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Byodo no Monogatari (Capítulo final)

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Byodo no Monogatari (Capítulo final)

Mensaje por Runalan el Miér Sep 12, 2018 3:03 pm

Capítulo 29
—La paz—


Los desastres del distrito rojo eran notables, muchos edificios habían caído, la mayoría del distrito simplemente estaba irreconocible. Kosodenote afirmó, que ella se encargaría de asegurarse de que todos los refugiados estuvieran bien, por lo que dejó en paz a Jafar. Enmei, por su lado, se marchó tan pronto todo acabó. Era más que obvio de quien habían sacado la sangre de “la fuente de la vida”, por lo que quería ir a asegurarse de que Tsuika estuviera bien.
Las heridas de Seiua fueron sanando poco a poco, tanto que ya podía permanecer de pie por cuenta propia. Solo de esa manera, pudo caminar junto a Jafar hasta Sakurakyo. Lo primero que notaron al caminar hasta el pueblo, fue que había numerosas señas de que habían peleado en varios lugares, había sangre esparcida por el pueblo, casas en llamas y sitios destruidos. Seiua sentía una punzada de culpa al ver todo el panorama, pero solo cerró los ojos por unos instantes, intentando apartar sus pensamientos de los hechos. Jafar se detuvo y lo miró, pero eventualmente, siguió su camino hasta Sakurakyo.
Se adelantó considerablemente, y llegó a Sakurakyo. En el patio del mismo, mucha gente estaba reunida, eran aquellos que se habían refugiado en el sitio. Hyouya les estaba dando indicaciones sobre lo que hacer a partir de ahora, diciéndoles lo que había ocurrido, pero que ahora, todo estaba bien. También habían muchos Yōkai entre los humanos, incluso algunos como Shuten Dōji e Ibaraki Dōji, que Jafar se preguntó porque estaban ahí, más sin embargo, llamaron su atención.

—¡JAFAR!

Antes de voltear a ver de quien se trataba, fue acogido por un cálido abrazo. Abriendo los ojos con sorpresa, Jafar simplemente se dejó rodear por aquellos delgados y finos brazos, lentamente, poco a poco, su mirada cayó hasta llegar a Kanon, quien hundía su cara en su pecho, aliviada. Instintivamente, Jafar sintió la necesidad de corresponder aquel cálido abrazo.

—¡Me alegra, realmente me alegra que estés a salvo! —ella repitió constantemente. Frotaba su cara contra Jafar, dejando un rastro de lágrimas de alegría—. ¡¡Realmente!!

—Te dije que iba a estar bien, ¿no? —Jafar acarició su cabeza con una ligera sonrisa.

Antes de decir algo más, la silueta ajena recargada en un árbol del patio llamó su atención. Alzó la vista, únicamente para ver a Sinbad.

—Me alegra que volvieras.

Fue lo único que dijo, y lo único que necesitaba decir, Jafar sonrió, comprendiendo aquel sentimiento. Sin embargo, siguió centrándose en Kanon, con una sonrisa débil, únicamente, acariciando su cabeza mientras la chica le sonreía y abrazaba como si su vida dependiera de ello.
Eventualmente, Kanon se separó del abrazo y miró a Jafar directamente a sus ojos, fijamente, ella simplemente no dijo nada, pero, eventualmente sonrió débilmente.

—Realmente… me alegra que estés de vuelta —comentó mientras poco a poco, su voz al igual que su mirada, iba cayendo—. Yo… no sé qué haría si tu no… No sería… yo no podría…

—Está bien —dijo Jafar, acariciando una de sus mejillas. Llevó su mano hacia el mentón de Kanon para levantar su mirada, y devolverle aquella mirada fija a sus ojos, como si creara una especie de conexión—. No es como si fuera a haber otro Orochi, ¿verdad? No nos volveremos a ver envueltos en un conflicto como este. O al menos, eso espero.

Kanon se rió débilmente.

—Es verdad.

—Ya no tendrás que preocuparte nuevamente por mí —insistió Jafar—. ¿De acuerdo?

Kanon asintió débilmente y regresó la mirada hacia él, con esa sonrisa cálida en su rostro. Ella decidió instantáneamente, aquel sentimiento de amor, ¿sería correspondido? Bajó un poco la mirada. Las consecuencias, el futuro, todo.
Ella es una humana, ella…
Entre cerró los ojos y su aflicción no se tardó en notar, y Jafar lo percibió. Es como si hubiera sido telepatía, y él comprendió el problema. También… también se sentía agobiado por ello, también dudaba. También estaba a punto de negarse a aceptarlo, estuvo a punto, pero nuevamente, Kanon lo abrazó. Jafar la miró con una inmensa sorpresa.

