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With You (Capítulo 7)

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With You (Capítulo 7)

Mensaje por Runalan el Vie Nov 16, 2018 4:44 pm

Capítulo 7
—Las cosas no siempre saldrán bien—


No había pasado mucho después de que habían salido a sus respectivos planes nocturnos. Algunos como Perry, decidieron quedarse en casa a hacer cualquier cosa que se viera interesante, ya sea ver películas por su cuenta o algo más llamativo. Incluso por su mente pasó el practicar con la guitarra aprovechando que tenía casa sola y no habría nadie para silenciarle. Otros estaban de camino a su cita, o, más bien, “una salida entre amigos”, según aclaraba Jafar, temeroso de decir que era otra cosa. Y, otros, como Enmei, acompañaban a llegar a su casa para tener una deliciosa cena pendiente.
Enmei no lo diría, pero temía que Seiyua le pusiera algo a su comida. En todo este tiempo que ha estado conviviendo con Tsuika. Conoció que, en su casa, el que cocinaba era Seiyua, pues Hyouya y Tsuika eran un peligro en la cocina, una vez, llegaron a incendiar la misma con solo querer preparar un mísero sándwich. ¿Cómo? Una cosa llevaba a la otra. Ni siquiera necesitaban estufa u horno para prepararlo, pero se encargaron de hacer de ese día memorable. También, había sido consciente de las miradas de odio que Seiyua le lanzaba, pues parecía ser muy celoso con su hermano, siempre le protegía demasiado de los demás y parecía disgustarle la idea de que se le acercaran, y más de la manera que Enmei lo está haciendo, como un pretendiente, básicamente. No entendía porque tanto malestar con eso, ¡no es como si le fuera a hacer algo malo! ¿Es que quizá era porque era famoso? Algo que él detestaba, si esa era la razón, ¡Está bien! Deja la fama por Tsuika si es necesario.
Hundido en sus pensamientos, Enmei estaba inusualmente callado mientras caminaba por las calles de la ciudad, adentrándose por los barrios por donde Tsuika vivía. Al ver eso, el albino pareció preocupado.

—Enmei, ¿está todo bien? —preguntó Tsuika—. Si te incomoda…

—Ah, no, no es eso —reaccionó de inmediato. Al ver la expresión preocupada de Tsuika, sintió que fue por su culpa—. Realmente no me incomoda, de hecho… me siento únicamente un poco nervioso.

—¿Oh? ¿Es… eso? —Tsuika parecía calmarse un poco—. ¿Te preocupa como pueda ser mi padre?

—Bueno… tu hermano…

Tsuika se rió.

—Ya, ya entiendo —al soltar una débil risita, miró a Enmei—. Mi hermano puede dar miedo a veces. Siempre ha sido así, pero después de… ciertos incidentes, se ha puesto peor.

Tras decir “Ciertos incidentes” con una expresión algo lúgubre, la curiosidad de Enmei se disparó de inmediato. No obstante, la misma expresión de Tsuika le prohibió involuntariamente decir algo. Todos tenemos cosas que no queremos recordar, que queremos enterrar en lo más profundo del pasado, en el olvido. Y parecía que Tsuika no era la excepción. Así que, para evitar ese tema y borrar la expresión melancólica de Tsuika, Enmei audazmente cambió el tema.
Ya no estaban muy lejos de llegar a casa. Solo quedaban subir los 200 escalones que Enmei tanto odiaba. Se detuvieron antes de subirlos, y él dificultosamente tragó saliva.
No era muy tarde aún, por lo que el cielo aún estaba en un color naranja brillante. Las aves volaban y buscaban lugares para pasar la noche, la mayoría de los árboles del parque principal de la ciudad estaban repletas de ellas. Kanon se deleitaba viéndolas, de alguna manera, desprendían una belleza natural. Al verla así de feliz, Jafar sonrió.
Kanon era una persona muy hermosa, tanto física como en su manera de ser. Siempre procurando ayudar a todos, estar ahí cuando alguien necesitara un abrazo. Y cuando cantaba, encima del escenario, lo hacía con todo el ánimo, implantando sus sentimientos en su voz, tan entusiasta como alegre. Eso, era, sin duda, lo que Jafar más admiraba de ella, que incluso en sus canciones, intentaba contagiar sus sentimientos positivos.
A ella casi no le importaba la fama, sino a cuantas personas era capaz de alegrar con su canto.
Kanon se detuvo, mirando un estante de vidrio, el mostrador tenía varias ropas, zapatos y joyas, pero lo que le había llamado la atención a Kanon eran los zapatos. Pensativa, miró a Jafar de reojo.

