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With You (Capítulo 2)

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With You (Capítulo 2)

Mensaje por Runalan el Lun Nov 05, 2018 4:08 pm

Capítulo 2
—Convivencia entre extraños—


“¡Llego tarde, llego tarde!”
Repetía el joven en su mente constantemente, como algún tipo de disco rayado. Corriendo lo más rápido que podía, sin importar si sudaba o no, o que tan agitada estaba su respiración, él llegó lo más pronto que pudo a una vieja cafetería; una cafetería que era tan elegante como vieja. Adornada por varias reliquias que parecían ser del siglo pasado, muchos cuadros pintados a mano con tanta delicadeza que parecían ser auténticas obras de arte, o algunas vajillas que servían de adorno hechas de la más fina porcelana.
Tsuika abrió la puerta violentamente. Para suerte de todos, los empleados tenían una puerta especial para entrar, de lo contrario, habría alarmado a todos los clientes y eso llamaría más la atención hacia él que el hecho de llegar tarde.
Secando una taza con un trapo limpio, estaba otro joven de cabellos grises y ojos verdes, con unas pecas adornando sus mejillas aleatoriamente. Al escuchar tremenda entrada, el joven de cabellos grises se giró a ver al albino, y solo sintió una débil gota de sudor bajando por su frente al verlo tan agitado. Parecía que le iba a dar algo; su piel pálida estaba completamente roja, la sangre se le había subido a la cabeza.

—E-Ey, Tsuika… tómate un respiro, solo llegaste diez minutos tarde.

—N-No se lo digas al dueño, Jafar… —contestó entre jadeos el albino.

Jafar sonrió débilmente.

—Pero el dueño es el amigo de tu padre…

—¡Por eso mismo!

Tsuika eventualmente tomó su uniforme. No consistía más que en una camisa blanca y pantalón azul marino. Por delante, tenía que usar un delantal negro. Como accesorio, usaba un pequeño listón en el cuello de la camisa para mantenerla bien atada. Entonces, también recogía su cabellera larga y plateada en una coleta. Casi siempre lo solía llevar así.
Mientras se veía en el espejo, movió un poco su flequillo largo, que caía en cascada en el lado derecho de su cara. Sin embargo, se detuvo. No quiso moverlo lo suficiente como para mirar su ojo. Así que simplemente lo dejó estar.
Él volvió hacia estaba Jafar entonces, y se puso en marcha a tomar algunas cosas para limpiar. Era el turno de tarde, así que los de la mañana ya habían hecho muchísimas cosas y, por lo tanto, habían ensuciado otras.
Estuvieron en un breve silencio que no había sido interrumpido más que por el sonido del agua del grifo que Jafar utilizaba para limpiar las tazas, cucharas y pequeños platos que usaban para las tazas de café. Pero, entonces, su propia voz interrumpió el mismo silencio tranquilo que habían creado inconscientemente.

—¿Por qué decidiste venir a trabajar? —preguntó Jafar—. Tenía entendido que tu padre no apoyaba el hecho de que trabajaran, tú y tu hermano.

—Bueno… —Tsuika bajó un poco la taza que tenía en sus manos, secándola después de que Jafar la había lavado con agua y jabón. Su mirada se perdió lo liso de la encimera donde trabajaba—. Necesito ayudar de alguna manera. Seicchan consiguió una manera de hacer dinero recientemente, papá se esfuerza con su trabajo… no es justo que yo, quien trae los problemas a la casa, no haga nada para compensarlo.

—¿No han podido resolver ese problema con…?

Tsuika negó con la cabeza antes de que pudiera seguir con la pregunta.

—Está bien. Puedo estudiar y trabajar al mismo tiempo, ¡así que no hay problema! —eventualmente sonrió.

