Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» Reciclaje de idea!
Ayer a las 9:54 pm por Kanon Oda

» Luces de Festival (Capítulo 2)
Jue Sep 20, 2018 8:34 pm por Kanon Oda

» Luces de Festival (Capítulo 1)
Mar Sep 18, 2018 1:08 am por Kanon Oda

» Fate Revolution -Capitulo 18-
Dom Sep 16, 2018 10:08 am por Runalan

» Nueva idea para un nuevo Fanfic :3
Sáb Sep 15, 2018 7:30 pm por Runalan

» Byodo no Monogatari (Capítulo final)
Miér Sep 12, 2018 11:37 pm por Kanon Oda

» Byodo no Monogatari (Capítulo 28)
Lun Sep 10, 2018 10:52 pm por Kanon Oda

» Fate Revolution -Capitulo 18-
Dom Sep 09, 2018 11:55 pm por Runalan

» Byodo no Monogatari (Capítulo 27)
Dom Sep 09, 2018 6:21 pm por Kanon Oda

¿Quién está en línea?
En total hay 2 usuarios en línea: 1 Registrado, 0 Ocultos y 1 Invitado

Kanon Oda

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 44 el Dom Ago 30, 2015 5:44 pm.
¿Qué hora es?
Contador Visitas
contador de visitas
Contador de visitas
Banner del Foro
Buscar
 
 

Resultados por:
 


Rechercher Búsqueda avanzada

Septiembre 2018
LunMarMiérJueVieSábDom
     12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930

Calendario Calendario


Byodo no Monogatari (Capítulo 25)

Ir abajo

Byodo no Monogatari (Capítulo 25)

Mensaje por Runalan el Miér Sep 05, 2018 2:55 pm

Capítulo 25
—Atacando Kyoto—


Los niños de Sakurakyo habían sido evacuados hacia un lugar más seguro como lo era la habitación subterránea. No solo los niños, sino también las personas habitantes del lugar y una que otra persona que buscaba refugio ante el ataque. Las sombras que habían venido desde el distrito rojo para realizar los sacrificios necesarios para Orochi estaban intentando entrar a través de la barrera realizada por Tsuika. Sin embargo, aunque no parecían poder entrar, la barrera cada vez se debilitaba más y más.
Antes de hacer algo más, Ubume se acercó a Tsuika, con una expresión de preocupación.

—Tsuika… hemos evacuado a todos con éxito —afirmó ella. Tsuika le miró.

—Sin embargo, no pareces muy… contenta.

—Hay un grave problema —comentó Ubume, cerrando los ojos, temiendo por lo que estaba a punto de decir—. Sagiri… no está.

Por un instante, el mundo de Tsuika se detuvo, como si hubiera sido pausado, solamente abrió los ojos con sorpresa. No supo cómo reaccionar al instante, pero, el hilo que le separaba de la desesperación, estuvo a punto de romperse, de no ser porque la barrera palpitó. Rápidamente, ambos voltearon a ver. Se había roto.
Tsuika gruñó.

—Ubume, encárgate de todo aquí, ¡cuiden el lugar! ¡Yo buscaré a Sagiri! —dijo, tan pronto irse corriendo de ahí.

Ubume se fue a lo suyo, sacando su espada.

—¡Ustedes, no tocarán a ni una sola persona de este sitio! —exclamó ella, tan pronto se movió tan rápido que no pudo ser seguida por la vista humana, al momento que cortaba las sombras con su espada.

Tsuika corrió por toda la casa, buscando a Sagiri. Miró las habitaciones, miró todos los lados en los que su hijo podría estar, pero simplemente, no estaba. Estaba comenzando a desesperarse, su corazón palpitaba tanto que sentía que terminaría saliéndose de su pecho. Jadeó y nuevamente corrió hacia afuera, únicamente para encontrarse con unas sombras que lo miraron al instante. Él volvió a gruñir, y estuvo a punto de sacar su espada, pero un tornado se adelantó, y se llevó a las sombras lanzándolas al cielo. Sorprendido, Tsuika miró el cielo, donde Hatsuharu estaba volando.

—¿Encontraste a Sagiri? —preguntó él.

Tsuika negó con la cabeza.

—Tch… ese niño —rezongó Hatsuharu—. ¡Te ayudaré a buscarlo!

