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Byodo no Monogatari (Capítulo 24)

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Byodo no Monogatari (Capítulo 24)

Mensaje por Runalan el Mar Sep 04, 2018 4:57 pm

Capítulo 24
—Detrás de todo—

Las personas habitantes de Kyoto se habían percatado de lo que sucedía. Numerosas sombras provenían desde el este, sombras que mataban a cualquier desdichado que tuvieran enfrente, derramando sangre innecesariamente, como si fuera lo que desearan. Como si anhelaran ese carmesí profundo.
Tsuika abrió la puerta principal de Sakurakyo, no mucho, solamente, para poder ver a través de la delgada línea que separaba la madera de la estructura de piedra. Con una mirada apagada, solo observó cómo la gente corría, horrorizada. Aquellas criaturas todavía no llegaban a este punto, pero, lo harían, tarde o temprano, estas personas solo habían tomado su tiempo para escapar antes de que lo hicieran. Entonces, tranquilamente, él volvió a cerrar la puerta.
Proteger a Sakurakyo; miró hacia atrás, donde Ubume se encargaba de reunir a todos los niños para llevarlos a un lugar seguro. Varios habitantes, fantasmas, humanos, duendecillos e incluso aquellas pequeñas bolas de pelo negras, se reunían también con ayuda de Hisamaru y Sinbad. Pero no había señales de Kanon o Jafar. Eso mantuvo a Tsuika preocupado, pero, simplemente no dijo nada, aunque se preocupaba, estaba seguro de que ellos podían cuidarse perfectamente. Por ahora, solo algo corría por su cabeza, lo que no le dejaba en paz.
Sabía que tarde o temprano algo así sucedería, el momento en el que caería sobre sus hombros el proteger a toda esta gente. A la ausencia de su padre, no puede permitirse que otra desgracia ocurra. Incluso si tiene que mostrar esa parte de él que tanto mantuvo oculta.

”¿Por qué yo no me parezco a papá?” preguntó un Tsuika de 6 años “no tengo orejas de zorro, ni colas. No tengo el cabello castaño, ni ojos dorados. No tengo marcas en la cara… solo tengo colmillos y garras, ¿por qué?”

Hyouya miró con sorpresa a su hijo, pero después, simplemente sonrió y lo cargó entre sus brazos.

“Porque es mejor así” afirmó Hyouya “No necesitas parecerte a papá”.

“¿Por qué?”

“Papá se ha metido en muchos problemas por ser un zorro” explicó, apartando débilmente la mirada. “No me gustaría que Tsuika pasara por lo mismo. Por eso, es mejor mantenerte oculto, ¿no crees?”

“¿Mantenerme oculto?” preguntó ladeando la cabeza. Hyouya asintió.

“Sí. Como si fueras un humano”.


Humano. Siempre quiso parecerse a uno, su apariencia nunca fue como la de su padre, aún si es hijo biológico.
Sí, en el pasado, cuando los Yōkai y los humanos todavía no estrechaban lazos, los Yōkai eran marginados entre los humanos. Hyouya, quien siempre tuvo cariño hacia la humanidad, dejó a su único hijo merodear por los pueblos, pues su apariencia fácilmente podía camuflarse. No obstante, hubo quienes percibieron su esencia como Yōkai, y un día, que Hyouya se ausentó, Tsuika fue tomado a la fuerza y llevado al distrito rojo, donde, aprovechándose de su estatus como Yōkai, podían hacerlo trabajar a la fuerza, sin que nadie pudiera decir algo al respecto. Su belleza y su elegancia hicieron eso posible.
Pero por culpa de ese acto, la ira de Hyouya estalló. Buscando a su hijo, fue capaz de incendiar ciudades enteras. Fue de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, haciendo que su nombre se volviera el más temido de escuchar. Sin embargo, la vez que se le adelantaron, y una batalla entre humanos hizo caer un pueblo, fue cuando encontraría a Seiua, y la mentalidad de Hyouya cambiaría.
Tsuika siempre le tuvo envidia a Seiua, cuando lo conoció. Cuando él fue salvado del distrito rojo por su padre y Enmei, lo conoció. Ese chico tan sereno y antipático, pero que guardaba una pizca de amabilidad en su ser.
Ahora, él también es un Yōkai.
Fríamente, miró la palma de su mano. Un Yōkai que intentó ser un humano, por su culpa, muchas cosas sucedieron. Puede que lo de Seiua también, después de todo, él era una de las pocas personas que sabía que él era un zorro como Hyouya. Kanon sospechó, al ver que no había envejecido nada… nunca esperó volver a verla, por lo que nunca se preocupó. Y, sobre todo, Sagiri… él lleva su sangre Yōkai. Aún si todos piensan que eso lo sacó de Enmei, irónicamente, su parte humana fue… la que salió de Enmei. Tsuika solo heredó su sangre como zorro.
Tsuika, abruptamente, salió de sus pensamientos al escuchar un fuerte estruendo por fuera de la casa. Al instante, Hisamaru llegó corriendo.

—¡Parece que llegaron a este punto!

Tsuika miró la puerta inexpresivamente.
Los niños, las personas, humanos y Yōkai… Sagiri, Hatsuharu, Zashiki, Hotarugusa… todos, ahora es su deber protegerlos. Incluso si tiene que mostrarse como el Yōkai que nunca intentó ser.

—Pelearemos —dijo, completamente decidido—. Si logran pasar la barrera mágica que hice, pelearemos.