—¿Crees que me quedarían bien?

—¿Eh?

Jafar solo pudo hacer un extraño sonido de su boca, preocupado internamente por no darle una respuesta acertada. ¡Diablos! ¡Él no sabía de estas cosas! Para él, cualquier cosa le quedaría bien a Kanon, pero, ¿qué tal si para otros no? Su mente comezó a divagar entre varias dudas, pero Kanon simplemente no pudo esperar más.

—¡Ah, bueno! ¡Da igual! —ella exclamó con una sonrisa—. ¡Ven, Jafar, vamos a comprarlas!

Lo tomó del brazo y caminó casi corriendo, arrastrando a Jafar, quien no tuvo tiempo de reaccionar a sus palabras cuando ya le estaba jalando. No le molestaba, esto era algo que hacía divertida a Kanon. Ellos entraron a la tienda, Kanon rápidamente pidió las botas que le gustaron para probárselas. La dependienta no tardó mucho en atenderla y, como si fuera movida por el viento, corrió tan rápido que no demoró ni cinco minutos. Era un hecho, ella había reconocido a Kanon como su idol favorita. Y estaba atendiéndole con una grandísima sonrisa en su rostro, incluso temblaba de la emoción y Jafar, al notarlo, rió internamente.
Kanon se probó las botas, poniéndoselas, se miró en el espejo. Echándose vistazos de espalda, de frente, de lado, caminando, corriendo, incluso sin hacer nada. Las botas eran hermosas, y sentía que serían más hermosas encima del escenario. Claro, si es que le permiten usarlas.

—¿Qué tal se me ven, Jafar? —ella volteó a verlo.

Jafar nuevamente no supo que responder. Realmente para él, Kanon se veía bien así. Le sentaban de maravillas. Así que, en vez de buscar por una buena respuesta, simplemente dijo lo que sintió al verla.

—Opino que te sientan muy bien —él dijo con una débil sonrisa, con su absoluta verdad—. ¿Las vas a comprar?

—Hm… ¿De verdad crees que me quedan bien? —miró a Jafar, quien asintió sin dudar. Al ver esa reacción, Kanon lo supo de inmediato. Se las llevaba—. ¡Muy bien! ¡Entonces me las llevo!

Le dio las botas a la dependienta, y fueron guardadas en una caja. Allí, la misma mujer que les atendió se encargó de cobrarle. Kanon se sentía feliz y sentía que el tiempo se le iba volando, aun cuando en realidad no había pasado mucho todavía.
Saliendo después de decir un ‘gracias’, junto con Jafar, fueron al parque principal nuevamente. El clima era frío, por lo que no se podían dar el lujo de comprar una nieve para degustarla mientras se sentaban en una banca en el parque, como la mayoría de los amigos o pareja hacían en las noches de verano. Sin embargo, sí que podían reemplazar la nieve por un vaso de chocolate caliente que vendían a las afueras de los locales de ropa y zapatería de donde acababan de salir.
Así que, con una gran sonrisa en su rostro, de oreja a oreja, corrió tomando a Jafar de la mano.
¡Qué larga noche le esperaba!

