Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» El Odio de Amarte (Renovada) Capitulo 10
Hoy a las 1:37 pm por Runalan

» With You (Capítulo 5)
Hoy a las 2:07 am por Kanon Oda

» With You (Capítulo 4)
Vie Nov 09, 2018 5:16 pm por Kanon Oda

» El Odio de Amarte (Renovada) Capitulo 9
Vie Nov 09, 2018 11:19 am por Runalan

» With You (Capítulo 3)
Jue Nov 08, 2018 12:40 am por Kanon Oda

» With You (Capítulo 2)
Lun Nov 05, 2018 8:15 pm por Kanon Oda

» El Odio de Amarte (Renovada) Capitulo 8
Lun Nov 05, 2018 9:52 am por Runalan

» With You (Capítulo 1)
Jue Nov 01, 2018 9:50 pm por Kanon Oda

» Nueva idea para fanfic~
Miér Oct 31, 2018 5:19 pm por Runalan

¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 44 el Dom Ago 30, 2015 5:44 pm.
¿Qué hora es?
Contador Visitas
contador de visitas
Contador de visitas
Banner del Foro
Buscar
 
 

Resultados por:
 


Rechercher Búsqueda avanzada

Noviembre 2018
LunMarMiérJueVieSábDom
   1234
567891011
12131415161718
19202122232425
2627282930  

Calendario Calendario


With You (Capítulo 3)

Ir abajo

With You (Capítulo 3)

Mensaje por Runalan el Miér Nov 07, 2018 7:23 pm

Capítulo 3
—Nuevas amistades—


Lo primero que vio Seiyua a la hora de entrar fue a los jóvenes a los que enseñaba usar la espada. O bueno, al menos a dos de los tres. Junto con su hermano y Jafar, un conocido, ellos parecían estar a sus anchas en una conversación amigable. Por unos momentos, él no supo cómo sentirse, no era alguien que mezclara el trabajo con su vida personal y, ahora, de alguna manera involuntaria que salía de su propio alcance, estaba ocurriendo.

—¡Seiyua, ya llegaste! —Tsuika exclamó con una gran sonrisa, al momento de dejar todo e ir con él.

Enmei acomodó su gorro y miraba de reojo, mientras que Perry sonrió débilmente mientras veía como el albino iba sonrientemente con su hermano. No lo admitiría, pero le parecía adorable como parecían llevarse bien. Luego miró a Kanon que no paraba de hablar con Jafar y el sentimiento de tener un hermanito amoroso se le pasó de inmediato.

—¿Cómo…?

Seiyua no alcanzó a preguntar completamente, antes de que su hermano le respondiera:

—Ah, sí. Vinieron como clientes, así que aquí están —Tsuika sonrió—. Es una gran casualidad, ¿no crees?

Seiyua chasqueó la lengua. Justamente, no necesita que Tsuika se relacione con otras personas. Ya tenía suficiente.

—Nos vamos, toma tus cosas.

Tsuika le miró con ligera sorpresa al ver tal rudeza en sus palabras, aún si eran serenas desprendían cierto desdén. Echando un vistazo atrás, Tsuika finalmente reaccionó y asintió débilmente al momento de ir a tomar sus cosas que estaban en la barra, cerca de donde Enmei estaba sentado. Perry, al verle y ver la hora que era, saltó rápidamente de su asiento.

—Ya es un poco tarde para que vayan solos —dijo, llamando la atención de todos. Tsuika le miró con cierta sorpresa mezclada con incredulidad, mientras que Seiyua parecía más molesto por debajo de toda esa inexpresividad—. ¿No les parece si les encaminamos al menos?

—No necesitamos ser protegidos, gracias —Seiyua contestó antes que nadie—. ¿No recuerdas que soy el que te está enseñando a usar una espada? Seguro sé defenderme más que tú.

—Vamos, pero dudo que una sola persona pueda contra varias —contestó Perry, insistente—. Las pandillas suelen atacar en grupo, y seguramente al menos, nos podríamos evitar un mal trago.

Seiyua le miró fijamente por unos instantes, entonces, involuntariamente, su mirada se fue hacia Tsuika, quien solo miraba a Perry con sorpresa por sus palabras y su intención de acompañarles. Finalmente, suspiró. Perry sonrió al saber que era un suspiro de derrota.

—Bien… pero solo encaminar.

—¡Sí, solo encaminar! —exclamó un sonriente Perry.

