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Byodo no Monogatari (Capítulo 22)

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Byodo no Monogatari (Capítulo 22)

Mensaje por Runalan el Dom Sep 02, 2018 3:02 pm

Capítulo 22
—Sembrando el caos—

Jafar miró atentamente a la persona que se les había aparecido enfrente con espada en mano. Kosodenote se puso en guardia, mientras que Kanon claramente se había agobiado con solo verlo. Justamente querían evitar ver a sus enemigos, para que apareciera uno frente a ellos. No obstante… esa persona Jafar la conocía. Su sorpresa no se hizo esperar cuando la vio, y su acompañante lo notó:

—Jafar, ¿qué sucede? —preguntó Kanon, sin intentar quitarle la vista a la persona que apareció frente a ellos—. ¿Acaso lo conoces?

Jafar se quedó en silencio por unos instantes, hasta que finalmente emitió un ligero jadeo, antes de contestarle:

—Esta persona… es Seiua —contestó de manera inmediata, más no parecía ni siquiera creerlo, aun teniendo enfrente a la prueba viviente—. Entonces era cierto, él se convirtió en un Yōkai… Definitivamente, tiene la esencia de uno.

—¿Seiua… Hanatsuna? —repitió Kanon. Su mirada involuntaria se desvió hacia el pelinegro que tenían enfrente.

—Hanatsuna Seiua —repitió ahora Kosodenote—. Hijo mayor adoptivo de Hyouya, claro. Se me hacía tan conocido.

Ahora, Jafar y Kanon miraron con sorpresa a Kosodenote, ¿ella conocía a Seiua? No tuvieron tiempo de decir algo, cuando Seiua rápidamente, sin decir nada, ni siquiera advertir o exclamar algo, tomó fuertemente su espada y, con un aura morada envolviéndola, la alzó contra Jafar. Éste apenas tuvo tiempo de reaccionar para bloquear el ataque con uno de sus cuchillos.
El impacto fue demasiado fuerte, y un gran aire del impacto empujó a Kosodenote y a Kanon. Seiua mantuvo los aceros chocando, hasta que tomó impulso del mismo para saltar por encima de Jafar y llegar a su espalda, para después volverse a lanzar hacia él con la intención de cortarle. Antes de que lo lograra, Kosodenote usó uno de sus hilos rojizos para detener a Seiua.

—¡Es demasiado rápido! —pensó Jafar—. No me dio tiempo de siquiera reaccionar. Sabía que era fuerte, pero…

—No sé qué planeas, Seiua —dijo Kosodenote. Tenía detenido a Seiua, quien aun cuando forcejeaba, no podía liberarse de los hilos—. Pero desde luego, estás en el bando equivocado.

Entonces, Seiua dejó de moverse.

—Bando equivocado, ¿dices? —cuestionó Seiua. Su voz hizo sorprender a todos—. Estaría en el bando equivocado… si decidiera proteger un inmundo lugar como lo es Kyoto.

La espada de Seiua finalmente cortó los hilos de Kosodenote. Ésta pareció sorprenderse, pero no tuvo tiempo de volver a atarlo, pues Seiua se movió rápidamente hacia ella, nuevamente, envolviendo su espada en aquella aura púrpura.

—¡Tú ni siquiera deberías existir, Kosodenote!

Alzó su espada, dispuesto a lastimar a Kosodenote o, en el mejor de los casos, matarla. Pero como si le devolviera el favor, Jafar bloqueó el ataque nuevamente con uno de sus cuchillos. Seiua se vio obligado a retroceder tras el golpe.

—Estás en mi camino.

—Lo sé —contestó Jafar—. Y no puedo permitir que lleven a cabo sus planes de revivir a Orochi. No podemos dejar que Kyoto sea destruido.

—Entonces tengo que matarte también.

Y nuevamente, sin decir nada más que aquella amenaza de muerte, Seiua volvió a lanzarse contra Jafar. Durante varias veces, chocaron sus aceros, una batalla de Yokai.
Kanon se acercó rápidamente a Kosodenote, quien aún parecía sorprendida. Ella, hablaba consigo misma.

—¿Él sabe… de donde yo…?

—Kosodenote, ¿qué sucedió? —preguntó Kanon—. ¡¿De verdad lo conoces?!

Kosodenote volteó hacia Kanon, aún con sus ojos cerrados, ella parecía verla.

—No.

—¿Entonces, por qué…?

—Es… una larga historia.

Un gran golpe se escuchó y ambas voltearon hacia dónde provino. Seiua había empujado a Jafar contra una de las construcciones del distrito, que se derrumbó por encima de él.

—¡Jafar!

Kanon quiso ir a socorrerlo, pero Kosodenote la detuvo.

—No es seguro, no puedes involucrarte —ella explicó.

—¡P-Pero… Jafar…!

—Seiua es un Yōkai peligroso, si vas, más tu vida tanto como la de ese chico se verán en peligro.

