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Byodo no Monogatari (Capítulo 17)

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Byodo no Monogatari (Capítulo 17)

Mensaje por Runalan el Sáb Ago 25, 2018 2:51 pm

Capítulo 17
—El verdadero problema—

El pueblo estaba tranquilo, el sol alumbraba cálidamente como era día a día, las nubes eran escasas y se podía sentir el calor. Era normal este tipo de clima, pero, ya no tardaría en hacer frío, por lo que todos disfrutaban de este día como si fuera el último.
Dentro de una tienda, una nekomata que atendía a los clientes, veía como Kanon y Tsuika estaba eligiendo algunas cosas que comprar. No eran cosas importantes, desde luego, solamente compraban algunas cosas como juguetes para Sagiri o simples baratijas que parecían interesantes. Habían salido de compras de todas maneras, así que eso harían, comprar.

—Eh… hay muchas cosas interesantes —comentó Kanon, echándole un vistazo a varias esferas transparentes, que en su interior portaban algunas casas o bosques—. Y son muy bonitas.

—¿Verdad? Siempre vengo a comprar en este sitio, hay muchísimas cosas interesantes, además no están muy caras —explicó brevemente. Metió a su canasta un juguete más—. Aproveché también que pude hacer salir a Enmei de la casa.

—Sin embargo, no quiere entrar —Kanon dijo con una ligera sonrisa—. ¿Siempre es así?

—Sí, siempre.

Finalmente se acercaron con la Nekomata, quien les cobró y entonces, salieron de la tienda. Afuera, recargado en las maderas que construían la casa de la tienda, estaba Enmei, recargado, con los brazos cruzados y los ojos cerrados. Tan pronto los escuchó salir, abrió los ojos, reincorporándose para volver a casa.

—Ya era hora, tardaron mucho.

—No tienes derecho a quejarte —rezongó Tsuika—. Ni siquiera entras con nosotros.

—No le veo caso.

Y sin más, Enmei simplemente comenzó a caminar, metiendo sus manos entre las mangas de su kimono. Tsuika suspiró con disgusto y caminó también. Y, sin decir algo más para no agravar la situación, Kanon simplemente les siguió, sintiéndose incómoda.
No tuvieron que caminar mucho para llegar a Sakurakyo, por lo que entraron, pero… lo primero que vieron fue a Ibaraki Dōji y Shuten Dōji, sentados en el pasillo exterior de la casa, en el jardín. Arriba de la calabaza de Shuten Dōji, la cual reitero, TENÍA JODIDOS DIENTES RAROS Y ERA PELIGROSA, estaba Sagiri, explorándola.
Kanon lo supo inmediatamente, esto significaba problemas. Instintivamente, miró a Tsuika y Enmei. Tsuika no parecía preocupado, pero Enmei alzó ligeramente una mano, dispuesto a atacar.

—¡E-Espera, Enmei! —rápidamente, Tsuika bajó la mano de su pareja—. ¡No están haciendo nada malo!

—¡Están con Sagiri! ¡Eso es suficiente como para tener que matarlos! —reclamó rápidamente.

—¡Las cosas no funcionan así!

Kanon ignoró las discusiones de la pareja y se acercó a los Dōji, mirando con una preocupación a Sagiri, quien era, curiosamente, cuidado por los dos. Entonces, ella les miró con intriga.

—¿Qué hacen aquí? —preguntó—. No creía que vendrían…

—Habíamos venido a enfrentarnos a Shiken Dōji —explicó Shuten Dōji—. Pero no estaba.

—En su lugar nos encontramos a su versión miniatura —dijo Ibaraki Dōji al momento de tomar a Sagiri de la ropa y bajarlo de la calabaza—. Son tan idénticos que por un momento creí que Shiken Dōji se había encogido.

—¡Claro que soy idéntico a él! ¡Es mi papá! —exclamó Sagiri, se movía para que Ibaraki Dōji lo soltara, así que eso hizo—. Pero saqué la adorabilidad de Tochan.

—Jum… cuando Shiken Dōji decía que tenía familia… y que tenía un hijo, lo imaginaba más épico, no un mocoso que se nota que todavía no sabe ni bañarse solo —rezongó Shuten Dōji, luego bebió de su calabaza.

Sagiri infló sus mejillas, era claro que estaba haciendo un puchero.