Tsuika volteó a ver a Hisamaru, quien estaba sorprendido ante la actitud serena de su compañero.

—Prepárate si es necesario, avisa a los demás si es necesario, quienes puedan pelear, pueden entrar, pero, primordialmente, hay que proteger a todos —sentenció—. ¡Protegeremos Sakurakyo a como dé lugar!

En el distrito rojo, una de las grandes torres del lugar, un lugar que parecía tan antiguo como abandonado, se había agrietado en sus cimientos al momento de recibir un fuerte impacto de lo que parecía ser, una gran cola espiritual, tan etérea como letal y hermosa. Era una de las colas de Hyouya con las que había atacado a Matsumoto no Sanyū, el principal responsable de la resurrección de Orochi, o, lo que se supone, planea ser la resurrección de Yamata no Orochi.
Sanyū esquivó el ataque de Hyouya rápidamente, pero sin intención de dejarlo escapar, el zorro de mil años movió su abanico, al momento que una ráfaga de fuego morado se creaba para atacar al guerrero caído. Sanyū se detuvo y cortó las llamas con su espada, dejando una estela dorada. Hyouya solo sonrió.

—Aguantas más para ser un humano… Tú, eres un Hanyō, ¿verdad? —cuestionó—. Hace tiempo que no veía a uno tan aplicado como lo eres tú.

Sanyū sonrió, reincorporándose.

—¿Verdad? No hay muchos como yo —le siguió el juego, aún si después volvió a atacar.

Con su espada, se dispuso a cortar a Hyouya, pero éste rápidamente atravesó una de sus colas. Rodeó a Sanyū por la cintura y lo lanzó hacia la pared, donde nació una llamarada que lo envolvería.
Hyouya miró a través de su máscara, sin expresión.

—Sinceramente, no.

Supo que, con eso, no había acabado aún. Caminó hacia Sanyū, abriendo su abanico. Tenía que rematarlo antes de que tuviera el suficiente tiempo para regenerarse. Sin embargo, Hyouya se erizó, algo que no había ocurrido desde hace más de mil años. Reaccionó instantáneamente, y retrocedió de un pequeño brinco, antes de que la espada que se dirigía hacia él lo cortara. Una, tras otra. Varias espadas aparecieron y Hyouya, sin saber cómo reaccionar, esquivó cada una de ellas, llegó una que le quitó su máscara, y la hizo caer al suelo, y, después de esa, otra, que Hyouya exitosamente bloqueó con su abanico. Estaba agobiado. No conocía esta clase de ataques, no conocía la presencia que se había acercado, y, sin embargo, era tan familiar… se parecía a…

—Tiempo sin verte, padre.

Hyouya, completamente en shock, miró a Seiua, quien había aparecido con espadas en mano. Y quien, sin dudar, se lanzó hacia él, con una sonrisa llena de emoción de locura.
Pasando por los pasillos de la gran torre en ruinas, Jafar corría, ignorando el punzante dolor en su espalda. Miraba a los pasillos, miraba las paredes, puerta tras puerta. No encontraba nada, pero, sin duda, el aroma de Kanon está aquí, ella está aquí.
Lo seguía, perdidamente, pero no encontraba nada, y eso le frustraba. No fue hasta que vio una silueta conocida, caminando entre los pasillos, que se detuvo abruptamente.

—¡Enmei! —exclamó.

Enmei se giró para verlo. Ligeramente sorprendido.

—¿Qué… haces aquí? —cuestionó—. ¿No… estabas en Sakurakyo?

Jafar jadeó:

—Tuvimos la brillante idea de venir —explicó brevemente—. Pero parece que estaba orquestado.

—¿Orquestado?

Entonces, cayó en cuenta en algo que le mencionó Tsuika. Nyakomaru una vez mencionó: “Un alma inocente, y la fuente de la vida”.

—Kanon… ¿está contigo? —preguntó secamente.

—No, ¡ese Seiua se la llevó! ¡Y estoy seguro que está en este sitio! —recalcó—. Su aroma está, ¡pero no la encuentro por ningún lado!

Kanon era el alma inocente, no había duda. Y la fuente de la vida era…
El corazón de Enmei dio un vuelco. La otra persona que fue engañada por Nyakomaru fue Tsuika. Si habían secuestrado a Kanon, solo les faltaba él.

—Encontraremos a Kanon, rápido —dijo Enmei—. Y nos iremos de aquí. Éste lugar va a caer.

Jafar no comprendió con claridad lo que sucedía, pero solo con encontrar a Kanon bastaba para él. Gruñó en sus adentros al sentir nuevamente el dolor punzante, y los sonidos de pisos más arriba, estruendos, golpes, explosiones, captaban la atención de ambos, pero no los desviaban de su objetivo. Por ahora, solo tenían que encontrar a Kanon.

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Eso es todo por hoy. Sé que ahora fue un poco aburrido xD Pero es que solo quería aclarar unas cosas. Dentro de lo que cabe, ya se va a acabar, así que seguiré disfrutando escribiéndolo -w-U bueeeno, espero que no aburra. Por ahora, sin más, me despido.

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Re: Byodo no Monogatari (Capítulo 24)

Mensaje por Kanon Oda el Mar Sep 04, 2018 11:00 pm

Tsuika esta en peligro!, y una gran pelea padre e hijo *-* es tan emoviinante como preocupante no puedo inaginar que sucedera, kanon a un sigue en peligro sera sacrificada solo espero que no atrapen tan facil a tsuika como lo hicieron con kanon.. aah espero conti

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