Jafar sonrió tímidamente, reservándose sus palabras.
Tsuika era un estudiante de medicina, por lo que de por sí, incluso sin trabajo, su rutina era cansada. Era normal verlo con ojeras y verlo durmiéndose en todos los sitios, pues se despertaba temprano y se quedaba hasta la madrugada estudiando o haciendo tareas, o incluso, a veces, no podía dormir.
Sin embargo, eso era antes.
Desde que sucedió aquel accidente que hizo que la familia se endeudara, Tsuika había estado insistiendo a su padre en que podía estudiar y trabajar al mismo tiempo. Claramente, su padre, Hyouya, se negó rotundamente en varias ocasiones. Incluso Seiyua, que era mayor que Tsuika, había tenido problemas en dejar que su padre le dejara trabajar, pues afirmaba que haciéndose cargo del Dōjō como lo había estado haciendo hasta ahora, estaba bien. Al final, lograron convencerlo, y Tsuika trabaja medio tiempo en la cafetería.
Jafar sabía que este no era un tema sencillo para Tsuika, pues guardaba toda la culpa para él mismo, sentía que todos los problemas de su familia se debían a él. Internamente, Jafar se odiaba por el simple hecho… de darle la razón.

—En fin… ¿qué trabajo consiguió tu hermano? —preguntó, volteando a ver a Tsuika.

El albino sonrió con demasiado entusiasmo.

—¡Ayuda a instruir a la espada para la película del Samurái de Jade!

Lo dijo con tanto entusiasmo que Jafar sonrió y asintió. Volvió a lo suyo, hasta que reaccionó y volteó a ver a su compañero nuevamente.

—¡¿Qué?!

El tiempo pasaba rápido en el set de grabación. Habían sido instruidos nuevamente por Seiyua, así, Enmei, Perry y Shinyusha ya tenían algunas espadas falsas con las que grabarían. Unas hechas de tal manera que, aunque se veían reales, carecían de filo. Seiyua consideró esto como una ofensa, internamente, no se atrevió a decirlo en voz alta, pues ya tenía suficiente con que los productores y el director lo vieran como un bicho raro por ser tan exigente con los movimientos y en la manera en la que se sostenía una katana.
Más que grabar como estaba previsto, se utilizó este día para hacer que los protagonistas del film usaran la espada apropiadamente y no hacer el ridículo en pantalla grande. Enmei tenía poca tolerancia a las exigencias de Seiyua, a Shinyusha le daba igual, mientras que Perry parecía intrigarse de como sostener una espada japonesa apropiadamente.
Por su lado, Kanon y Ubume miraban la escena en silencio, no tenían mucho que hacer. Kanon ya se había encargado de hacer su trabajo por hoy, de mostrarle unas cuantas letras para canciones a los productores de la música. Las había hecho con tanta rapidez y dedicación que sorprendió a todos, precisamente, porque estaban muy bien hechas, así que, tras echarles un vistazo, las aceptaron gustosamente, de inmediato. Claro que eso alegró a Kanon, pues su trabajo en vela toda la noche había valido la pena. Pero claro, no iba a decir eso, y se había encargado de ocultar las ojeras que se le hicieron con un poco de maquillaje.

—Para poder manejar una espada apropiadamente, tienes que ponerte en la posición correcta —explicó Seiyua. Él ponía el ejemplo mientras lo dictaba. Abrió las piernas agachándose un poco, mientras extendía el brazo para poder sostener la empuñadura de su espada. Se veía como uno de esos samuráis que pasan por la televisión, que muestran en los animes o incluso, esos que retratan los libros viejos—. A la hora de sacarla de su funda tiene que ser con fluidez y precisión, que se vea creíble.

Y sacó su espada, tal y como él dijo. Se escuchó el sonido del filo rozando con la entrada de la funda. Su espada, contrariamente a la de los demás, era real. Por eso, él no lo utilizaba para mostrar técnicas de pelea, sino, más bien, técnicas de pose.
Enmei, Shinyusha y Perry no tenían de otra más que prestar atención con sumo detalle cada cosa que sucedía. Así, de esa manera, lograron finalmente aprender, siquiera, como debe ser la pose de un samurái. Aún si Seiyua era exigente y reservado, era, desde luego, un muy buen maestro.
La hora de grabar se terminó, así que los chicos tuvieron al fin su merecido descanso. Antes de ir a sus respectivas casas, salieron del set, dejando atrás a Seiyua que hablaba con los directores del tema que le concernía, como era de esperar. Perry, sin embargo, se quedó unos momentos para ver, al ver que, definitivamente, hablaban del tema, suspiró y caminó siguiendo a sus compañeros.