—¡Yo sí sé bañarme solo! —reclamó—. Solo me tengo que meter al agua, tallarme aquí, aquí… debajo de las alitas…

Él explicaba de la manera que sabía, indicando las partes que tenía que tallarse. A Ibaraki Dōji le parecía adorable, pero a Shuten Dōji, quien solo había venido para pelear con Enmei, era fastidioso. Dio otro sorbo a su calabaza al momento de apartar la vista. Al momento de hacerlo, miró a Enmei aún “discutiendo” con Tsuika. Quiso acercarse y hablar con él, o, más bien, retarlo de nuevo. Pero entonces prestó atención; Enmei estaba siendo intimidado por su pareja. Para evitar ser intimidado también, simplemente no dijo nada y apartó la mirada, dando otro sorbo de su calabaza.
Kanon miró a Sagiri, y con una ligera sonrisa simplemente le acarició la cabeza. Tan pequeño y ya hace lo posible por defenderse incluso ante un par de Yōkai extremadamente fuertes.

—Por cierto, pequeña humana —llamó Ibaraki Dōji—. Escuché que Baku, el Yōkai de las pesadillas había sido corrompido. ¿Es eso verdad?

Kanon volteó a verlo.

—Vaya… se enteran muy rápido de las cosas —ella comentó—. Sí… parece ser que el sueño de una persona específica lo corrompió. Entonces comenzó a devorar sueños al azar.

—Jum… pues sí que fue molesto —reclamó Shuten Dōji—. ¡Yo estaba soñando con mi dominio sobre Japón, y de la nada estaba soñando con ositos cariñositos! Tch, eso no es algo que vaya conmigo.

Kanon se rió ligeramente.

—Bueno, pero ese asunto ya terminó. Baku está como nuevo.

Antes de que cualquiera de los cuatro pudiera decir algo más, la puerta que daba hacia la casa, justo detrás de los Dōji, se abrió. Jafar se asomó y, lo primero que vio fue tanto a Ibaraki Dōji como a Shuten Dōji, luego miró a Sagiri y, finalmente a Kanon. Después, su mirada se regresó nuevamente.

—¿Qué… hacen aquí?

—¿Nos podrían dejar de preguntar eso? —Shuten Dōji reclamó.

Jafar negó ligeramente con la cabeza.

—¡Kanon! —exclamó, llamando la atención de la muchacha—. ¿Dónde está Tsuika?

—Estoy aquí —dijo éste, llegando junto con Enmei—. Lo siento, no los saludé.

—Ah, chico albino —Ibaraki Dōji le saludó con su mano—. Tienes un hijo adorable.

—Gracias, Ibaraki-san. —Tsuika le sonrió débilmente.

—Pf… yo lo imaginaba más grande —Shuten Dōji rezongó, apartando la mirada—. Y más… intimidante.

—¿Tienes algún problema con mi hijo? —preguntó Enmei, más, no obstante, sonaba como una amenaza.

—Eh… ya pareces un papá oso —provocó Shuten Dōji.

Tsuika se puso en medio de ambos con una débil sonrisa nerviosa.

—Por favor… —finalmente, suspiró—. ¿Necesitabas algo, Jafar?

—Sólo… necesitábamos preguntarte algunas cosas —comentó Jafar.

—Oh… claro.

Tsuika tomó rumbo por el pasillo y llegó a la sala de la puerta que Jafar había abierto, así, no le quitaría los ojos a Enmei y Shuten Dōji de encima. Tampoco es como si le preocupara mucho Sagiri, pues parecía llevarse bien con Ibaraki Dōji
Él se sentó en un pequeño cojín. Kanon se acercó e hizo lo mismo, pero, por otro lado. Así, Jafar también se sentó, frente a Tsuika. Sólo eran separados por una pequeña mesa de té que no tenía más que un arreglo floral. El lugar estaba silencioso, de no ser por Sagiri contándole cosas a Ibaraki Dōji. Pero, eso no importaba.
Jafar sabía que tenía que hablar del tema. Había concordado con Kanon que lo iban a hacer. Sin embargo, para Kanon era difícil tocar esos temas con Tsuika, pues el simple hecho de verlo reaccionar aquella vez ante el relato del sueño que tuvo era suficiente, no se sentía capaz de traer malos recuerdos. Por eso, Jafar había tomado cartas en el asunto, y él lo haría. Soltó un suspiro, y entonces, miró fijamente a Tsuika, quien solo ladeó la cabeza esperando las preguntas. Así, Jafar simplemente las dejó salir:

—¿Quién es Seiua Hanatsuna?

Enmei volteó rápidamente hacia ellos, Sagiri dejó de hablar cuando Ibaraki Dōji también volteó, igual que Shuten Dōji. Kanon se sorprendió al ver la rápida reacción de todos, pero, Tsuika, a quién iba dirigida la pregunta, solo bajó la mirada.

