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With You (Capítulo final)

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With You (Capítulo final)

Mensaje por Runalan el Lun Dic 10, 2018 3:26 pm

Capítulo 16
—Un primer festival—


Diciembre era el mes en el que era normal que los festivales abundaran, festivales de fin de año, de navidad, de días prósperos, igual que en verano, simplemente, era un acontecimiento nuevo cada día. Pero, como si fuera algo completamente nuevo en sus vidas, las personas acudían a dichos eventos día tras día, año tras año, emocionados y hablando como si fuera la primera vez, como si nunca antes hubieran visto un festival, como si ni siquiera supieran de que eso trata.
Desde luego, era la primera vez que ellos acudirían a un festival en compañía mutua. Seiyua y Perry, Enmei y Tsuika… Jafar y Kanon ya habían ido a festivales juntos con anterioridad, pero, únicamente como amigos. Ahora, eran algo más y eso se hizo notar rápidamente. Perry, sorprendentemente, estuvo de acuerdo con la relación de su pequeña hermana, no dijo nada en contra y la dejó estar, afirmando que era algo que veía venir desde lejos. Era mejor con Jafar que con cualquier otro desconocido, y solo pudo desearle prosperidad a la pareja. Sorprendió a Kanon, pero, quizá, ahora que Perry estaba en una relación con Seiyua en la que ambos parecían estar felices y conformes, podía comprender un poco más sus propios sentimientos y por eso, aceptar su relación con Jafar.
Por otro lado, Seiyua ya le había dicho a Perry que irían a muchos eventos del país tan pronto como comenzaran, incluso desde antes de ser pareja, habían acordado. Y esta noche, que había un festival dedicado a las estrellas, iba a ser la primera vez que irían a un festival los dos juntos.
Seiyua se estaba arreglando en su habitación. Él tenía un largo cabello lacio, largo para una persona común en estas fechas. Únicamente se miró en el espejo en silencio. Su cabello negro caía libremente a través de sus hombros, con la división en medio de su cabeza. Mirando también la cicatriz en su cara, no prestó atención a nada más para intentar comenzar a peinarse. Por unos breves instantes cerró los ojos, y unas manos ajenas le sorprendieron. Cuando abrió los ojos, en el reflejo miró a Perry.

—¿Cómo…? Ah… ya puedes entrar cuando se te antoja, eh.

Era claramente en broma, aún si su tono de voz no parecía indicar nada. Perry soltó una débil risilla entre sus dientes, y luego se sentó a un lado de él.

—¿Problemas para peinarte?

—Solamente pienso que quizá mi cabello es un poco… demasiado largo, para un hombre, quiero decir —comentó Seiyua, sin dejar de mirarse en el espejo—. Sin embargo, no me gusta como se ve corto. Parezco con corte de tazón.

Por la mente de Perry pasó esa imagen. Seiyua con cabello corto… él tiene un estilo de cabello peculiar, parece que siempre queda sus puntas rectas, no importa cómo se lo corte. Ahora, si lo tuviera corto, siendo como es su cabello, ciertamente, parecería cabeza de hongo, si suerte tiene. No pudo evitar reírse, mientras que Seiyua volteaba a verlo, alterado por su comportamiento.

—¡¿D-De qué rayos te ríes?! —cuestionó a regañadientes el espadachín—. ¡No es gracioso!

—Ah… lo siento, lo siento —Perry se limpió con su meñique unas cuantas lágrimas superficiales que salieron como consecuencia de la risa—. Pero la verdad si lo es.

—Ah… que malo eres.

Perry volvió a reír y se levantó, para luego posicionarse detrás de su novio.

—Anda, déjame ayudarte a peinarte.

—¿Sabes lo que haces? —preguntó, cuestionándose si confiarle su cabello o no. Perry asintió.

—Claro, ¿quién crees que peina a Kanon en ocasiones? —cuestionó con un aire de confianza.

—No es como si tu hermana tuviera el cabello tan largo como yo…

—¡Ah, anda, que sé lo que hago!