—Bueno, nosotros nos iremos por otro lado —dijo Ubume—. Nos están esperando por acá, ¿a dónde irán ustedes?

—No tengo ganas de ir a casa aún —dijo Enmei—. Supongo que me pasaré por algún otro sitio antes de ir.

Él se puso una gorra de manera inmediata. Al menos, aunque no cubría completamente su apariencia, sin duda, le ayudaba a resaltar menos. La bufanda que llevaba gracias al frío, le ayudaba también a cubrir un poco su apariencia. Contrariamente a los demás, él no disfrutaba de su fama, y prefería ahorrarse encuentros con fans molestos.
Perry sonrió débilmente.

—¿Por qué no vienes con Kanon y conmigo a tomar un café? —preguntó Perry, proponiéndole a Enmei, quien le miró con cierta curiosidad—. Hay un café al que siempre acudo, creo que sería buena idea que probaras algo de ahí.

—Hm… supongo que no suena tan mal.

Al ver la afirmativa de Enmei, Shinyusha sonrió.

—Bien, nos veremos mañana. ¡Adiós!

Él se despidió con la mano mientras que Ubume hacía una reverencia educada, para luego marcharse como si nada. Se subieron a su carro y se marcharon.
Ellos, sin embargo, caminaron. Perry era el que tenía generalmente, cosas en que moverse, pero ahora, sorprendentemente, no tenía nada, y en parte, Kanon lo agradecía, pues a veces sentía que su hermano manejaba muy rápido.
Ambos hermanos fueron conversando tranquilamente, de vez en cuando, metían a Enmei a la conversación, pero debido a que no era muy conversador, hablaba poco y luego se callaba hasta que volvían a meterlo a la conversación. No era incómodo, ellos ya estaban acostumbrados a lidiar con este tipo de personalidad de Enmei, por lo tanto, era de lo más normal.
Así, entre charlas triviales y risas, llegaron a la cafetería que Perry había mencionado. El lugar que parecía antiguo, con numerosas pinturas minuciosamente definidas, pinceladas de elegancia y colores vivos; algunos incluso depresivos. La noche que se levantaba solo acentuaba la elegancia de la cafetería, y fue entonces cuando Enmei comprendió porque dicho lugar solía ser visitado por gente como Kanon o Perry, seguramente otras personas de renombre venían a beberse un café aquí, pues había algunas fotos que lo comprobaban.
Ambos entraron y se sentaron en la barra. Jafar fue quien les atendió.

—Ah, Perry, Kanon, no esperaba que vinieran hoy —dijo él. Kanon fue la primera en hablarle.

—Ah, bueno, terminamos más pronto de lo esperado —contestó tímidamente, moviendo su mano—. Perry decidió que sería buena idea pasarse por aquí, así que, ¡Aquí nos tienes!

Jafar sonrió y asintió. Le echó un vistazo entonces a Enmei.

—¿Él es…?

—Enmei Senjū —se presentó instintivamente. Si era amigo de Kanon y Perry, entonces daba igual si se enteraba o no. Ese fue su pensamiento.

—Ya… bienvenido entonces —Jafar dijo, luego tomó una libretita y una pluma—. ¿Qué les pongo?