En el templo, las cosas habían sucedido rápidamente. Enmei y Tsuika terminaron de subir los escalones, al paso de Enmei. Tsuika se reía de lo delicado que era, y Enmei, avergonzado, reclamaba que no estaba acostumbrado a nada de esto, pero mentalmente se recordó que, a partir de ahora, tendría que acostumbrarse. Él deseaba ver seguido a Tsuika después de todo.
Le invitó a pasar y entonces fueron al comedor de la cocina, donde ya estaban Hyouya y Seiyua. Él joven espadachín ya estaba terminando de preparar la comida, y de una cuchara, probó lo que parecía ser una sopa caldosa, pero que se veía realmente apetitosa. Hyouya estaba sentado en una silla de la mesa, jugando a una sopa de letras del periódico.
No solían hacer nada llamativo o interesante, eran una familia de las viejas que ya no hay, a Enmei no le molestaba eso. De hecho, le parecía agradable, recordándose que su abuelo era así.
Al verlos, Hyouya sonrió.

—¡Ey, Tsuika, Enmei~! Llegaron más pronto de lo que esperaba —exclamó juguetonamente. Tsuika le miró incrédulo.

—¿Más pronto? Era claro que iba a venir directo del trabajo.

—¿De verdad? —Hyouya se rio—. Nunca se sabe, ¿qué tal si te daba por pasarte a un motel?

Enmei no dijo nada, y únicamente se escuchó la cuchara de madera que Seiyua usaba para probar la sopa, tronar. Cuando voltearon a ver, la cuchara estaba en la mano de Seiyua, sí, partida en dos. Al verlo, Hyouya sonrió como si hubiera logrado su cometido, mientras que Enmei tragó saliva, ¡Seiyua realmente era de temer!
Sin una expresión alguna, como si cualquier cosa común hubiera ocurrido, Seiyua miró la cuchara a la mitad.

—Ah… voy por otra al almacén.

Y sin decir nada más, se marchó de la cocina. Su inexpresividad no sabía indicar si estaba todo bien o estaba todo mal, o yendo para peor. Tsuika lo sabía y por eso solamente se disculpó y salió detrás de su hermano. No querría que la tomara contra Enmei por malentendidos como estos, ¡Hyouya siempre hacía todo para sembrar el caos! Era un hecho, le gustaba ver el mundo arder.
Enmei únicamente observó cómo Tsuika corrió detrás de su hermano, y emitió un suspiro pesado.

—¿Seiyua siempre ha sido así de sobreprotector con Tsuika? —preguntó.

—Siempre —contestó Hyouya con una sonrisa—. Sin embargo, desde que Tsuika terminó su antigua relación, ha empeorado.

Sintió curiosidad y volteó a ver a Hyouya. Tsuika jamás le había mencionado nada como eso.

—¿Su… antigua relación?

—Oh, ¿Tsuika no te ha contado?

—Yo… no.

—Uhm… me pregunto si debería decirte.

No negaría que sentía una inmensa curiosidad, quería saber más de Tsuika, y ahora, tras saber que había tenido una relación, tenía aún más ganas de saber, quería saber quién había estado antes, que tipo de persona era, porque terminaron, ¿por qué Seiyua se había puesto aún más sobreprotector con Tsuika? Pero, tampoco quería indagar en algo que a Tsuika no le gustaría.
Apartó la mirada, sin saber que responderle al padre de los Hanatsuna, y éste, al verlo, soltó una risita para luego hablar:

—Seguramente que no me incumbe, pero por lo que veo tienes interés en Tsuika —dijo Hyouya. Enmei no dijo nada y bajó la mirada únicamente. Ni siquiera él tenía claro eso—. Entonces déjame decirte, que su antigua pareja era abusiva.

—¿Abusiva? —miró a Hyouya.

—Demasiado abusiva y celosa. Maltrataba mucho a Tsuika y no le gustaba que se relacionara con otras personas —continuó Hyouya—. Tsuika no habla de que tantas cosas le obligó a hacer, pero estoy seguro que, si mantuvieron relaciones, no fue por gusto.

Enmei volvió a bajar la mirada. Ahora con más coraje que duda.