Hatsuharu era alguien fuerte, pero aún era joven. Tenía la ventaja de poder volar, pero…

—No, quédate aquí —pidió Tsuika, para sorpresa de Hatsuharu—. Tienes la ventaja del vuelo, serás de más ayuda protegiendo el lugar que yendo conmigo.

—¡Sabes que eso no es verdad! ¡Tsuika, yo…!

—¡¡No me importa si es mejor o no!! ¡No quiero que te arriesgues! —exclamó en ira—. ¡Y no tengo humor para discutir ahora mismo! ¡Necesito encontrar a mi hijo!

Y tomando fuertemente su espada en su cintura, Tsuika se marchó. Hatsuharu hizo una mueca de disgusto, pero sabía que, en parte, Tsuika tenía razón. Quizá podría ser muy fuerte, pero, carece de experiencia en batalla, eso… podría ocasionarle problemas a Tsuika. Aun volando, vio como unas sombras más se acercaban. Alzó su abanico de plumas y creó una gran ráfaga de viento que se formaría en un gran tornado.
En el distrito rojo, las cosas eran distintas, pero a la vez tan similares. El caos estaba a la orden del día. Varias sombras pasaban por las calles llevando sangre para Orochi, como un gran sacrificio. Pero, una de las piezas importantes para este ritual, era Kanon. Ella estaba encerrada en una de las torres que fungieron como reclusorio para las cortesanas favoritas de aquel tirano. Fue a la conclusión que ella llegó al pasar tanto tiempo aquí. Pero, era demasiado, no podía seguir perdiendo el tiempo en este sitio. Buscaba y buscaba desesperadamente alguna apertura más allá de la puerta, pero no conseguía nada.

—¡Ah! —ella pateó la pared—. ¡¿Realmente no hay manera de salir?! ¡Por un…!

Se detuvo antes de decir una mala palabra de la que podría llegar a arrepentirse. Resopló fuertemente, como si toda su molestia se fuera en aquel aire exhalado. Entonces, intentó calmar su mente y mirar a todos sitios. En este lugar, realmente no había nada. Sin embargo, tampoco se escuchaba sonido alguno más que los golpes y estruendos en los pisos de arriba. Miró la puerta entonces, y se acercó.
Se agachó y miró por las ranuras de las grietas de la puerta. No parecía verse ni una sola silueta, entonces pensó: ¿será que Seiua se fue a ver qué ocurría arriba? ¿Seiua le dejó sin protección? Solo con una puerta de por medio.
Ella entonces se sentó en el suelo.

”¡Yo NO estoy traicionando a nadie!”

Cuando Seiua exclamaba eso, su mirada parecía indicar todo lo contrario a lo que quería reflejar. Seguridad, determinación… su mirada reflejaba más un deseo de intentar convencerse a sí mismo de que no estaba traicionando a nadie, sabiendo, que, de alguna manera, de verdad lo estaba haciendo…
¿Por qué lo hacía?
Kanon cerró los ojos en un suspiro. ¿Por qué ahora está recordando estas cosas y analizando todo?
Ella se levantó lentamente y se puso frente a la puerta. No sabe si todo esto es orquestado, es casualidad o un simple descuido de un guerrero experimentado, quizá la subestimó, o quizá… Sin querer repasar más en esos pensamientos, Kanon le dio una fuerte patada a la puerta, tirándola. No obstante…

—¡AH!

Kanon abrió los ojos al ver que la puerta cayó encima de alguien más. Creyendo que sería un enemigo, se puso rápidamente en guardia, ¡estaba dispuesta a defenderse a como diera lugar! Sin embargo, miró a Enmei parado a un lado de donde cayó la puerta, mirando a la persona debajo de la misma.

—¿E-Enmei…? —cuestionó Kanon—. ¿Entonces…?

Ella también miró a la persona debajo de la puerta. Ésta se quitó la puerta de encima, sobándose la espalda. Kanon abrió los ojos con sorpresa al verla, y, sin darse cuenta, lágrimas de felicidad y alivio comenzaron a formarse en las esquinas de sus ojos.

—¡Jafar! —ella exclamó al momento de irlo a abrazar—. ¡Estás bien, realmente estás bien!

—Kanon… —él, inconscientemente, respondió el abrazo con otro—. ¿Estás bien? ¿No te hicieron daño?