—Por favor, no te vuelvas a alejar de mí…

—Kanon, pero…

—No importa —ella insistió—. Por favor…

Jafar mantuvo su mirada de sorpresa por unos instantes, hasta que dio paso a una cálida sonrisa, débil, pero latente. Abrazó a Kanon nuevamente, y recargó su cabeza en la cabeza de la chica. Fue cuando le dio un beso en la cabeza y volvió a recargarse en ella.
Dentro de Sakurakyo el panorama era distinto a ser romántico. Tsuika había sido herido por aquella sombra y su herida tardaba en sanar, aunque estaba en proceso. Enmei llegó con él tan pronto pudo, pero al verlo en el futón, vendado y herido, no podía con el gran sentimiento de disgusto provocado por aquellas personas causantes de todo este caos. Sin embargo, sentía impotencia, porque no podía haberle hecho pagar a ese Sanyū, se había suicidado.
Él pasó una mano por el cabello de Tsuika, quien se movió un poco abrió los ojos, para sorpresa de Enmei. Lo primero que hizo, fue sonreír.

—Regresaste… a salvo —dijo Tsuika.

Enmei le dio un ligero zape.

—¿Puedes dejar de preocuparte por mí? —reprendió suavemente—. Ahora mismo tú fuiste herido, y no estuve ahí para protegerte.

—Está bien —afirmó Tsuika—. Todo salió bien, eso es lo que importa.

—Realmente eres idiota…

Enmei le tomó la mano con suavidad.

—Tsuika, te prometo que te protegeré mucho mejor —dijo antes de besar su mano—. Estaré ahí, siempre, todos los días, todas las noches. Quiero estar a ahí para ti y para nuestro hijo.

Tsuika sonrió débilmente:

—Enmei, no necesitas…

—Quiero hacerlo —dijo nuevamente, mirándolo a los ojos—. Si para casarme contigo tengo que convivir con los humanos, puedo hacerlo. Puedo superarlo.

Tsuika miró con una ligera sorpresa a Enmei, pero luego volvió a sonreír. Lo tomó de la ropa y lo jaló hacia él, abrazándolo. Enmei se sorprendió, pero no dijo nada más. Simplemente le correspondió el abrazo con cuidado, intentando no lastimarlo. Hundió entonces, su rostro en el hombro de Tsuika, y no dijo nada más. Perdiéndose en el momento, ambos se quedaron así.

Los meses pasaron.
El evento sucedido con Orochi se hizo conocido por todo Japón. Maldijeron a Matsumoto no Sanyū, llevaron sus condolencias a Kyoto y varias ayudas para las personas que lo habían perdido todo, y un homenaje por aquellas que murieron. Personas y Yōkai, este evento en lugar de separarlos, los unió más que antes, pues todos habían sufrido pérdidas por igual, sin distinción, demostrando, una vez más, que al final de todo, no eran tan distintos como los hacían ver.
El distrito rojo poco a poco se fue recuperando. Recibió mucha ayuda y, con la misma ayuda de Kosodenote y Kiyogiku, el lugar pudo prosperar rápidamente, aún si aún estaba en construcción.
Seiua estuvo a nada de irse nuevamente, pero gracias a Tsuika y Hyouya, pudo quedarse y no ser mal visto por nadie por haber ayudado a Sanyū, todo quedó simplemente como “estaba perdido y confundido”, después de todo, era la verdad. Muchos lo comprendieron, había renacido como un Yōkai y estaba asustado, sin saber qué hacer. Él de inmediatamente se llevó con muchos en el sitio, especialmente con Hisamaru, con quien solía entrenar. Cuidaba también mucho de su pequeño sobrino Sagiri, pero se peleaba demasiado con Enmei. Hyouya se reía afirmando que eran simples peleas de cuñados.
Jafar y Sinbad se tuvieron que ausentar debido al trabajo de los mismos. Kanon se quedó en Sakurakyo, esperando por el regreso de Jafar. Muchos supieron de inmediato, que ahí no había nada más una amistad, sino que, había algo más, aún si intentaban ocultarlo, fue algo más que obvio. Y, cuando Jafar regresó a quedarse indefinidamente, esto se hizo oficial. Se dio a conocer gracias a la insistencia de Sinbad, que Jafar y Kanon eran, en efecto, una pareja. Todos les dieron sus felicitaciones y bendiciones. Incluso las de Enmei, y eso ya era mucho decir.
Shuten Dōji e Ibaraki Dōji visitaban periódicamente Sakurakyo, más que para intentar pelearse con Enmei, era simplemente, para visitar y beber un poco entre la multitud. Hyouya siempre le tenía una buena botella de Sake preparada a aquel líder de los demonios.
Y hoy, era un día especial.
Ese día que todos esperaban, ¡incluso Sagiri! Saiko preparó su mejor banquete, Ubume y Hotarugusa decoraron lo más que pudieron, Hatsuharu se encargó de despejar el cielo para hacerlo un bello día soleado, Seiua se encargó de intentar sabotear este día de cualquier manera posible, Hyouya se encargó de traer el mejor Sake, Sagiri se encargó de ser adorable y Kanon se encargó de traer su mejor vestimenta para este día.
Este día, la gran boda.
En sí, no fue algo muy llamativo. Solo Sakurakyo fue invitado, y algunos otros como Shuten Dōji e Ibaraki Dōj, Kiyogiku y Kosodenote.
En plena ceremonia, ambos ya estaban uno frente al otro. Tsuika suavizó su mirada, la cual se dirigió a Enmei.