—Y cuando terminaron… fue cuando nuestros grandes problemas comenzaron —Hyouya suspiró. Su sonrisa se había desvanecido ya hace tiempo, y ahora solo quedaba un sentimiento de rabia entremezclado con tristeza—. Demasiado dolido por ser dejado por Tsuika, tomó reprimenda y le vertió ácido sobre su ojo derecho, aclamando que así nadie más le iba a querer.

Enmei apretó los puños para luego mirar a Hyouya.

—¿De verdad… hizo algo como eso?

—Así es —Hyouya asintió, recargándose en la mesa—. Pero está bien, Kazuhiko ahora cumple una condena. Sin embargo, los hospitales, los psicólogos y muchas otras más nos han dejado llenos de deudas. También, eso hizo que Seiyua se hiciera muy celoso con Tsuika, por eso es que le sobreprotege mucho y cuida mucho de sus amistades. Tiene miedo de que eso le vuelva a ocurrir a Tsuika.

—Comprendo… creo que, en ese caso, yo también temería porque se repitiera algo similar.

—Así que, solo te puedo pedir algo de comprensión si Seiyua llega a ser muy… poco agradable contigo —Hyouya dijo al momento de jugar con un salero de la mesa—. O si Tsuika no se expresa bien con ello.

—Está bien —Enmei dijo, aun cuando se había enojado con el simple hecho de saber lo que había ocurrido, él había podido controlar esos sentimientos para evitar actuando de alguna manera desagradable—. Aunque quizá no era de mi incumbencia, le agradezco que me mantenga al tanto de lo ocurrido. Así podré evitar temas poco agradables para Tsuika.

Hyouya sonrió; era su intención después de todo.
Fue quizá por un golpe de suerte, que, al terminar de hablar de aquel tema amargo, Tsuika y Seiyua entraron a la cocina. Tsuika daba pequeños empujoncitos a su hermano mayor. Aunque Seiyua no parecía muy feliz de tener a Enmei ahí, y menos tras el comentario de su padre, tuvo que ceder ante los encantos de su hermanito.
Definitivamente, nadie se resiste a los encantos de Tsuika. Ahora, solo les esperaba una deliciosa y apacible cena, llena de jugarretas de Hyouya, corajes de Seiyua y la adorabilidad de Tsuika. Era, de lejos, mucho mejor que estar en su casa con su amarga familia. Enmei apreciaba esto de una manera que no podía ser descrita, y llenaba su corazón de la calidez que nunca había sentido antes.
Por otro lado, ya era un poco más oscuro en la ciudad. Las estrellas estaban en su más grande esplendor y los edificios nocturnos, brillantes en sus numerosas luces, resaltaban el panorama urbano. La gente caminando, saliendo de sus trabajos o yendo de fiesta, se hacían presentes en las calles y veredas de la misma ciudad. Pero, entre toda la multitud, sentados en el parque, tomando un delicioso y apetecible chocolate caliente que mantenía cálidos sus cuerpos en este clima frío, estaban Kanon y Jafar.
Durante casi toda la tarde, habían estado en una conversación superficial y trivial. Realmente no hablaban de nada de interés, Kanon se mostraba entusiasmada por su concierto el día de mañana (el cual de hecho debería estar preparando y debería de estar descansando bien para que todo vaya según lo planeado), y Jafar no podía evitar sentirse entusiasmado también al ver la emoción de su compañera.
Sus conversaciones no iban a mucho, ella realmente no dejaba el tema, y no es como si a Jafar le molestara.

—Sin embargo, realmente se me complica cuando es mucha gente —afirmó Kanon. Bajó un poco la mirada como si dudara de sí misma—. Me dan nervios.

—¿Pero eso por qué? —cuestionó Jafar con una breve sorpresa—. Si tú eres muy talentosa, no debería de darte nervios.

—¡Perry dice lo mismo! —exclamó—. Pero yo realmente… no lo sé, siento que es demasiado para mí.

—No digas eso —Jafar le sonrió—. Estoy seguro que podrás con el concierto de mañana, y puedes con más, Kanon. Eres una persona maravillosa, y te desenvuelves en el escenario como nadie.