Para suerte o desgracia de Seiyua, ya era la hora de cerrar en la cafetería, por lo que Jafar también iba de salida. Por propuesta de Kanon y Perry, se les unió, así que solo esperaron un poco en lo que terminaba de arreglar sus cosas para marcharse.
En el grupo, en sí, iban Tsuika, Seiyua, Kanon, Perry, Enmei y Jafar.
Hablaban de cosas triviales mientras caminaban por las calles oscuras. No eran los únicos que caminaban entre las mismas, pero desde luego era el grupito más numeroso. Las calles en sí no estaban muy transitadas, rara vez se topaban con otras personas que parecían estar saliendo del trabajo, igual que ellos. En sí, era normal que las calles estuvieran repletas de gente, incluso en las más profundas noches, pero, al ir a la casa de los Hanatsuna, un lugar que está más allá de la ciudad, ésta iba siendo cada vez más y más lejana. Primero, los edificios fueron reemplazados por unos más pequeños, luego, por casas de madera, luego, por casas de madera que parecían ser más viejas. El pavimento dejó de reinar el suelo y ahora no era más que pura tierra que resultaba desagradable para algunos, pero normal para Tsuika y Seiyua, quienes vivían a las cercanías.

—Ya… entonces todo está yendo bien, eso me alegra —Jafar comentó con una débil sonrisa. Tras escuchar la laarga plática de Kanon acerca de su trabajo en la nueva película de Samurái de Jade, él sentía toda la absoluta necesidad de apoyarla en todo lo que necesitara, incluso si solo era dándole ánimos—. Se nota que te esfuerzas, eso habla muy bien de ti.

—Eh… ¿tú crees? —ella intentó evitar que la viera sonrojada—. Solamente escribí una canción de varias… ¡Y todavía falta encontrar la melodía y cantarla! Y así con varias canciones.

—Hum… supongo que la inspiración te faltará tarde o temprano —comentó el chico.

—Sí, pero ya sé dónde puedo encontrar la inspiración fácilmente.

Jafar le miró sorprendido.

—¿De verdad? ¿Así? —preguntó—. ¿Dónde?

—¡La cafetería! —exclamó con una gran sonrisa.

Jafar no comprendió.

—¿La cafetería? No entiendo, ¿cómo podría inspirarte ese lugar?

—No lo sé —ella, aunque lo negó, seguía sonriendo—. Cuando estoy ahí siento una gran inspiración y ganas de escribir todo tipo de letras. No se diga entonarlas, pero sería vergonzoso cantar de la nada en un lugar tan tranquilo como la cafetería.

—Vamos, si cantas frente a multitudes de personas…

—¡No es lo mismo!

Tsuika escuchaba la conversación de los dos, aún si intentaba no ser entrometido, era simplemente imposible. Kanon derrochaba tanta energía y entusiasmo que, de alguna manera, lo contagiaba. Entonces por su mente cruzó que ella parecía llevarse muy bien con Jafar, aún si parecía muchísimo más joven que él, de alguna manera, hacían linda pareja.
Para Tsuika, ese pensamiento sería imposible de deshacer a partir de ahora. Kanon yendo a la cafetería en busca de inspiración, donde, según ella, la consigue fácilmente. ¿Sería que la consigue fácilmente debido a que ahí está Jafar? Él estaba seguro que no era el único que lo había notado, como Kanon miraba a su compañero y como éste le miraba. Quizá, únicamente quizá, necesitaba solo un pequeño empujoncito para que ambos declararan lo que sentían, sin embargo, aunque Tsuika quería ser quien lo diera, para asegurarse de que terminarían juntos, no se atrevía a darlo. No los conocía lo suficiente, o al menos a Kanon, además de que tampoco se atrevía por el simple hecho… de que le daba vergüenza terminar provocando alguna situación sumamente embarazosa. Así, simplemente, se reservó sus propios pensamientos sobre lo hermosa pareja que hacían. Entonces se preguntó: ¿Algún día él conseguiría una pareja así de linda?
Entonces, sintió un débil jalón que lo sacó del camino. Con sorpresa, miró a Enmei, quien lo había jalado del brazo, ambos se detuvieron por unos instantes. Enmei, simplemente apartó la mirada con algo de vergüenza por su acción.

—Ibas a chocar con el poste.

—Ah…

Se había centrado tanto en Kanon y Jafar que dejó de prestar atención a su camino. En vez de enojarse por tremendo jalón, Tsuika sonrió débilmente como señal de agradecimiento.

—Gracias… eh….