Los tres hicieron sus pedidos y Jafar solamente asintió al momento de marcharse a la cocina.
Perry y Kanon siguieron conversando. Jafar pasó una que otra vez con ellos, pues sus pedidos estaban siendo hechos por otra persona, así que se daba la libertad de cruzar palabras. Especialmente, con Kanon. Perry notaba esto, pero lejos de molestarle, le agradaba que fuera con él y no con otro, así que solamente esperó pacientemente mientras conversaba con Enmei tranquilamente. Sorprendentemente, el pelinegro le seguía la conversación, así, Perry pudo notar que, siendo una persona lejos de la fama, parecía ser más agradable y menos amargado. Claro, no todos veían su fama con buenos ojos, aún si tuvieran dinero y todo tipo de lujos.
Había ya pocos clientes, por no decir que eran los únicos. Por eso, es que Jafar podía darse el lujo de conversar con Kanon, entre risa y risa, el tiempo se les iba volando y no se percataban de como la manecilla del reloj se movía incluso si ellos sentían que el momento era eterno.
No tardó mucho para que una persona saliera de la cocina con una bandeja repleta de tazas y demás cosas que se le ponen al café. Esa persona de cabellera blanca que, todos habían visto en algún momento, sin duda. Era inconfundible, ¡era el hermano de Seiyua!
Al ver los rostros de sorpresa de los tres jóvenes actores, Jafar miró a Tsuika y luego a ellos. ¿Se conocían?
Tsuika, por otro lado, no se percató de las miradas encima de él y sirvió como era costumbre para él, las tazas. Luego, tiernamente sonrió:

—¡Disfruten!

Y se volvió a la cocina.

“Qué curioso”.
Pensaron casi al unísono.

—Ah… Él es Tsuikasuigetsu —dijo Jafar, al ver las expresiones de los chicos. Perry y Kanon habían, desde luego, volteado a verlo—. Acaba de entrar a trabajar hoy… a juzgar por sus expresiones…

—Sí, lo conocemos —dijo Perry con una débil sonrisa nerviosa—. Es el hermano menor de nuestro instructor de espadas… sin embargo…

—No se parecen en lo absoluto —continuó Kanon con el comentario de su hermanastro.

Y era verdad. No solo en apariencia hacían un gran contraste, sino que también sus formas de ser hacían esa misma diferencia. Tsuika sonrió con tanta naturalidad que parecía ser algo de él, mientras que Seiyua tenía una inexpresividad que te hacía cuestionarte si de verdad era un humano y no un títere controlado por un ratón.
Enmei no prestó atención en lo que dijeron y miró su taza de café en silencio.
Pocos segundos pasaron antes de que Tsuika saliera de la cocina, ya sin su delantal y uniforme. Inmediatamente él se dirigió a Jafar.

—¿No te molesta si me quedo un poco más? Vendrán por mí y tengo que esperar.

—Claro que no, Tsuika —Jafar le contestó mientras sonrió—. ¿Quién vendrá por ti?

—Mi hermano.

Al momento que dijo esa palabra maldita, Enmei se atragantó con su café. Tsuika le miró nervioso y asustado, Jafar simplemente sorprendido. Perry fue el primero en hacer algo y golpear la espalda de su amigo mientras que Kanon les miraba como si con la misma dijera: “¿Enserio?”.
¿Tanto miedo al hermano?

—Ey, sé que nuestro amado maestro es muy lindo con nosotros, pero no tienes que ponerte así —Perry le murmuró a su compañero, claramente hablaba con sarcasmo.

—Sigo… sin superar que son hermanos.

Perry lo comprendió, así que no hizo nada más que asentir mientras sonreía.

—Uhm… ¿Los conozco de algún lado? —Tsuika preguntó. Ladeó su cabeza en señal de curiosidad e intriga, Enmei rápidamente negó con la cabeza mientras bajaba su gorro para evitar que su cara se viera. La mirada de Tsuika, entonces, se posó en Perry y Kanon. Entrecerró los ojos, analizando—. ¡Ah! ¡Claro! ¡Ustedes son los tipos del set!

“Los tipos del set”.
La manera tan común de dirigirse a ellos fue un golpe directo en el autoestima. ¿Realmente no eran conocidos en lo absoluto por los Hanatsuna? ¿De verdad? ¿Sería más famoso el perro bailarín de las redes sociales antes que ellos? ¡Qué loco!
Jafar rió débilmente entre dientes.