Seiyua soltó un ligero suspiro de derrota y Perry tomó el cabello de Seiyua entre sus manos. Era suave, sedoso… agradable al tacto. Jamás lo esperó de alguien como Seiyua, quien parecía no prestarle atención a pequeños detalles como su cabello, pero, la manera en la que era cepillado y cuidado no parecía ser poca cosa. Realmente se preocupaba por su cabellera. Perry sonrió al imaginar a Seiyua limpiándose el cabello con delicadeza, y, con esa misma sonrisa, prosiguió su labor de peinar a Seiyua para poder ir al festival esta noche.
En la misma casa, en el piso de abajo, las cosas no eran muy distintas. Como Seiyua, Tsuika también tenía a su pareja, pero según Hyouya, Tsuika y Enmei más que parecer actuar como una pareja joven, parecían una pareja de ancianos… Se daban pequeñas muestras de afecto, Enmei cuidaba cada cosa de Tsuika como si fuera la cosa más delicada del mundo, se aseguraba de que comiera todos los días lo que le tocaba, cuidaba que fuera a la escuela y se aseguraba de traerlo de vuelta, de vez en cuando le traía pequeños detalles, entre ellos, un conejo blanco de nombre Motita, que Tsuika amaba con todo su tierno corazón. El humor de Enmei, también, había mejorado considerablemente desde que había dejado de vivir con sus padres. Si bien ahora vivía solo, en realidad, la mayoría del tiempo la pasaba en casa de los Hanatsuna. Se quedaba a dormir (por órdenes y amenazas de Seiyua, NO en la misma habitación que Tsuika), e incluso a comer y cenar. A veces, incluso aportaba apoyo económico, que, pese a las negaciones de Hyouya o Tsuika, Enmei insistía.
Él era, realmente, una buena persona, aún si intentaba verse como alguien ajeno a este tipo de tratos benevolentes.
Motita estaba echo bolita junto con Mae en una canasta con una cobija, una canasta preparada para las mascotas de la casa, con amor, por Tsuika. Éste mismo estaba dejándoles de comer a un lado de la misma, cuando la puerta se escuchó sonar. Tsuika no necesitó abrir para saber que era Enmei… uno de los pocos que se atrevían a subir los 200 escalones. Rápidamente fue abrir, y así era, era él, con una débil sonrisa, únicamente saludó y Tsuika le permitió pasar.

—Tardé más de lo esperado, pero estoy aquí —dijo Enmei, mirando el reloj de la pared de la casa, del pasillo principal—. Tsuika, te traje esto.

Le dio, de manera inmediata, una caja que era claramente un regalo. Tsuika se sonrojó, más que de la ternura que le provocaba, de la vergüenza. Sí, él apreciaba mucho todos y cada uno de los regalos que Enmei le daba, pero en ocasiones no podía evitar sentirse aprovechado, regalo tras regalo, Enmei era alguien que lo quería tener cómodo y seguro de todo.

—Enmei, yo…

—Dijiste que no tenías un kimono para ir al festival —Enmei inmediatamente volteó a verle, sabiendo que buscaba negarse al regalo—. Vamos al festival… ¿sí?

Tsuika le miró con ligera sorpresa, pero luego sonrió ampliamente.

—Muchas gracias, Enmei… —de inmediato, dejó la caja por un lado y fue directo a abrazar a Enmei. Como esperaba, su abrazo fue correspondido—. Realmente te tomas muchas molestias por mí.

—No son molestias… —contestó al momento de pasar sus dedos por la cabellera blanca de Tsuika—. Tú te mereces todo esto y más… y, aun así, creo que no sería suficiente.

Tsuika no dijo nada más y únicamente hundió más su cara en el pecho de Enmei, como si intentara envolverse en su aroma, como si no quisiera soltarlo nunca más. Y, es que, en realidad, Tsuika amaba a Enmei, tanto, tanto, que no se arrepentía de volver a haber confiado en el amor.
En la casa de Kanon, ésta estaba echa un desastre buscando la ropa adecuada para poder salir al festival con Jafar. Buscaba algunos kimonos que tenía en su closet, pero luego los descartaba. Entonces, consideraba la idea de llevar ropa más casual, pero también descartaba la idea. Su habitación era un desastre, había de todo tipo de ropa tirada por todos los lados, zapatos, prendas, incluso algo de ropa interior. ¿Por qué? Ni Kanon sabe cómo terminó eso ahí, ¡pero terminó!
Al final, de desesperó tanto que terminó tirándose en la cama, sin querer pensar en nada más. Únicamente poniendo su antebrazo sobre sus ojos, pensando en que hacer. No sentía que ninguna prenda fuera lo suficiente, era un día especial, ¡Era su primera cita con Jafar como pareja! Tenía que vestir bien, pero no consideraba a ninguna de su ropa digna para este día.
Un débil sonido se escuchó, era la puerta de la habitación. Alguien había tocado y había avisado que entraría; era Jafar. Luego, se escuchó la puerta abrirse.

—¿Qué ha pasado aquí? —preguntó con una débil risilla—. Parece que pasó un torbellino.

Kanon apartó su antebrazo de entre sus ojos, para mirar entonces a su pareja, que intentaba recoger unas cuantas prendas para doblarlas precipitadamente y dejarlas sobre el buró. No iba a recoger todo, claramente, pues mínimo le llevaría un par de horas si quería recoger todo rápido, pero, al menos, intentaba que se viera mucho menos desastre del que ya había.
Kanon se volvió a tirar a la cama.