—Enmei Senjū —Enmei finalmente le dijo su nombre, pues, aunque sonaría grosero, no quería habérselo dado antes—. Ese es mi…

—Gracias, Enmei-san.

No le dejó terminar, y solamente agradeció como le agradecería a cualquier persona. Tsuika comenzó a caminar nuevamente para no separarse del grupo, pero Enmei, por otro lado, se quedó petrificado.
No fue el hecho que le llamara por su nombre, pues se lo acababa de decir, era obvio, pero, era el hecho de cómo lo dijo.

“Enmei-san”.
Se lo dicen seguido, de hecho, pero, Tsuika lo dijo, como si se lo dijera a cualquier otra persona. No un famoso, no nada. No le miró distinto de como miraba a otros como Jafar o a su hermano Seiyua, simplemente, agradeció como agradecería a cualquier persona. Involuntariamente su mirada se dirigió a Tsuika, que se había adelantado para ir por detrás delante de su hermano, pero después que Jafar y Kanon, que iban a la delantera.
Tragó saliva, mientras que volvía a reincorporarse para caminar y no separarse más.
¿Qué era esa maldita sensación?
Entonces, finalmente llegaron a lo que parecía ser la entrada de un gran templo. Era un lugar muy amplio y muy limpio, con un viejo torii adornando lo que parecían ser unas escaleras… unas… muchas escaleras.
Perry, Kanon y Enmei se quedaron parados enfrente del gran torii que representaba la entrada a terreno sagrado. Mirando las escaleras con absoluta sorpresa, se preguntaron internamente y en un unísono casi telepático:
“¡¿Cuántas j*didas escaleras son?!”.
Seiyua se detuvo y les miró por unos momentos, no dijo nada, prefiriéndose ahorrar sus comentarios. Sin embargo, Tsuika se adelantó a él y habló con los demás.

—Si quieren pueden pasar, ya es un poco tarde —comentó Tsuika—. De hecho, demasiado tarde.

—¡¿Tsuika?! —Seiyua miró a su hermano con sorpresa.

—Es lo mínimo que podemos hacer ahora que nos han acompañado hasta acá —dijo Tsuika, reprochándole a su hermano—. Sabes que este distrito es peligroso, y de la manera en la que visten… llamarán mucho la atención.

Sí, todos vestían bien. Eran famosos después de todo, pero no creían que sería tan llamativo. Los tres sabían que tenía muchísima razón. Solo llamarían la atención en este barrio que, no era por faltar al respeto, pero era un barrio de mala muerte.

—Tú también, Jafar —Tsuika miró a su compañero de trabajo—. Seguro que papá se alegrará de verte.

—Bueno, por mí no habría problema.

Suerte que Jafar ya era conocido de los Hanatsuna, porque de alguna manera, eso daba confianza, era como el vínculo entre los jóvenes famosos y los Hanatsuna.
Seiyua sabía que Tsuika tenía razón en cierto modo. Sería peligroso para ellos ir con esas ropas a estas horas de la noche por este lugar. Incluso Seiyua sabía que este lugar era peligroso, incluso él evitaba ir solo por estas horas de la noche, ahora, dejarlos ir solos vestidos de esa manera era como si los estuviera lanzando a propósito a la boca del lobo, donde seguramente terminarían asaltados con armas y no sé qué tanto más.
Él entonces suspiró:

—Si pueden subir, bien.

Y sin decir nada más, se adelantó en el camino. Subía las escaleras como si no hubiera problema alguno. Era la costumbre. Kanon tragó saliva de solo pensar en cómo se sentirían sus piernas después de subir esas… como mínimas, cien escaleras. ¿Quizá 200, 300, 400? Desde luego, más de cien eran.

—Son solo 200 escalones —dijo Tsuika—. Y están muy inclinados y bajos, no habrá problema, subirán fácil. Les recompensaré con chocolate caliente, ¿sí~?

Enmei rápidamente puso manos a la obra, subiendo sin necesidad de que le dijeran nada más.

—¡Te sobornan, Enmei! —Perry exclamó. Sabía que Enmei era fan del chocolate caliente, pero no creía que tanto para lanzarse así a la muerte. Eventualmente, él suspiró—. Muchas gracias por tu consideración, Tsuika.

—No es nada —él sonrió—. Es lo mínimo que puedo hacer por ustedes.

Y se adelantó también.

—¿Lista? —Perry miró a su hermana, quien ya sentía las piernas adoloridas sin siquiera comenzar.

—A-Andando.