Kanon gruñó internamente, si bien, comprendía eso, quería, con toda su alma, ir a ver a Jafar. Pero, ir solo ocasionaría más problemas de los que ya parecían tener.
Los escombros se movieron, Jafar los levantaba para salir de debajo de los mismos. Estaba sangrando, y se veía lastimado. En cambio, Seiua no parecía estar cansado y solo parecía tener unos pequeños cortes ocasionados por los cuchillos de Jafar. Cuando el pequeño Yōkai se levantó, miró fijamente a Seiua, con unos ojos ahogados en ira.

—Estoy teniendo suficiente de ti…

Murmuró, pero claramente fue escuchado. Sacó dos cuchillas, las cuales lanzó a Seiua. Éste únicamente brincó hacia atrás para esquivarlas, pero su estoica expresión se volvió en sorpresa cuando vio como aquellas cuchillas parecían transmutarse hasta parecer un par de serpientes que se iban directo hacia él. Antes de darse cuenta, ya había sido rodeada por estas.

—¡Hasta aquí!

Al momento que Jafar gritó, las serpientes comenzaron a brillar, y, eventualmente, como si fueran anguilas eléctricas, comenzaron a emitir descargas hacia Seiua. Kosodenote y Kanon miraron sorprendidas aquella habilidad, ¡estaba electrocutando a Seiua!
Las serpientes se detuvieron y desaparecieron, y Seiua, claramente lastimado por las descargas, solo cayó de rodillas. Humo salía, por lo que había hecho daño.
Jafar solamente jadeó mientras lo miraba, creyendo que había sido suficiente. Pero, Seiua se levantó nuevamente, para sorpresa de Jafar. Tomó su espada y corrió hacia él preparando la misma. Jafar se preparó para bloquear nuevamente el impacto, y lo hizo, detuvo nuevamente la hoja de Seiua con su cuchillo, pero… ¿por qué sintió ese dolor punzante desde su espalda?
¿Por qué comenzó a verse líquido rojo caer? ¿Por qué comenzó a sangrar de su boca?

—¡¡JAFAR!!

Escuchó la voz de Kanon, desesperada. Entonces, se dio cuenta de lo que ocurrió.
Jafar mostró sus habilidades como Yōkai, ¿pero Seiua lo había hecho? Desde luego, en este instante. Bloqueó la espada que vio, pero, no sabía que Seiua podía aparecer más espadas, y, no vio la espada que venía por detrás de él. Solo se preocupó de lo que veía.

—Desde luego… hasta aquí llegó esta batalla —Seiua murmuró, lo suficientemente fuerte para que Jafar lo escuchara.

Sus rodillas temblaron y poco a poco, iba perdiendo la fuerza. La espada clavada por su espada se desapareció convirtiéndose en humo, y Jafar cayó al suelo.

—¡Tú, Seiua!

Kosodenote exclamó y se dirigió a él. Pero Seiua rápidamente le hizo un corte Vertical por su abdomen. No salió sangre, no salió nada que pareciera vital más que simples hilos, como si hubiera cortado una prenda de vestir. Después de todo, Kosodenote era eso.

—¡Kosodenote, Jafar…! ¡¡No puede ser!!

Kanon rápidamente corrió hacia Jafar, tomó entre sus manos la herida, no supo cómo tratarla, pero estaba sangrando demasiado y quería hacer algo.

—¿C-Cómo… pudiste? —ella preguntó, aun cuando no lo miró, era claro que era una pregunta dirigida a Seiua—. ¡¿Cómo puedes lastimar a tus antiguos compañeros de Sakurakyo?!

Seiua miró inexpresivamente a Kanon. Incluso él estaba sangrando y se veía lastimado, más exactamente, lastimado por aquellas serpientes de Jafar, pero no lo iba a dejar ver.

—Sakurakyo, dices…

—¡Sí! —ella entonces le miró. Sus ojos amenazaban con comenzar a derramar lágrimas, pero ella intentaba mantenerse fuerte, presionando la herida de Jafar—. ¡Sakurakyo, donde vive tu padre, Hyouya! ¡¡Donde vive tu hermano Tsuikasuigetsu!!

El rostro de Seiua pareció reflejar sorpresa por unos breves instantes, pero, eventualmente, se volvió estoico como era inicialmente. Él caminó lentamente hacia Kanon.

—Ya veo, tu eres de ese sitio —afirmó—. El alma inocente…

—¿A-Alma…?

Seiua le tomó de la ropa y la alzó, mirándola directamente al rostro. A sus ojos. Kanon los abrió con sorpresa, inmersa en aquellos orbes oscuros de Seiua. El cielo entonces pareció brillar. Ambos miraron hacia arriba, Kanon sorprendida aún, mientras que Seiua parecía inexpresivo. De manera inmediata, él supo que sucedía; la barrera había sido rota. Así, él acomodó a Kanon en su brazo para cargarla y llevarla.

—Tengo que llevarte con Sanyū.

