro lado, ignorando al espadachín y salvando su trasero. Las espadas se fueron clavando en el suelo conforme iban intentando atravesar a su enemigo, más, sin embargo, aunque iban saliendo más y más, realmente no parecían tener fin.

—¿Qué clase de habilidad es esa? —pensó Perry. Esquivando dos espadas que le vinieron por enfrente—. Las hace aparecer como si fueran algún tipo de misil. Además de que no parecen ser espadas comunes. Esa aura que emiten… ¿son espadas divinas?

Las espadas divinas eran especiales para acabar con demonios o dioses malvados, es por eso que, si una lograba atravesar a Perry, el daño sería considerable, a comparación de que, si fueran espadas normales que realmente, no sería mucho daño.
Pero, esto le gustaba. En vez de sentirse en peligro o preocupado por su vida, le llenaba de emoción tener frente a él a un contrincante fuerte capaz de darle una buena pelea. Así, fuertemente, sostuvo la empuñadura de su espada, y corrió hacia el espadachín, esquivando todas las espadas que le apuntaban y se disparaban en el aire hacia él. Cuando llegó lo suficientemente cerca del espadachín, alzó su espada, con la intención de cortarlo, pero cuando la bajó, una espada considerablemente larga interrumpió el ataque. Otra de las espadas de Seiyua apareció defendiéndolo y creando otra onda de viento que movió violentamente las hojas de los árboles, sus cabellos y sus ropas. Y nuevamente, ambos cruzaron miradas. Esta vez, más expresivas por ambos lados.
Ambos separaron las espadas, en el caso de Seiyua, la misma moviéndose por cuenta propia y entonces, volvieron a chocar. Era más problemático si el espadachín no necesitaba tocar sus espadas para manejarlas como si fueran suyas, pensó Perry. Y así fue. Debido al impacto de los metales, se volvieron a separar, y cuando Seiyua apareció dos espadas de nuevo en sus manos al momento de que se ponía en guardia, Perry hizo lo mismo con su gran espada.
Calmaron su respiración, hicieron del lugar su campo de batalla. Pero ya había sido suficiente. Cuando ambos se dispusieron a atacarse de nuevo, desde la casa del templo, varias ráfagas de fuego se dirigieron a ellos, mientras que, a su vez, algunas flechas de energía provenientes desde las escaleras dieron con las mismas ráfagas de fuego, provocando una explosión que empujó a los dos contrincantes a los lados contrarios.

—¿Q-Qué…? —Wolf alzó un poco su capucha y miró hacia las escaleras. Allí, Khem, su sensei, estaba parado mirando directamente la escena—. ¿S-Sensei…?

Sin embargo, no dijo nada para responder a Wolf, ni siquiera se dignó a mirarlo. Sino, miró una lejana silueta que se vislumbraba por entre el polvo. Una figura humanoide pequeña, con nueve colas detrás de sí que se movían de un lado a otro con suavidad, como si tuvieran vida propia e intentaran no enredarse entre ellas.

—Así que este es el lugar donde vive el zorro —murmuró para sí mismo—. Que interesante.

El zorro, sin embargo, no miró a Khem ni a sus intrusos, únicamente se dirigió hacia Seiyua, quien estaba sosteniéndose de su espada clavada en el suelo. Allí, Hyouya le tendió la mano. Seiyua la sostuvo y se levantó.

—Si tenías problemas solo tenías que haberme dicho —le dijo suavemente el zorro. Seiyua solo apartó la mirada.

Seiyua era muy orgulloso en cuanto a pelear se trataba, de todas maneras.
Casi, como si imitara al zorro, Khem caminó un poco hacia Perry, quien contrariamente a Seiyua, había caído completamente al suelo con su espada encima, mirando el cielo. Wolf fue detrás de su sensei.

—Creí que te había dicho que evitaras llamar la atención —regañó calmadamente Khem. Perry resopló con disgusto.

—¿Qué querías que hiciera si me atacó sin siquiera darme oportunidad de decir algo? —contestó Perry al momento de sentarse en el suelo y acomodar un poco su ya toda sucia ropa—. Que quede constancia de que intenté no pelear.

—Esa persona atacó a Perry apenas lo vio —Wolf apoyó a su hermano—. Y Perry le pidió que no lo atacara… pero no escuchó.

—Si le pides a alguien que no te ataque, es como si le dijeras a gritos que te rebane —Khem dijo—. Como sea, lo importante es que lograste encontrar el paradero del zorro. Sólo por eso dejaré pasar el desastre.