—No son “los tipos del set”, Tsuika. Son Perry Aku y Kanon Oda —corrigió. Kanon agradeció que hiciera notar su nombre—. ¿No los conoces?

—¿Eh? … no.

—Ya… comprendo entonces porque las caras de estos dos…

—Eh… la verdad me sorprende que tu familia no nos conozca —Perry dijo mientras le daba un sorbo a su café—. Quiero decir, no es como si quisiera sonar engreído o algo, pero nuestros nombres son conocidos en… casi todo Japón. Por eso, realmente me sorprendió.

—Bueno, en mi familia no vamos al cine y no tenemos tele.

—¡¿De verdad?! —Kanon rezongó de inmediato—. ¡¿Cómo le hacen para sobrevivir sin televisión?!

—B-Bueno, mi padre tiene una televisión, pero es pequeña… y la usa para ver sus telenovelas, únicamente.

“¡¿Qué clase de padre mira telenovelas?! ¡¿No sería la madre, en todo caso?!”
Enmei pensó, pero se ahogó entre sus propias palabras al dar el sorbo de café para callarlas.

—¿Y qué hay de ti? —volvió a preguntar Kanon—. O tu hermano. En algo se tienen que entretener, ¿no?

—Bueno, yo suelo leer mucho… y mi hermano pasa el tiempo en su Dōjō —contestó con toda la inocencia del mundo.

—¿No… hacen actividades en familia? —preguntó Perry ahora.

Tsuika pensó por unos instantes, poniendo su índice en su barbilla mientras miraba el techo. Cuando finalmente dio con la respuesta, sonrió.

—¡Hacemos carreras de caracoles con el tío Amagi!

—¡¿Qué clase de carreras son esas?! —ahora el que alzó la voz fue Perry, y Kanon únicamente le tomó del hombro.

El tiempo pasó rápido para ellos mientras conversaban. Tsuika había resultado ser agradable para ellos, el hecho de que no los conociera era… raro, pero de algún modo, hacía que los viera de manera que cualquiera otra persona vería a un igual, y no a un famoso. A veces, incluso Jafar cuidaba un poco su manera de ser con Kanon o Perry, pues sabía que eran famosos, aunque eventualmente lo olvidaba al ver la forma de ser de la chica que le gustaba.
Enmei también se metía a la conversación, para sorpresa de los que ya lo conocían. Aunque, eventualmente, Tsuika comenzó a hablar con él naturalmente, y Enmei pareció sumamente cómodo, aún si estaba ocultando su identidad, algo que era innecesario, pues incluso si le dijera su nombre, Tsuika no lo reconocería como un actor famoso.
La puerta de la cafetería se abrió y con ello, la campanita que avisaba de esto sonó. Todos dirigieron su mirada hacia la puerta, y no era nadie más que Seiyua que, tan pronto entró, se quedó congelado al ver a todos los presentes: no solo a Jafar o a su hermano, sino a las personas que les enseñaba a usar la espada.
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Y bueno, eso es todo por hoy :3 me disculpo por haber tardado, pero me lastimé un dedo y no podía escribir bien -3-U de hecho todavía batallo, pero no quería atrasarme. Espero que les guste, intentaré traerles la conti pronto!

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Re: With You (Capítulo 2)

Mensaje por Kanon Oda el Lun Nov 05, 2018 8:15 pm

Waaa que emoción! me encanto el capitulo! jafar y kanon tienen química 7u7 que hay de Enmei y tsuika son un amor los dos así!! y me dio risa cuando tsuika ni los noto... es decir literalmente no los reconoció y que no tenga ni idea quienes son es muy divertido .. a un que parece que el único que le agrada esa idea de que no reconozca a nadie famoso es enmei eso dos son tan tiernos!!! y al final llego el maestro de espadas 7u7 que sucederá? waaaa me encanta mucho esperare conti ansiosa!!

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