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Byodo no Monogatari (Capítulo 28)

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Byodo no Monogatari (Capítulo 28)

Mensaje por Runalan el Lun Sep 10, 2018 3:14 pm

Capítulo 28
—El final—

Lo último que se escuchó, fue el estruendo de los poderes de dos dioses chocar. Seiua entonces se soltó de los brazos de Hyouya, cayendo al suelo. Jadeaba constantemente y presionaba su abdomen, pues su herida no podía agarrarla, estaba en la espalda. Escupió algo de sangre, se veía más pálido de lo normal, pero, de todas maneras, ignorando las grandes cantidades de sangre, de fuerza, de ánimos por vivir, él se levantó y miró hacia atrás, el lugar donde Shiken Dōji y Yamata no Orochi estaban peleando. Podían verse, podían verse aquellos golpes que esparcían auras de luz, amarillentas, doradas, como si fuera un espectáculo de luces. ¿Era esto lo que llaman, una batalla de dioses?
La primera en ver que Seiua planeaba algo solo con su expresión, fue Kanon, que rápidamente volteó a verlo.

—Seiua-san, ¿no planearás…?

Seiua dio un paso hacia delante, pero fue detenido por la mano de su padre sobre su hombro. Sin expresión, pero con una inusual suavidad, Seiua volteó a verlo. Desde luego, su mirada era distinta a la de antes, se veía más amable y blanda, aún si estaba adolorido. Hyouya, entonces, simplemente dijo:

—¿Quieres ir?

—Siento que acabar con Orochi es lo mínimo que debo hacer —dijo él débilmente, ignoraba aún el punzante dolor en su espalda—. Esto es mi culpa.

—No es verdad —Kanon le interrumpió, acaparando la atención de los Hanatsuna—. Fuiste utilizado por ese hombre enloquecido, tú no tienes culpa de nada, Seiua-san.

—Supongo que no es tan fácil aceptarlo como lo es decirlo, ¿verdad? —él sonrió débilmente, Kanon comprendió que, no importa lo que dijera, Seiua seguiría culpándose—. Debo de hacer algo. Shiken Dōji no es bueno en las batallas cuerpo a cuerpo.

Él caminó débilmente de vuelta, ignorando las miradas de todos sobre él. Caminaba, tamaleándose, ignorando el latente dolor, intentando ignorar todo y continuar. No obstante, cuando uno de los que se quedaron atrás habló, él se detuvo.

—Si tú vas, Seiua, iré yo también.

Seiua entonces se giró débilmente para ver a Jafar, quien, con una mirada inyectada en determinación, se mantenía latente. Kanon miró con sorpresa a Jafar, e intentó decir algo en contra, pero éste ni siquiera le dio la oportunidad de abrir la boca cuando volvió a hablar:

—Sé que es más fácil decir “mejor que muera uno a que mueran dos”, pero, si estás gravemente herido, y Enmei no es bueno en las batallas físicas, entonces, intentaré dar un equilibrio.

—Jafar, pero…

Ante las palabras de Kanon, éste volteó a verla con una ligera sonrisa.

—Está bien, ¿de acuerdo? —él dijo, aún si podía llegar a ser una mentira, incluso él mismo intentaba convencerse de que era la realidad, de que todo estaría bien—. Solo ayudaré.
Kanon bajó un poco la mirada, sabiendo que no podía hacer mucho para hacer que Jafar se negara a ir. A incluso si lo hiciera, ¿no sería eso todo lo contrario a lo que ha intentado lograr todo el tiempo? Solo porque tiene sentimientos hacia Jafar, evitar que vaya a ayudar y posiblemente condenar a Enmei y a Seiua a una muerte segura, se sentiría horrible con eso, no podría. Pero, tampoco puede con la idea de perder a Jafar, de saber que se arriesgará.
Kanon abrió los ojos con sorpresa cuando sintió el tacto de una mano sobre su cabeza. Cuando alzó la mirada, visualizó el rostro de Jafar, sonriéndole mientras acariciaba su cabello.

—Regresaré, lo prometo.

Ella inconscientemente esbozó una sonrisa y asintió, como si su cuerpo se hubiera movido solo. Seiua ignoró a ambos y continuó caminando. Jafar comprendió que esa era la señal, y entonces se separó de Kanon para seguirle. La mirada de la chica le seguía incesablemente, deseando que todo estuviera bien, que todo terminara bien para todos.
Hyouya entonces, puso una mano sobre el hombro de ella, así que volteó a verle.

—Estarán bien, ¿de acuerdo? —él dijo suavemente—. Volvamos a Sakurakyo.

Kanon asintió y, junto al anciano zorro, se marcharon, dejando atrás la batalla de dioses.

