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Byodo no Monogatari (Capítulo 20)

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Byodo no Monogatari (Capítulo 20)

Mensaje por Runalan el Miér Ago 29, 2018 3:41 pm

Capítulo 20
—Decisiones—


Estaba decidido desde el momento en el que Hyouya se enteró que Seiua estaba involucrado en el asunto del distrito rojo y de Orochi. Él mismo había decidido ir por él, e ir a aplacar todo el asunto ocurrido en dicho lugar. No sabía exactamente qué pasaba por su cabeza, pero Enmei, quien había sido llamado por Hyouya, solo tenía que seguirle.
Enmei es fuerte. Sí, demasiado fuerte, más fuerte que Hyouya, incluso. Pero Enmei guarda respeto al tan longevo kitsune. Por ello, cuando Hyouya le pidió que lo acompañara años atrás al distrito rojo, lo hizo y, ahora, nuevamente lo está haciendo. Sin embargo, ¿por qué se siente tan inquieto ahora? ¿Será porque de alguna manera, Seiua, el otro hijo de Hyouya, está involucrado en el bando enemigo? ¿Por qué Orochi puede ser resucitado? ¿Por qué de alguna manera inexplicable, ahora se preocupa por Kyoto? O será, que acaso… ¿es por qué ahora tiene algo que perder? En aquel entonces él estaba solo, conocía a Hyouya, sí, pero no hablaba con nadie, no se preocupaba por nadie, no había nada ni alguien que lo hiciera sonreír, pero ahora… ahora lo tiene, y eso le hace sentir exageradamente débil.
Enmei caminó por los pasillos de Sakurakyo, hundido en sus pensamientos. Tenía el destino de llegar a la habitación de su familia para avisar que iría con Hyouya, más no diría exactamente dónde. Tampoco es como si quisiera preocupar a Tsuika. Cuando estuvo por llegar a su habitación, la puerta del mismo se abrió, y Sagiri salió corriendo. Se detuvo unos momentos para ver a su padre.

—¡Papá, hola! —le saludó con una gran sonrisa.

—Ey… ¿a dónde vas? —le miró con una ligera sonrisa, a lo que Sagiri dio un pequeño brinco.

—¡Iré a buscar conejos! ¡Con Haru-chan y Ubume! ¡Creo que también irán Hotarugusa, Hisamaru, Zashiki…!

—Ya veo… ve con cuidado —pidió serenamente. Le acarició la cabeza a su hijo, quien solo asintió y salió corriendo con la misma emoción.

Enmei miró como su pequeño hijo corría con sus pequeños piecitos. Sonrió para sus adentros al ver esa cosita tan adorable, pero luego, camino hacia su destino. Entró a su habitación, solo para ver a Tsuika sentado en el futón, doblando el pijama de Sagiri. Enmei no dijo nada, y simplemente se sentó junto a él. Al darse cuenta de su presencia, Tsuika volteó a verle.

—¿Uhm? Buenos días, Enmei —Tsuika le sonrió dulcemente—. ¿Te topaste a Sagiri?

—Sí, dijo algo de que iba a ir a buscar conejos…

Tsuika soltó una risita:

—Sí, realmente se está haciendo fanático de la cacería —comentó Tsuika—. Aunque siempre los deja ir, ya que solo se divierte atrapándolos y jugando con ellos. Curiosamente, a los animales parece gustarles…

—Creo que salió igual de bueno con los animales que tú…

—Eh… quizá.

Tsuika siguió doblando la ropa de Sagiri con una pequeña sonrisa plasmada en su rostro. Enmei le miraba de reojo, dudando internamente si decirlo ya, o no… Irse con Hyouya, a quien sabe dónde, quien sabe cuándo regresará… o si siquiera regresará.
Bajó un poco la mirada. ¿Por qué rayos ahora siente temor de morir? ¿No era que su vida no le importaba en lo más mínimo? ¿Por qué ahora se siente tan inquieto? ¿Por qué ahora solo tiene… miedo? No se dio cuenta cuando comenzó a temblar, hasta que Tsuika puso su mano por encima de la de él. Sorprendido, volteó a verlo.

—¿Está todo bien, Enmei? —sonaba genuinamente preocupado.

Enmei le miró por unos instantes, después, apartó la mirada. Iba a dejar caer la bomba.

—Voy a ir con Hyouya, a tratar el tema de Orochi.

—Oh…

—No sé… cuando regresaré… ni siquiera sé, si regresaré.

—N-No digas esas cosas, Enmei —Tsuika tartamudeó

Enmei suspiró y abrazó a Tsuika, poniendo una mano en la nuca de este, y hundiendo su cara entre el cabello blanco del mismo. Tsuika tímidamente, le rodeó con los brazos.