Kanon se sonrojó débilmente ante el cumplido. Hundiendo su cara entre su ropa, ella por unos momentos deseó que se la tragara la tierra, solo un poco, para escapar del bochorno. Aun así, en el fondo le gustaba, apreciaba que Jafar le dijera esas cosas, esos halagos, le aumentaba la confianza y también el entusiasmo.

—G-Gracias, Jafar… realmente me alegra que confíes en mi de esa manera —ella expresó tímidamente—. Sin embargo, no veo porque tu creerías en mi de esa manera…

Jafar se silenció con ese comentario, y apartó su mirada hacia el pavimento. Lo había callado, ¿sería lo correcto ahora? Su agarre del vaso de chocolate caliente que había comprado recientemente se tensó, pero Kanon no pudo notarlo. Solo notó el silencio que le intrigaba, sin entender un motivo. Ella quiso decir algo, pero no quería presionar tampoco, aún si esa larga pausa de su compañero le tensaba.
Sin embargo, el corazón de Jafar estaba acelerado. ¿Por qué creía en Kanon de esa manera? Ella no se había percatado, ¡pero algunos como Perry sí! Incluso alguien tan callado como Enmei fue capaz de darse cuenta, ¡pero ella no! Eso era frustrante, sí, pero tampoco quería ser insistente. Ella era una idol reconocida, ¿sería bueno que alguien como él esté con ella?
Entonces, suspiró. Su mente se aclaró y se llenó de determinación. Era un buen momento, ¿no? Era una buena atmosfera. Tenía todo a su favor, solo tenía que dejarlo caer.
Tímidamente, pero con una determinación latente, volteó de nuevo hacia su compañera. Ella se sobresaltó al ver su mirada encima de ella, pero no dijo nada y espero que su compañero contestara su pregunta.

—Eso es… porque… —era tímido, reacio a confesarlo. Se vio obligado a hacer una débil pausa para poder continuar—: Eso es porque tu m—

—¡Ah, es Kanon Oda!

Una voz juvenil se escuchó no muy lejos de ellos, interrumpiendo a Jafar. Ambos se sobresaltaron y su determinación se esfumó al momento de que el lugar se llenó de gente. Habían reconocido a Kanon y estaban entusiasmados, ella era la idol del momento después de todo.
Los fans se acercaron alegremente, y Kanon se levantó, dejando su chocolate caliente en la banca, a un lado de Jafar. Se dedicó a atender a sus fans.

—¡Ah, Kanon, tómate una foto conmigo!

—¡Dame tu autógrafo!

—¡Ah, por favor, solo mándame un saludo!

—¡Kanon, eres la mejor! ¡Eres mi modelo a seguir!

Kanon se regocijaba al escuchar la pequeña multitud que se había acercado a ella, emocionada, comenzó una pequeña convivencia con sus fans.
Jafar sonrió débilmente, sosteniendo su vaso de chocolate. Quizá, simplemente era algo que no podría ser.
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Bueno, eso es todo por hoy :P espero que les guste, y sin más, me retiro!

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Re: With You (Capítulo 7)

Mensaje por Kanon Oda el Vie Nov 16, 2018 9:38 pm

Tu fic me mata pero no quiero morir porque si me muero me muero para siempre... ok no xD
Wáaaaaaaa me encanto.. me faciono, ese Enmei casi se palidese por el miedo de seiyua .. o fueron los escalones? Jaja de igual forma me encanto.. a un que si me dio sentimiento lo de tsuika pobre incluso en un fic normal el sufre como nadie... y ese kazuhiko que se .mate!!! Hyouya es tam dulce.. le estara dando luz verde a enmei con tsuika???? Y lo de kanon .. realmente tomaste bien su personalidad asi mismo es ella.. xD vaya que emocion casi se me sale el corazon con la casi confecion de jafar pero que mal que no se pudo es decir .... es bueno tener fans pero han desilucionado a jafar a un asi animo que no se rinda!!!! Aaaaaaaah esperare tu conti ansiosa

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