Ella negó con la cabeza.

—Estoy bien, ¡dime! ¡¿Tú estás bien?! —se separó del abrazo para verlo a los ojos—. ¡Te hirió muy horriblemente, por un momento creía que…!

—Estoy bien —afirmó él—. Kosodenote me ayudó a tratar mis heridas.

—Ella… ¿también está bien?

—Sí, por suerte no es un Yōkai de sangre y hueso como nosotros, así que el corte no le hizo gran daño —explicó Jafar—. Pero yo… me alegra que estés bien.

Ambos se sonrieron débilmente, como si aquel momento fuera eterno, deseaban que así fuera. La mirada, uno del otro, tan cálida y amable, congeniaron de inmediato.

—No quiero interrumpir, pero, necesitamos irnos de aquí —Enmei interrumpió. Ambos voltearon a verlo—. Acabaremos con este sitio antes de que Orochi resucite.

—¿Lo… acabarán? —preguntó Kanon.

—Lo acabaré.

—¿Viniste tú solo? —preguntó de nuevo—. Espera, ¡Seiua debe estar arriba!

Jafar miró a Kanon con sorpresa mezclado con enojo.

—¡¿Seiua?! ¡Ese hombre te secuestró! —reclamó rápidamente—. ¡¿Cómo puedes pensar en él?!

—¡Porque es el hermano de Tsuika, por eso! —exclamó Kanon.

—¡Pero, aun así…!

—Hyouya también está arriba —dijo Enmei—. No quiero hacerlo, pero me pidió expresamente, que incluso si él no sale, tengo que acabar con este sitio.

Kanon miró horrorizada a Enmei.

—Con Seiua y Hyouya dentro… Enmei… no puedes… hacer eso.

Enmei no dijo nada, mantuvo su expresión estoica, mirando un punto muerto en el suelo. Incluso Jafar sentía algo de pena, pero, comprendía mejor que Kanon el hecho de que tenía un deber, independientemente de cuales personas se involucren. A veces, para salvar muchas vidas, hay que sacrificar unas cuantas.

En Kyoto, seguía la incógnita de donde estaba Sagiri. Mirando a todos lados e incluso recorriendo las calles, Tsuika simplemente no encontraba a su hijo. Se sentía tan desesperado, agobiado, tanto, que incluso las lágrimas de desesperación amenazaban con emerger.

—Sagiri, ¿dónde estás…?

—¡Tochan!

Escuchó el grito de su pequeño hijo. Volteó instantáneamente hacia donde lo escuchó. Vio a Sagiri correr hacia él con lágrimas en los ojos, sucio y con heridas superficiales provocadas por caídas y ligeros rasguños. Detrás de él, venían persiguiéndolo dos sombras. Tsuika no necesitó pensar, por mero instinto, sacó su espada y corrió hacia las sombras, brincó por encima de Sagiri, y las cortó con el filo de la hoja de su katana. Uno, tras otro. Al terminar, miró a su hijo. Lo tomó de sus hombros.

—¡¿Dónde te habías metido?! —reclamó—. ¡Te dije que no salieras, Sagiri! ¡¿Sabes lo que sentí?!

—L-Lo siento… —él se disculpó, limpiándose las lágrimas de su cara—. Como papá se fue, vi que tochan parecía preocupado… por eso salí a recoger flores para alegrarlo un poco.

Tsuika miró entre sorpresa y tristeza a su hijo. Cuanta inocencia había en este niño. Sin decir nada más, lo abrazó fuertemente, como si fuera lo último que haría, como si fuera a lo único que pudiera aferrarse. Sagiri le correspondió el abrazo, emitiendo otro débil “Lo siento”.
Pero estaba bien, es un niño todavía, no entiende la dificultad del asunto. Él solo estaba haciendo cosas que hacía siempre, y sin querer, se vio envuelto en este problema.

—Estás lastimado, ¿esas sombras te hicieron algo?

Sagiri negó con la cabeza.

—No. Me caí mientras escapaba de ellas, pero estoy bien —él intentó sonreírle a su papá—. Estoy bien.