—Por favor, prométeme que regresarás bien… —pidió Tsuika—. Sé que eres fuerte, sé… que sabes cuidarte… pero, por favor…

Enmei asintió débilmente.

—Te lo prometo… De todas maneras, tengo un asunto pendiente.

—¿Un… asunto?

Enmei volvió a asentir.

—Tsuika… cásate conmigo.

Tsuika abrió los ojos de par en par, completamente sorprendido. Se separó del abrazo y miró a Enmei a los ojos. Conocía esa mirada, la mirada de determinación, cuando realmente desea algo. Es la misma mirada que puso cuando decidieron crear a Sagiri, para él, es completamente imposible olvidarla.

—¿E-Estás hablando enserio…?

—Completamente.

—¿Incluso si yo…?

Enmei acarició la mejilla de Tsuika.

—Si eso me importara, no me habría quedado contigo todo este tiempo en primer lugar… Tsuika, te amo, por eso quiero finalmente poder hacer… ese paso que dan los humanos. El matrimonio.

Los ojos de Tsuika poco a poco, se fueron llenando de lágrimas, apretando sus labios, solamente asintió, aguantando aquellas gotas saladas que salían desde los orbes de sus ojos. Débilmente, emitió un “sí quiero”, y abrazó nuevamente a Enmei. Éste le correspondió el abrazo, fuerte, fuerte, como si su vida dependiera de ello.
Incluso él ahora mismo sentía… miedo por el futuro, por primera vez en su vida como deidad, incluso cuando llegó al punto en el que dejó de importarle todo. Realmente, ahora tiene razones para vivir, y planea seguir viviendo por ellas. Por Tsuika, por su hijo. Para vivir y protegerlos, el resto de la eternidad.

Fuera de Sakurakyo, Jafar preparaba algunas de las cosas que se llevaría al distrito rojo. Si bien, ellos no habían concordado con Hyouya para ir —de hecho, ni siquiera sabían que Hyouya y Enmei irían—, desde luego lo había hecho con Kanon. Por lo tanto, tenía que prepararse muy bien para ir a investigar. Aunque intentaría, obviamente, evitar peleas innecesarias, nunca se sabe que puede pasar.
Pasaron pocos momentos hasta que Kanon salió de la casa también. Ella no tenía muchas cosas preparadas, pero las pocas que tenían iban directamente a la investigación, tales como algunos binoculares, comida, etc. Al menos se había llenado de provisiones. Jafar le miró con curiosidad por unos instantes, viendo que tantas cosas traía, pero eventualmente solo suspiró y continuó a lo suyo, hasta que Kanon se le acercó.

—¿Ya estás preparado, Jafar? —preguntó ella—. Sinceramente, me siento nerviosa.

—¿Nerviosa? —él volteó a verla—. ¿Acaso te da cosa el hecho de que sea un lugar donde la gente vaya a divertirse de… ya sabes, esa manera?

—¡N-No! —ella se sonrojó débilmente, negando con las manos—. E-Es solo que… siento un poco de miedo, ¿sabes?

—No te preocupes por eso, si pasa algo malo te protegeré, ¿de acuerdo?

Él dijo como si fuera la poca cosa, aún si lo decía sinceramente. Incluso con ese tono, el corazón de Kanon dio un vuelco, recordando las veces que le decía eso cuando era niña.
“Te protegeré”
“Te animaré”
“Todos los días”.

Todos los días, ¿sería eso verdad? Ciertamente, tienen años sin verse, cambiaron mucho en este tiempo, o, al menos, Kanon lo hizo. Jafar sigue exactamente igual que en aquel entonces. Sin embargo, ese mismo vuelco que daba su corazón, lo hacía de manera inversa cuando daba con la realidad: “Humano y Yōkai”, ¿está bien que estén juntos? ¿No es algo que va en contra de lo establecido? Siempre pensó en eso, incluso cuando estaba lejos de Jafar, nunca había llegado a este pensamiento, pero ahora, finalmente da con la razón por la que siempre mantenía eso en mente.
Sus sentimientos, lo que hablaba con los demás. Como se sentía siempre.
Enamorada.
Es amor, ¿verdad?
Kanon bajó un poco la mirada. Jafar siempre ha dicho que la protegerá, pero…

—Pero no quiero que salgas lastimado —ella dijo, sorprendiendo a Jafar—. Aquella vez, con Baku… cuando tu peleabas con él, tenía el constante temor de que… te lastimara. Realmente temía por ello, me preocupaba, en esos momentos sentía que el corazón se me detendría en cualquier momento, yo… realmente me preocupé.