Subieron las escaleras y, apenas habían llegado a un cuarto de recorrido cuando ya se sentían cansados. No solo Kanon y Perry, sino que también Enmei y un poco Jafar. Si bien éste último acudía a este sitio de vez en cuando, tampoco era tan común para él como para llegar a acostumbrarse.
Fueron momentos que parecían eternos, el aire se les escapaba y sentían que por poco su alma también. ¡No estaban acostumbrados a subir tantas escaleras! Caminar estaba bien, era más sencillo, pero el subir escalones hacía que los muslos dolieran, ¡y jadear como nunca!
Finalmente, el tormento terminó. Al llegar a la cima vieron como Tsuika les recibía con una débil sonrisa. Él no parecía ni la mínima muestra de que había subido 200 escalones, ¡era como si simplemente hubiera subido las simples escaleras de una casa! Y encima sonreía.

—¿Todo bien? —preguntó.

—S-Sí… todo bien.

Kanon contestó por todos, aunque, claramente, no estaba bien.

Tsuika les dio unos momentos para que reposaran y agarraran aire. Por suerte era de noche y no tenían que lidiar con el sol, que seguramente solo empeoraría este sentimiento de bochorno y cansancio. Aunque, echando un vistazo hacia las escaleras, era como si tuviera a los árboles de techo; no entraban rayos de luna, y solamente estaba la luz de las linternas que alumbraban el camino. En ese caso, de día, apenas y entraría el sol, por lo que sería incluso agradable subir por ellas, claro, ignorando el hecho de que los muslos duelen como el infierno.
Al reincorporarse completamente, Tsuika les guio por el patio del templo. Era un lugar amplio, contaba con el dojo donde Seiyua solía entrenar a otras personas, más allá había un pequeño almacén que parecía viejo, un torii adornaba por un lado posterior del templo, siendo que había tres en total: el de la parte inferior de las escaleras, la parte superior, y ese que parecía llevar a un sendero desconocido. Al lado de lo que parecía ser el edificio principal del templo y donde parecían vivir, había un pequeño jardín en medio del pavimento en el que estaba construido el lugar. Había un Sakura que se veía sumamente majestuoso, unos arbustos, una pequeña fuente y una banca justo debajo del Sakura. Era realmente agradable, un lugar típico de Japón.
Entraron entonces a la casa, siendo guiados por Tsuika. Los zapatos de Seiyua ya estaban ahí, por lo que solo faltaban ellos. Se quitaron los zapatos y entraron con cordialidad. Antes de poder comentar algo acerca de agradecimiento, escucharon dos voces que parecían estar peleando pasivamente; una era de Seiyua, la otra era desconocida.
Al escucharles, Tsuika suspiró mientras ponía una mano en su cabeza. Jafar sonrió, mientras que los demás no comprendieron. Tsuika inmediatamente se dirigió hacia donde estaban las voces, no sin antes disculparse con sus invitados.

—¡Padre, tenemos visita! —reclamó Tsuika—. ¿No podrían estar sin pelear unos momentos?

—Tu hermano comenzó —reclamó el padre de Tsuika con un puchero. Parecía un niño por el tono en el que hablaba—. ¡Sólo dile que no es necesario que me cuente eso!

—¿Qué le contaste, Seicchan?

—Solo le dije que al final Evelynn muere.

—¡¡Eso es cruel, Seicchan!!

—¡¿Verdad qué sí?! —volvió a reclamar el padre de Tsuika—. ¡Y luego quieres que no me enoje!

Los invitados solamente escuchaban la conversación-discusión entre los Hanatsuna. Se veían tan serios y su apellido era de alguna forma reconocido como de los más antiguos y de honores, pero, conociéndolos de esta manera, todo eso parecía desvanecerse de la nada.

—Esto… ¿de verdad deberíamos estar escuchando esto? —Kanon preguntó. Instintivamente miró a Jafar.

—Es algo normal, no te preocupes —él sonrió, aún si sabía que no era del todo normal que una familia peleara así.

Desde la sala entonces, se asomó alguien. Una persona joven de cabellera castaña y larga, con unos hermosos ojos dorados que sobresalían demasiado. De porte elegante y fino, esta persona parecía ser una de la nobleza del antiguo Japón. ¡Todos lo pensaron!
Llevaba un abanico en sus manos y vestía un hermoso kimono con un haori que quedaba en juego. Él les miró con una sonrisa.

—Sean bienvenidos, ya que mi pequeño bebé los trajo, ¡siéntanse como en casa!

¿Pequeño bebé?
Este hombre, que parecía ser de la misma edad que ellos, ¿era el padre de Tsuika?