—Eh… ¿Gracias? —Perry cuestionó mientras se reincorporaba, y su mirada se iba hacia el zorro y el espadachín, quienes parecían haber terminado de intercambiar palabras.

La mirada del espadachín era vacía, completamente, pero aun así parecía reflejar pesar y cierta tristeza acumulada que no podía ser percibida a simple vista. Perry, sin embargo, logró descifrarla en un simple vistazo. Hyouya, el zorro de nueve colas, por otro lado, caminó un poco hacia los intrusos, Khem, por su lado, hizo lo mismo. Así, los dos quedaron frente a frente, como si fueran un par de rivales viéndose las caras, como si fueran a tratar asuntos importantes que, de hecho, no era muy lejano a la realidad.

—Supongo que me toca preguntar, ¿qué es lo que hacen ustedes aquí? —cuestionó Hyouya—. No solo en mi casa, sino en este mundo.

Sus colas se movieron involuntariamente, al igual que sus orejas. Cada ruido, por mínimo que fuera, parecía alertarlas y hacerlas mover a esa dirección cada segundo; desde el viento, las hojas de los árboles e incluso las respiraciones agitadas de Perry y Seiyua. Sus colas, por otro lado, se movían cada una autónomamente. Khem no pudo evitar mirarlas, a lo que Hyouya pareció fruncir el ceño débilmente.

—No me digas que…

—Ah, eso —Khem volvió en sí, dejando de lado sus pensamientos sobre que tantas cosas podría descifrar de aquellas numerosas colas—. Veníamos por ti.

Seiyua rápidamente se puso en guardia nuevamente, Perry solo se preparó por si se dignaba a atacar. Pero Hyouya, calmadamente, puso una mano en el pecho de su hijo.

—¿Por mí, dice? —cuestionó el zorro—. Me temo que requeriré mejor explicación que eso.

—Básicamente, nos dijeron que usted podría tener información sobre la tan famosa Garra dorada.

Las colas de Hyouya se erizaron de golpe al escuchar esa palabra, esponjándose más allá de lo que parecía posible, daba una sensación de peligro, pero a la vez, era levemente cómico ver esas colas esponjadas.

—A juzgar por su reacción… debe saber dónde está.

—No, me temo que no sé el paradero de esa… cosa —Hyouya dijo tranquilamente, contrariamente a lo que sus colas indicaban—. Me atribuyen a la aparición de dicha reliquia, pero seré sincero en cuanto digo que realmente, no sé nada de ella.

Khem analizó las expresiones del zorro. Más allá de sus colas esponjadas que parecían calmarse poco a poco, no había ningún otro indicio de que mintiera. Sus orejas, sus colas, sus ojos, todo parecía indicar que estaba siendo sincero, que realmente no sabía dónde estaba dicha cosa.
Él suspiró internamente.

—Si bien, le creo en cuanto dice que está siendo sincero, me temo que aun así debo pedirle que venga conmigo.

—¿Por qué? —preguntó Hyouya.

—Se le atribuye con la garra dorada, así que debe haber una razón —comentó inmediatamente—. Si es así, entonces podría tratarse de una pieza clave en su misterio. Y yo estoy, precisamente, detrás de eso. Del misterio de la garra.

Hyouya estuvo a punto de decir algo en contra, no estaba dispuesto a ir con un desconocido por una tonta reliquia que, posiblemente, no era más que eso, una garra que no servía para nada. Antes de decir algo para rehusarse, los pensamientos llegaron a él como una película: la aparición de Okura inició todo esto.
“La garra nació en Shuìlián, el mismo mundo en el que tú naciste”.
“Eres necesario para esto”.
“Tú eres el único que queda que conoce sobre esa garra”


Y entonces, el recuerdo de su padre llegó:

”A veces, nos vemos atados a algo de lo que no nos podremos librar jamás”.

—Realmente tenías razón, padre —pensó Hyouya al cerrar los ojos con cierta resignación.

—Papá… no estarás considerando…

Cuando Seiyua habló, Hyouya abrió sus ojos con lentitud, sin mirar a nadie, únicamente el suelo sucio por la sangre y las peleas. Era claro, él no iba a poder deshacerse de esta carga si no se enfrentaba a ella. Únicamente, necesitaba que se dieran cuenta que esa reliquia no era más que eso, una tontería, o, bien, asegurarse que alguien la tenga y se pierda en Barnya para siempre. El punto, era deshacerse de ella.