—Únicamente no encuentro que usar —dijo sin más—. Es una cita especial, pero, no logro encontrar una ropa igual de especial.

Por unos breves instantes de los que Kanon no se percató, Jafar le miró con absoluta sorpresa, para luego soltar una débil risa que alarmó a Kanon. Rápidamente, ella se sentó en la cama, dejando su angustia detrás que fue reemplazada por molestia, más que nada, porque sentía que él no se lo tomaba en serio.

—¡No te rías! —ordenó claramente indignada—. ¡Es algo importante, Jafar, no quiero que sea como cualquier otro día! ¡Es nuestra primera cita y-!

—No es como si lo viera como menos importante, Kanon —contestó Jafar, interrumpiéndole—. Es solamente que, no importa que te pongas, para mí siempre serás hermosa.

De golpe, ella sintió su mejillas ardiendo completamente. Antes de darse cuenta, había explotado en rojo intenso, y puso las manos en su cara para intentar ocultarlo. Pero, incluso sus manos se veían rojas, como si la sangre simplemente hubiera intensificado su color con el propósito de delatarla.
Sí, muchos le decían que se veía bonita, hermosa, lo que sea, pero, con el mismo tono que le dijo Jafar, o más bien, el simple hecho de que haya sido él, le había provocado a su corazón una gran actividad; latía sin parar y ella simplemente no era capaz de controlar su respiración o su sonrojo.
Nuevamente, Jafar rió débilmente y se acercó a Kanon. Con suavidad, apartó las manos de su cara, para darle un beso en la mejilla. Kanon le miró entonces a los ojos, y luego sonrió débilmente. Eran momentos hermosos que no cambiaría por nada del mundo. Ella se sentía feliz por ser capaz de tener a alguien como Jafar a su lado, y la sonrisa en su rostro era prueba de ello. Al verla así, Jafar también emitía esa aura de emoción, felicidad, apego. Hermosos sentimientos que no podían ser descritos con palabras, se veían reflejados en la mirada de las tres jóvenes parejas.
Kanon entonces simplemente accedió a ponerse un kimono que Jafar le había regalado tiempo atrás, precisamente, para un festival. Nada mejor que comenzar a los inicios para recordar viejos tiempos, ¿verdad?
La compañía mutua, de las tres parejas fue de lo más hermosa en el festival. Disfrutaron la noche como si fuera lo más divertido del mundo, como si fuera lo mejor, aún si solo era una salida nocturna como cualquiera. Tener a la persona que más amaban a su lado era lo mejor. Muchos pensaron que eso sería solo un par de años; cuando se dio a conocer que Kanon y Perry tenían pareja, se armó un alboroto, pero eventualmente cedieron al ver que ellos realmente estaban enamorados y en armonía con sus respectivas parejas. Luego, cuando se dio a conocer que Enmei había dejado definitivamente el mundo del espectáculo, el mundo quedó desolado, pero cuando se supo inmediatamente que tenía una pareja tímida pero bondadosa, no pudieron evitar sentirse feliz por él.
El siguiente año, también estuvo lleno de festivales y festejos, tradicionales, en familia, no importaba que tipo de festejo fuera, lo pasaban juntos. Mes tras mes, año tras año. Incluso con el pasar del tiempo, nuevos miembros fueron llegando a la familia. Pequeños chiquillos que corrían de un lado a otro como si no hubiera mañana. Ellos también se convirtieron en parte esencial de aquellos festejos nocturnos en los festivales, o aquellas celebraciones diurnas bajo los árboles de cerezo.
¿Quién diría que todo esto comenzaría por la grabación de una película y un espadachín amargado?
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Y eso sería todo :P Lamento si de verdad el final es algo decepcionante, comprendo si así fue, pero no quería agregar más cosas de las necesarias. RMe alegro de haber terminado este fic y ojalá haya sido de agrado :3 Esperaré traer pronto nuevas ideas. Por ahora, me retiro~


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Re: With You (Capítulo final)

Mensaje por Kanon Oda el Lun Dic 10, 2018 7:35 pm

Me dio risa lo del final con "espadachin amargado" , waaa me encanto el final... perry y seiyua, son una parejita unica *-* ese perry se rie del pobre seiyua y su cabello .. jaja pero fue tierno, y con tsuika y enmei fue mas que tierno *-* le regala cosas y se preocupa tanto por el uno por el otro waaaa me encanta son una pareja de viejitos muy tierna y Kanon con Jafar, siempre lo mismo ella siempre esforzandose de mas y el siempre poniendo los pies sobre la tierra, aaah son tan dulces ellos tambien son el uno para el otro, ame tu fic me encanto mucho mucho mucho muchisimo!!!!

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