—Enmei… —murmuró, ignorando las palabras del casamentero. Le sonrió de la manera más pura posible—. Te amo.

Enmei le miró con sorpresa, y al instante, estalló en rojo. Todos se percataron, fue obvio. Enmei se tuvo que separar e intentar disimular el hecho cubriéndose con su mano. Tsuika simplemente no comprendió que sucedió en el momento, pero eventualmente se rio de su ahora marido.
Mientras que Seiua seguía intentando oponerse a la boda y era detenido por Hyouya, Sagiri se acercó a dar los anillos, y la boda prosiguió.
Como era normal en Sakurakyo, festejar todo, tanto bienvenidas, como despedidas, o incluso un simple fin de semana, festejaron la boda a lo grande. Shuten Dōji fue rápidamente por el alcohol, mientras que Ibaraki Dōji lo cuidaba para que no cometiera tonterías mientras estaba ebrio, aunque para su suerte, era un bebedor de peso pesado.
Los niños jugaban entre la multitud y en el lugar donde la gente bailaba. Seiua maldecía hasta que Hyouya finalmente le dio un golpe en la cabeza para que entendiera.
Tsuika aún seguía recordándole aquel pequeño incidente durante la ceremonia a Enmei, quien por más que lo intentaba hacer callar, simplemente, parecía inevitable. Eso, hasta que le plantó un beso y solo así, Tsuika se calló.
En un lugar un poco más apartado, estaban Jafar y Kanon disfrutando la vista del cielo. El manto nocturno se veía más hermoso que de costumbre. Las estrellas brillaban como si fueran grandes faroles, y la luna estaba en su máximo punto, tan llena como brillante. La vista de Kanon se desvió hacia el alboroto causado por el beso de Enmei y Tsuika, y rio a sus adentros. Entonces, su mirada se dirigió a Jafar, quien, al notarla, le sonrió. Ella entonces, con una sonrisa, bajó la mirada, recargándose en Jafar. Pronto sería su turno para la boda, y ella sería la protagonista de un hermoso beso de ensueño, casándose con la persona indicada. Casándose con Jafar.
¡Ah~! ¡Ya lo tenía todo previsto! Se iban a casar, iban a tener dos hijos, un niño y una niña, y un perro.
Rió débilmente al pensar en ello y nuevamente, su mirada se fue hacia el cielo.
Sakurakyo era así, un lugar donde todo podía pasar, un lugar donde muchas cosas pasaron. Kanon nunca imaginó que en este sitio terminaría encontrando a la persona que más amaría por el resto de su vida, con aquel que permanecería el resto de la misma.
No se arrepiente de haber vuelto a este sitio, no se arrepintió. Nunca se arrepentirá.

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¡Y eso es todo! :D

Si bien, no me convenció mucho este cap xD quizá porque es el final, pero tampoco quería poner tanto para no saturarlo de cosas, ya que tenía que cerrar muchos temas. Pero en sí, quedé satisfecha con la historia, aunque no salió como la imaginé al comienzo. En fin, espero que este fic les haya gustado, así como este capítulo :3 Así que, por ahora, hasta que tenga una nueva idea, me despido.

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Re: Byodo no Monogatari (Capítulo final)

Mensaje por Kanon Oda el Miér Sep 12, 2018 11:37 pm

Aaah te quedo genial!!!! Estubo tan hermoso , tan precioso lo de tsuika y enmei es un penoso de primera!! Es la boda del siglo y apesar de haberlo intentado fallidamente seuia no logro impedir la boda, y lo de kanon con jafar es tan.. waaa que hermoso!!! Me encanto tu fic como lamento que sea el final pero igual lo ame!!!

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