—A-Ah… es un gusto conocerlo —Perry fue el primero en hablar, haciendo que Kanon y Enmei salieran de su trance—. Mi nombre es…

—No es necesario que te presentes, te conozco —el hombre sonrió.

—¿De… verdad?

—¡Sí! —exclamó infantilmente el castaño mayor—. ¡Eres el que sale en la novela de “Pégame mi amor”!

—¡¡No!! —exclamó rápidamente Perry, mientras que Kanon y Jafar reían por detrás—. M-Me debe estar confundiendo.

—¿Ah? ¿Entonces no eres él? —ladeó la cabeza—. Qué raro, Seicchan me había dicho que iba a traer gente famosa. Yo que ya había salido con todas las ganas…

—Desde luego que son gente famosa, pero no la gente famosa que tú conoces, padre.

Seiyua salió, seguido de Tsuika, quien se asomaba por encima de su hombro con ternura. Perry miró a Seiyua con cara de “¿Enserio me confunde con ese tipo?”. Perry no era ese tipo de gente, el actor de esa novela era demasiado… mujeriego y rodeado de rumores, algunos más reales que falsos.

—Oh, entonces sí, necesitaría que se presentaran.

Perry suspiró, pero cedió:

—Soy Perry Aku. Es un gusto conocerlo, Sr. Hanatsuna.

—Sólo Hyouya está bien —sonrió débilmente—. ¿Quiénes te acompañan, Perry?

—Ah… bueno, ellos son…

—¡Soy Kanon! ¡Kanon Oda! —Kanon interrumpió a su hermano, con una gran sonrisa y su súbito entusiasmo—. ¡Es un placer conocerlo, Señor Hyouya!

—Insisto, solo Hyouya está bien.

Más que ser educado, simplemente no quería sentirse viejo, pensó Kanon.

—Bueno, solo Hyouya…

—¿Y tú eres? —Hyouya miró a Enmei, quien, aunque estaba en la bola, no había dicho absolutamente nada.

—Enmei Senjū —se presentó como era su costumbre—. Es un gusto.

—Ah… realmente son caras nuevas —Hyouya miró entonces a Jafar—. Ya tenía tiempo sin verte.

—Lo mismo digo, Hyouya. ¿Todo bien con Amagi-san?

—Sí, parece que aún le echa ganas a su cafetería —contestó como en una vieja charla—. Ah, pero que digo. ¿Por qué no cenan algo? Más tarde, Tsuika les dirá dónde dormirán. Es una vieja casa, así que disculpen si no es de su agrado.

—¡Está bien, está bien! —Kanon exclamó—. ¡Es un lugar muy lindo!

Hyouya sonrió al escuchar eso.
Los jóvenes pasaron al ser invitados, y entonces vieron la cena preparada. No tomaron mucho en cuenta el hecho de que estaban en una casa ajena de alguien que no podía considerarse de su círculo social. ¿Ubume, Shinyusha, Kohana? Ellos eran gente famosa, pero, ¿Jafar, Seiyua, Tsuika, Hyouya? Sus nombres no serían reconocidos incluso si los hicieras mucho énfasis.
Eso, de alguna manera, llegaba a ser sumamente agradable.
_______________________________
Y bueno :P eso sería todo por hoy. Sin más, me despido.

_________________________
avatar
Runalan
Admin
Admin

Mensajes : 1733
Fecha de inscripción : 06/12/2013
Edad : 20
Localización : En algún lugar del mundo :D

Ver perfil de usuario http://animefans.foroargentina.net

Volver arriba Ir abajo

Re: With You (Capítulo 3)

Mensaje por Kanon Oda el Jue Nov 08, 2018 12:40 am

esta increíble! como me encanto .. con la confusión de perry me cague de risa ..xD en serio ... doce y media de la noche y mi padre me regaño por perturbar su sueño -3- @yanohayrespeto , me encanto mucho me pregunto que pasara después waaa me dejas con la intriga... ese Enmei sintió el primer flechazo pero quien podría culparlo tsuika es tan adorable que es imposible no caer ante sus encantos en cambio kanon y jafar 7u7 uuuh se hacen los tontos pero es amor de verdad!!! igual que de el de Perry y Seiyua ...waaa espero conti, me encanta tu fic!!

_________________________


avatar
Kanon Oda
UserActivo
UserActivo

Mensajes : 1132
Fecha de inscripción : 12/12/2013
Localización : Trabajando en la proxima continuacion de mi fianfic

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.