Enmei fue empujado por una de las colas de Orochi, poniendo como escudo la espada Kusanagi. Empujado hacia atrás, la tierra se movió con él. Éste solo gruñó, y miró a Orochi, la gran figura de aquella serpiente, que aún no revivía completamente. Incluso estando incompleto, era demasiado problemático.
Su promesa se hacía cada vez más lejana, sentía que no había opción, sentía, que poco a poco, se iría quebrando hasta quedar en nada. De solo pensar en los desenlaces de esta situación, de solo pensar en la mayoría de sus finales y los más probables, como lo era morir junto a Orochi, hacía que se disculpara una y otra vez con Tsuika.

—¿Qué sucede, Shiken Dōji? —preguntó Orochi, con su voz tan áspera, ronca y grave, que sonaba en cierto modo, burlona—. Las espadas nunca fueron lo tuyo.

—Tch… maldita serpiente… —maldijo, reincorporándose y tomando firmemente la espada Kusanagi.

Orochi se rió, y entonces, nuevamente, con una de sus ocho colas atacó. Enmei logró esquivar el ataque y correr por encima de la cola. ¡Sólo tenía que atravesar el pecho de esta estúpida serpiente! ¡¡Sólo tenía que hacerlo!!
Orochi se dio cuenta de su intención y creó una gran ráfaga de viento que terminó por empujar nuevamente a Enmei. Éste gruñó. No importa cuántas veces, siempre es retirado del sitio.
Tenía razón. Esa serpiente tenía razón. Enmei es totalmente insuperable en batallas de larga distancia, es mucho más sencillo para él, su puntería no tiene fallas, su defensa es irrompible, pero, cuando hablan de batalla cuerpo a cuerpo, decae considerablemente. A final de cuentas, su cuerpo sigue siendo el de un humano, no tiene agilidades sobre humanas ni fuerza sobrehumana. Es por eso que odia tanto su sangre humana.

Sería más fácil llevarlo al campo estelar… —pensó Enmei—. Sin embargo… ¿Podré llevar algo como Orochi a ese sitio?

Se preguntó. Se concentró tanto en sus pensamientos que no se percató de que, nuevamente, una de las colas de Orochi se dirigían a él. Cuando se dio cuenta, aquella cola ya había sido atravesada por una espada que cayó del cielo y la empaló contra el suelo. Con sorpresa, Enmei miró, luego, miró la sombra que aparecía por entre el polvo: Seiua.

—¡¿Qué demo…?!

Orochi no tuvo tiempo de reclamar cuando sus bocas comenzaron a ser apuñaladas por varios cuchillos. Poco a poco, fueron formándose nudos que le cerraron las bocas como si fueran bozales. Esto era obra de Jafar, Enmei lo asimiló rápidamente.

—¿Qué hacen aquí? —preguntó secamente Enmei—. Solo me estorbarán.

—Digas lo que digas… —Jafar se dejó caer desde un punto alto para quedar frente a Enmei—. Necesitarás nuestra ayuda. Se nota que casi no sabes utilizar esa espada.

Enmei gruñó y miró la espada Kusanagi. Seiua entonces, débilmente se acercó a ellos y extendió la mano. Enmei le miró fríamente, sabiendo lo que quería, pero no decía nada en lo absoluto.

—Déjame empuñarla contra Orochi —pidió Seiua secamente, mirando el suelo, aún con su mano estirada—. Necesito acabarlo yo mismo.

—Estás herido.

—Eso no importa —insistió—. Yo soy el más indicado para acabar con él.

—En parte, tiene razón —dijo Jafar—. No quiero inmiscuirme, pero él es el que mejor manejo de la espada tiene. Por otro lado, tú…

Enmei miró la espada, y entonces, sin decir nada ni soltar ni una expresión distinta, la dejó caer en la mano de Seiua, quien firmemente la sostuvo, aun mirando el suelo. Enmei levantó su vista hacia Orochi, quien intentaba liberarse de las cuerdas de Jafar.

—Tenemos que llevarlo al campo estelar —dijo Enmei—. Sólo ahí podré liberarme completamente.

Seiua asintió.

—Parece factible.

Jafar suspiró.

—Sólo creo, que tenemos suerte de que no esté completo.

Se escuchó un grave rugido, y entonces, Orochi se liberó de las cuerdas. Sus colas se movieron golpeando el suelo, provocando un temblor en todo Kyoto. Enmei gruñó, e hizo lo que tenía que hacer. Alzó una de sus manos, los cascabeles rezonaron, y todo el panorama cambió drásticamente, como una cortina cerrando el escenario. Completamente oscuro, Orochi se desconcertó y miró a todos sitios. El resto de su cuerpo salía desde el estanque del Campo Estelar, desconocido para él.

—¡¿Qué es este sitio?! —reclamó en desesperación—. ¡¿A dónde me llevaron?!

—Jafar, has lo que tengas que hacer.