Tsuika le sonrió débilmente de la misma manera. Sin embargo, se erizó al instante y volteó hacia atrás, abrazando protectoramente a su hijo. Entonces, las vio. Incluso si se intentaban ocultar, varias sombras estaban presentes. Gruñó débilmente, mientras Sagiri se aferraba a él, asustado.

Andando por los pasillos de la gran torre, buscando una salida cercana, Enmei se detuvo abruptamente. Ambos acompañantes voltearon a verlo.

—¿Enmei? —preguntó Kanon—. ¿Sucede algo?

Pero Enmei no dijo nada y frunció el ceño, apretando los puños. Ah… ¿Nadie más podía sentir las impotencias que él mismo siente ahora? ¿El deseo de querer destruirlo todo en este instante, e ir…?
Antes de que Kanon repitiera la pregunta, un fuerte estruendo proveniente del piso de arriba movió toda la torre. Las pequeñas piedrecillas del cimiento y algo de polvo cayó, demostrando que solo era un edificio antiguo a punto de colapsar. Jafar miró el techo.

—¿Quiénes están arriba?

—Hyouya y Sanyū —afirmó Enmei, intentando tranquilizarse a sí mismo—. Pero…

—Seiua también, lo dije —recordó Kanon—. ¡No podemos dejarlos dentro, deberíamos de ayudarlos!

—Jafar está herido, y tú eres solo una humana, ¿qué puedes hacer para ayudar? —preguntó Enmei.

—¡Tú podrías hacer mucho! —reclamó ella—. ¡Eres una deidad, ¿no?!

Enmei no dijo nada, pero Jafar rápidamente intentó calmar a Kanon.

—Ey, vamos, no llames tanto la atención —dijo él—. Si no lo ha hecho, es porque tiene sus razones.

Enmei nuevamente, se quedó sin decir nada más, y volvió a caminar. Jafar intentaba calmar a Kanon, quien como si rabiara, seguía con la mirada a aquella deidad que siempre prefería mantenerse al margen. ¿Por qué no ayudaba? ¿Por qué caminaba tan tranquilamente cuando en los pisos de arriba se libraba toda una batalla?
Ella no podía soportar esa indiferencia con la que Enmei y Jafar querían actuar. No podía con la idea de que Hyouya y Seiua pudieran morir en este lugar. Le tiene un gran respeto a Hyouya, y, aunque no conoce a Seiua y este fungió como su enemigo principal, ¡simplemente no puede! ¡él es una persona importante para Tsuika, él, Hyouya!

”¡Yo NO estoy traicionando a nadie!”

Esa escena, esa mirada se había quedado en su memoria. No iba a irse tan fácil. Por eso, únicamente, Kanon chasqueó la lengua y se soltó de Jafar. En un impulso idiota, corrió, tan rápido como pudo, hacia los pisos de arriba.

—¡¡Kanon!! —Jafar exclamó, y no pudo hacer más que seguirle.

Enmei ni siquiera se giró a mirarlos, únicamente se mantuvo estoico. Pero, desde luego, Kanon no iba a hacer eso, ¡ella tenía que hacer algo! Incluso si es una humana, incluso si no tiene el suficiente poder para cambiar algo, quiere intentarlo, porque puede intentarlo.
________________________________________
Bueno, eso sería todo por hoy -w- espero que no resulte aburrido y les entretenga. Sin más, me despido.

_________________________
avatar
Runalan
Admin
Admin

Mensajes : 1701
Fecha de inscripción : 06/12/2013
Edad : 19
Localización : En algún lugar del mundo :D

Ver perfil de usuario http://animefans.foroargentina.net

Volver arriba Ir abajo

Re: Byodo no Monogatari (Capítulo 25)

Mensaje por Kanon Oda el Miér Sep 05, 2018 9:31 pm

Aburrido? No esta 0ara nada aburrido esta gemial me encanti.. pobre sagiri casi llore al imaginarlo siendo perseguido por esas sombras y al parecer el y tsuika tendran gramdes dificultades para salir de esa situacion al igual que Enme y kanon como siempre pensando en ayudar a los demas mas que a ella.. experta en ver lo bueno en todos sea quien sea... a un qie si me cage de risa cuando le tiro la puerta en sima.

_________________________


avatar
Kanon Oda
UserActivo
UserActivo

Mensajes : 1101
Fecha de inscripción : 12/12/2013
Localización : en alguna parte .. ._.U

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.