—Kanon, yo…

—Sé que quieres protegerme, sé… que quieres lo mejor para mí y no sé por qué… —Kanon entonces le miró—. Pero quiero agradecerte por todo, desde lo que hiciste por mí cuando era niña, como lo que has hecho por mí ahora que ya he crecido lo suficiente. De verdad, gracias, Jafar.

—N-No lo digas como si fuera una despedida —Jafar tartamudeó incluso si intentó mantenerse firme, dejó por unos instantes sus cuchillos y miró a Kanon—. Te protejo porque así lo quiero, créeme. Yo también me preocupo.

Kanon se sorprendió:

—¿D-De… verdad?

—Aquella vez que desapareciste junto con Tsuika, que no volviste, me preocupé, por eso salí de inmediato con Enmei para buscarte. E incluso si no hubiera sido con él, yo habría salido por mi cuenta, incluso si al final me terminaba enfrentando a Shuten Dōji.

—Jafar…

—Por eso, Kanon, te protegeré, ¿de acuerdo? —él le sonrió débilmente—. Y te prometo, que me protegeré a mí mismo. Volveremos a salvo, ¿sí?

Kanon sonrió débilmente, se había convencido a sí misma, y Jafar, también se había convencido a sí mismo. Ella entonces asintió. Jafar tomó sus cosas.

—Démonos prisa —dijo—. Si podemos investigar algo antes de que cosas peores ocurran, será mejor. Traeremos información suficiente a Hyouya o a alguien más.

Kanon volvió a asentir.

—De acuerdo. ¡Andando!

Jafar le sonrió débilmente, de nuevo, y entonces caminó. Kanon apresuró su paso para alcanzarlo y caminar a un lado de él. Así, sus dos siluetas, se perdieron entre los rayos del sol a través de las calles de Kyoto, yéndose al destino incierto que les esperaba más allá de la última calle de la ciudad.

La tierra retumbó débilmente en lo que era el distrito rojo. Las calles de dicho lugar estaban vacías e inusualmente oscuras. Las nubes negras cubrían las zonas, y continuamente, aparecían relámpagos y truenos que daban una sensación tétrica. Este panorama podía ser incluso visto desde lejos, pero, había una gran barrera que no dejaba salir ni entrar a nadie a la zona.
Era obvio lo que aquí se estaba haciendo; ritual de resurrección.
Sin embargo, no estaba completo, y, en medio de lo que parecía ser un estanque bajo techo, en algún edificio del basto distrito, quería emerger aquella figura poderosa causante del caos. Parado enfrente del estanque, había alguien, mirando seriamente el mismo lugar donde aquel antiguo dios quería emerger, sin éxito.

—Esto no es suficiente —dijo él.

Matsumoto no Sanyū.
Spoiler:

—¿Hay algo más que se pueda hacer? —preguntó la figura detrás de él.

Sanyū cerró los ojos por unos instantes, cuando los abrió, se giró para ver a la figura.

—El corazón inocente, y la fuente de la vida, eso es lo necesario —afirmó—. Aquel estúpido gato los había localizado, pero al final no logró nada. ¿Será que tú podrás hacerlo… Seiua?

Seiua miró fijamente a Sanyū, sus ojos tan negros que ni siquiera parecían reflejar luz, su pupila parecía inexistente, o quizá, estaba perfectamente camuflada. Su rostro no emitía ninguna señal de sentimientos o una mínima expresión. Parecía la expresión congelada de un muerto, un muñeco.
Seiua Hanatsuna:

—Desde luego –serenamente, él dijo.

—Muy bien. Cuento contigo, Seiua.
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¡Bueeeeno! ¡Eso sería todo por hoy! En este cap quise centrarme un poco en el romance, aunque siento que no me salió del todo bien -w-U tampoco esperen algo más fuerte, digo, todavía no se declaran, pero ya lo harán, muajajaja >3 También quería presentar finalmente a los antagonistas. Pero bueno! Espero que no les aburra owó sin más, me despido.

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Re: Byodo no Monogatari (Capítulo 20)

Mensaje por Kanon Oda el Miér Ago 29, 2018 6:39 pm

No es para nada aburrido!! Esta increible !!! Me impacto la declaracion de Enmei a tsuika .. waaa abra boda!! Una boda .. se van a casar es lo mejor que pude haber leido ese Enmei es todo un amor con tsuika!!! Tambien kanon y jafar no se quedan atras 7u7 son tan tiernos y tontos ... y que sorpresa seiua no estaba muerto pero le sucedera algo? Algo que explique porque ayuda a los malos!!! Waaa se pone cada vez mwjor esperare conti!!!

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