Kanon volvió a reflejar sorpresa, y entonces, comenzó a forcejear, temiendo por lo que fuera a ocurrir si era llevada con él.

—¡Suéltame, necesito… permanecer… con Jafar!

Sin embargo, Seiua no respondió en lo absoluto a sus forcejeos y golpes. Incluso si se movía tanto como una lombriz retorciéndose, se la llevó con él. Sus gritos fueron escuchados por Jafar, quien movió su mano en un intento de poder hacer algo, pero aquellas voces se hacían más y más lejanas, no tanto porque se estuvieran alejando realmente, sino, porque para él era cada vez más difícil permanecer despierto. Su mente se iba, las luces se desvanecían, los sonidos dejaban de existir. Así, él, simplemente se perdió en la nada.
La barrera había sido rota por Enmei, quien aún tenía su mano levantada, con su palma en el lugar donde estaba la barrera. Rota tan fácil, tanto él como Hyouya parecieron sorprendidos.

—Realmente todo estaba calculado, eh… —comentó Hyouya, puso su abanico cerrado sobre su boca—. Enmei, tenemos que intentar que la menor cantidad posible de sirvientes lleguen a Kyoto, no temas por descontrolarte.

Enmei no dijo nada, y simplemente se apartó un poco.

—Porque desde luego, yo lo haré.

Tan pronto como dijo eso, lanzó una llamarada con su abanico. Al instante, varios sirvientes que parecían haber estado invisibles, se comenzaron a quemar y, eventualmente, perecieron.

—Aunque no veo que tendrá de efectivo —dijo Enmei—. Quieren pasar desapercibidos hasta llegar a Kyoto.

—De verdad…

—No tenemos otra opción —Enmei cerró los ojos—. Tenemos que dejar que escapen, de lo contrario, no podremos llegar hasta el sello de Orochi.

A Hyouya no pareció gustarle la idea, pero, tranquilamente, cerró nuevamente su abanico, y caminó hacia el distrito. Enmei, sin decir nada más, le siguió.
En Sakurakyo, las cosas eran calmadas, contrariamente a todo lo que ocurría en el distrito. No parecía haber nada fuera de lo común, y no parecía que nadie sospechara que los sirvientes de Orochi habían sido liberados, y estaban en camino a atacar Kyoto. O, al menos, eso parecía.
Tsuika y Kiyogiku estaban bebiendo té en una pequeña sala de la casa, ambos parecían hablar de viejos tiempos.

—Realmente me sorprendí cuando me enteré que tenías un hijo —comentó Kiyogiku, dándole un débil sorbo a su té—. Pero no puedo hacer más que alegrarme por ti. Después de todo lo que te ocurrió en el distrito rojo, merecías un final feliz.

Tsuika tenía la mirada baja, no dijo ni una palabra, y solo se mantuvo mirando su té. Cuando levantó la cabeza, sonrió débilmente, de una manera forzada.

—Siempre me pregunto si merezco esta vida.

—Claro que la mereces, Tsuika —Kiyogiku insistió—. Desde que fuiste rescatado por Hyouya en el distrito rojo, rezaba para que pudieras tener una vida pacífica, y pudieras encontrar a alguien que te amara a pesar de tu turbulento pasado en ese sitio.

—Siempre me cuestiono si Enmei de verdad me ama…

—Te vas a casar con él, ¿no?

—Sí…

—Entonces no necesitas cuestionarlo más —Kiyogiku sonrió—. No necesitas cuestionar nada.

Tsuika le sonrió más sinceramente que antes, pero no pasaron ni cinco segundos cuando se erizo completamente. Se levantó entonces de golpe. Kiyogiku le miró con sorpresa.

—¿Qué sucede, Tsuika…?

—Se… se acercan… varias… presencias.

Kiyogiku abrió los ojos, sorprendida y asustada. ¿Será… que los sirvientes que la seguían aquella vez, vienen de nuevo? Agachó la cabeza aún horrorizada, pero Tsuika no tuvo tiempo de consolarle. Salió de la habitación. Para su suerte, instantáneamente se encontró con la persona que más necesitaba en este momento, Hisamaru.

—¡Hisamaru! —exclamó, llamando la atención del samurái.

—Tsuika, ¿qué sucede?

—¡Necesitamos proteger Sakurakyo! —exclamó de inmediato. Hisamaru le miró con sorpresa—. ¡Algo se está acercando!
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Bueno, eso es todo por hoy -w- Espero que no les aburra y les guste! Sin más, me despido.

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Re: Byodo no Monogatari (Capítulo 22)

Mensaje por Kanon Oda el Dom Sep 02, 2018 10:13 pm

waaa tsuika esta en duda!!  como puede dudar de Enmei si se ve que el lo adora con todo el corazon!!!  ...tambien jafar esta herido, kanon fue secuestrada y a un no encuentran a orochi!!! aaaaah se vuelve cada vez mas y mas emocionante

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