—Está bien, iré.

—¡Padre…!

—Está bien, Seicchan —rápidamente, Hyouya miró a su hijo, quien no parecía nada contento, incluso a su rostro había mostrado esa expresión—. Es por un bien mayor.

—¿Oh? —Khem se mostró interesado—. ¿Acaso estás pensando en que, si cae en malas manos…?

—En realidad pienso, que yo solo quería seguir en paz —contestó rápidamente Hyouya—. Eso es lo único que quería.

Khem no dijo nada y caminó un poco, dándose media vuelta.

—Entonces nos vamos.

—Ah, no, espera —Hyouya reclamó de inmediato—. Si voy a ir contigo, también tendré elecciones en esto, y ahora, elijo dormir en mi futon al menos una última vez, avisarle a mi otro hijo que me ausentaré y dejarle encargado todo a Mae.

Khem resopló. ¿Qué tanta cosa iba a pedir este zorro? Y aunque realmente solo podía desaparecer y ya, junto con él y sus hijastros, tampoco podía subestimarlo si no sabe que tantas habilidades o cosas puede hacer un zorro de nueve colas. Eso es, también, lo que lo movió hasta acá, al final de cuentas. La existencia de un zorro de nueve colas.
Entonces, él pensó, conocerlo un poco más en su propio entorno, por, aunque sea unas cuantas horas, sonaba algo interesante. Así que simplemente, dejó pasar por alto esto.

—Bien, pero mañana sin falta nos iremos.
Hyouya suspiró.

—Mi nombre es Hyouya Hanatsuna —comentó él. Claramente ya no iba dirigido solo a Khem, sino a los hijastros del mismo también—. Aunque aquí se me conoce como uno de los más grandes Yōkai, el zorro de nueve colas.

—No es… un título muy amable que digamos —Perry sonrió débilmente, a lo que Hyouya negó—. Mi nombre es Perry, y él es mi hermano menor, Wolf.

Wolf, sin embargo, no dijo nada y siguió cubriéndose con su capucha. Hyouya le miró con cierta ternura por unos momentos, hasta que reaccionó en que su hijo no se había presentado.

—Oye, no seas grosero —el zorro se dirigió a su hijo, quien aún seguía limpiándose la sangre de algunas heridas que tenía.

Seiyua reaccionó serenamente y miró a todos sin expresión alguna.

—Seiyua Hanatsuna.

Perry miró las heridas del joven, pero decidió no decir nada por el momento y simplemente, ofrecerle un paño limpio que llevaba consigo. Seiyua le miró, inexpresivamente por unos instantes, pero no se rehusó y lo tomó, terminando de limpiarse la sangre ajena y propia que cubría su cara. Entonces, en silencio, miró a su alrededor, los cadáveres aún esparcidos por el patio del templo eran un panorama no muy lindo, pero al menos para él, tampoco molesto.

—Todos ellos.

—Ya me encargaré yo —dijo Hyouya—. Mientras, tú encárgate de nuestros invitados.

Seiyua no desobedeció a su padre, e indicó a los nuevos compañeros a pasar a la vivienda. Mientras que Hyouya miraba los cadáveres esparcidos por todos los sitios, mirando sus uniformes, se dio una vaga idea de quienes podrían ser.

_________________________________________

Y... eso sería todo por hoy :P me disculpo si está algo... raro, sinceramente aún se me complica un poco xDu pero espero que les guste. Sin más, me despido.

_________________________
avatar
Runalan
Admin
Admin

Mensajes : 1772
Fecha de inscripción : 06/12/2013
Edad : 20
Localización : En algún lugar del mundo :D

Ver perfil de usuario http://animefans.foroargentina.net

Volver arriba Ir abajo

Re: Golden Claw (Capítulo 3)

Mensaje por Kanon Oda el Vie Dic 21, 2018 5:52 pm

Waaa no esta raro esta genial... me encanto seiyua y perry ya tuvieron un encuentro y ademas ya se enamoraron 7w7 o eso quiero creer me encanta es pareja >w<, waaa wue sorprendente pelea fue tan intensa!, y que bueno que los detuvieran, por otro lado al fin se conocieron sensei y hyouya. 7w7 ya quiero ver como se desarrolla la historia entre esos dos .. waa espero la conti ansiosa.

_________________________


avatar
Kanon Oda
UserActivo
UserActivo

Mensajes : 1171
Fecha de inscripción : 12/12/2013
Localización : Trabajando en la proxima continuacion de mi fianfic

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.