Jafar no tuvo que esperar la orden de Enmei para ponerse en marcha. Corrió alrededor de Orochi, quien desconcertadamente le seguía con la mirada. Intentó morderlo varias veces, pero Jafar seguía corriendo y lanzando cuchillos a puntos específicos que la serpiente no entendía. Por un momento creyó en burlarse, pero antes de que lo hiciera, Las cuchillas se separaron y las cuerdas que las ataban se anudaron, inmovilizando completamente a Orochi. Éste soltó un gran rugido.

—¡¡Suéltame, maldito Yōkai!! —exclamó él—. ¡Acabaré con ustedes, lo haré!

De sus ocho bocas, una fuerte luz emanó, como si fuera un dragón a punto de escupir fuego, simplemente, sus gargantas se encendieron. Y lo liberó, toda la energía fue liberada de golpe. Jafar era el que más expuesto estaba, pero unas estrellas del cielo del Campo Estelar lo protegieron del estallido de energía. Suavemente, él cayó sobre los pastos llenos de flores púrpuras del lugar, y cuando se dio cuenta, suspiró con alivio.

—¡Estúpidos Yōkai! —volvió a exclamar Orochi—. ¡No saben lo que es bueno! ¡No saben de la supremacía! ¡No saben sobre lo estúpida que puede ser la humanidad! ¡¡LA QUE MERECE SER EXTINGUIDA!!

Enmei llegó, suavemente posándose sobre una piedra flotante, frente a las cabezas de Orochi. Fríamente, miró a este, quien le devolvió su mirada inyectada en rabia. No podía moverse, le desesperaba.

—Ciertamente —dijo Enmei—. Sin embargo, es la humanidad que Tsuika ama… Por eso, incluso si yo la odio, la protegeré con mi vida.

El cielo se iluminó abruptamente, como un parpadeo. Orochi volteó hacia arriba, y lo último que sus ensanchados ojos amarillentos visualizaron, fueron miles de estrellas dirigiéndose a él. Una, tras otra, lo golpearon varias veces. Cuando demasiadas estrellas cayeron, entonces, se comenzó a crear un núcleo negro en el punto de encuentro de las mismas, que, eventualmente explotó liberando tanta energía, que el cuerpo de Orochi apenas lo resistió.
La explosión habría acabado completamente con todo Kyoto de haber sido en el mundo normal, pero, en este sitio, el santuario de Shiken Dōji, el lugar no se veía afectado de ninguna manera, incluso si acababan de presenciar una gran explosión de energía de la cual salieron ilesos solo porque Enmei así lo quiso.
Flotando, en el lugar donde Orochi estaba, había un punto rojo. Viéndolo más de cerca, se podía distinguir que era el corazón de la tan temida serpiente.
Seiua caminó débilmente por entre los pastos del Campo Estelar. Pasó por alto a Jafar, pasó por alto a Enmei. Jadeando, ignorando nuevamente aquel punzante dolor, caminó hacia ese corazón palpitante y brillante, con la espada Kusanagi en manos. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, se detuvo, y miró el corazón detenidamente, como si fuera una cosa rara, simplemente, alzó la mano con la espada, y, sin piedad alguna, apuñaló el corazón.
Palpitó una última vez, para después comenzar a perder color y desvanecerse como si fuera polvo. Seiua dejó caer su brazo aún sosteniendo su espada. Él también quería caer al suelo, pero, se mantuvo firme.
El panorama, nuevamente comenzó a cambiar, como si una cortina cambiando de escenario, nuevamente estaban en Kyoto. Todo a su alrededor, eran los restos de lo que alguna vez fue el distrito rojo. Derruido, este sitio tardaría antes de volver a ponerse en pie.
Seiua simplemente soltó aire y cayó de rodillas, mirando el cielo.
Jafar lo observó, luego simplemente agachó la mirada al suelo.
Enmei, simplemente, mantuvo la mirada perdida.
Orochi, ¿había sido acabado?


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Y bueno, eso sería todo por hoy -w- Yaaaa nos acercamos al final!!!!! Me siento feliz :'3 Pero bueno, hablando del fic, la pelea final no me convenció del todo xD pero eso fue lo que salió. Intenté hacerlo lo mejor posible, así que espero que les guste. Sin más, me despido.

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Re: Byodo no Monogatari (Capítulo 28)

Mensaje por Kanon Oda el Lun Sep 10, 2018 10:52 pm

acabaron con orochi? aaaah que alivio que no les paso nada!! TwT ahora enmei regresara y .. se casara con tsuika!!!.... a un que si me hizo llorar la parte en que jafar se despidió de kanon casi me hace llorar son tan lindos!! muy lindos!! me encanto el fic! esta increible y no te preocupes por la pelea me encanto eso solo muestra lo poderoso que es Enmei! *-*

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