—Tsuika… —insistió Jafar.

Enmei chasqueó la lengua, y se dispuso a ir con ellos. Pero entonces, Tsuika alzó la mirada. Su expresión llena de determinación, hablaba de que finalmente contaría todo. Para Enmei, quien sabía todo, solo pudo ser… intrigante y sorprendente.

—Seiua Hanatsuna era mi hermano… —suspiró al momento de terminar—. Bueno… mi hermano adoptivo. Él fue encontrado por Hyouya en un pueblo a las afueras de Kyoto… poco antes de encontrarme a mí.

—El sueño que tuve aquella vez… —Kanon habló, a lo que Tsuika asintió.

—Según Seiua me contó una vez… Era su pasado.

Kanon inmediatamente bajó la mirada. Entonces, de verdad eran los recuerdos de alguien…

—Sin embargo, él murió, ¿no? —cuestionó Jafar.

—Sí, fui testigo de eso —explicó Tsuika—. Le cortaron la garganta y lo enterraron… Debido a que mató al hijo del gobernante… y planeaba hacer un golpe de estado para derrocarlos.

—¿Por… qué? —Kanon volvió a preguntar.

—Sinceramente, no lo sé —explicó el albino nuevamente—. Él nunca quiso contarme nada… aun cuando me enteré del asesinato antes que nadie. Simplemente me dijo que era algo que tenía hacer por mi bien. Y que, pasara lo que pasara, no me preocupara, él se encargaría de todo.

Eso no concordaba mucho con lo que Baku decía: “un deseo de venganza”. No suena como un deseo de vengarse, suena más… como el deseo de proteger a alguien.

—Y, ¿de verdad puedes asegurar que murió? —preguntó Jafar.

Tsuika puso violentamente las manos sobre la mesa, haciendo sobresaltar a ambos.

—¡Claro que sí! —exclamó—. ¡Yo vi como lo cortaron, como la sangre brotó, como la vida se escapaba de sus ojos…! ¡Como lo tiraron a aquel hoyo, como… comenzaron a tirar…tierra! … como… poco a poco… fue quedando sepultado… en ese sitio….

—L-Lo siento, no quería… —Jafar intentó disculparse, pero fue interrumpido por Tsuika.

—Está bien… Sé que después de ese sueño deben estar intrigados por quien era Seiua, lo entiendo —dijo Tsuika. Se reincorporó y acomodo el cabello que se dispersó por su cara tras el brusco movimiento—. Sin embargo no hay mucho que hablar. Ya les había comentado que muchas de las personas que mi padre salvó se fueron por malos pasos. Algunos hicieron sus familias y tuvieron vidas normales, pero otros… se convirtieron en asesinos, ladrones… o conspiradores.

—Tsuika… —llamó Jafar—. Baku nos dijo que una persona muerta no sueña… y ese sueño, era de alguien más.

—-No puede ser de Seiua —insistió Tsuika—. Está muerto.

—Seiua era un humano, ¿no es así? —volvió a preguntar.

—Sí…

—Baku dijo que se trataba de un Yōkai —nuevamente dijo Jafar—. Un Yōkai había soñado eso, y también que estaba buscando revivir a Orochi.

—Eso…

En estos momentos, ni siquiera Tsuika quiso decir nada, su mente simplemente se nubló.
Seiua era un humano, estaba muerto. Él mismo lo vio morir y ser enterrado.
Pero, dicen que un Yōkai tuvo ese sueño, el sueño del pasado de Seiua, y, que encima, estaba intentando revivir a Orochi. Simplemente, ¡nada tenía sentido!

—Será… ¿qué quizá…? —Enmei habló, llamó la atención de todos, pero ya no dijo nada.

—Enmei, ¿quizá qué? —preguntó Jafar.

—Cuando un humano muere lleno de fuertes sentimientos negativos, tiene la posibilidad de que se transforme en un Yōkai y reviva, por así decir —explicó Shuten Dōji, dándole un sorbo a su calabaza—. Así te sucedió a ti, ¿no?

Él miró a Enmei, quien le correspondió con esa mirada intimidante. No obstante, no dijo nada y después miró a Jafar.

—Él tiene razón. Un humano puede convertirse en un Yōkai cuando muere con fuertes sentimientos —explicó Enmei—. Tal y como él dijo, fue mi caso, aunque yo no soy un Yōkai como tal.

—¡¿Están insinuando que Seiua se convirtió en un Yōkai?! —Tsuika reclamó, levantándose—. ¡No digan esas tonterías!

—Tsuika, eso es lo más…

—¡No digas eso! —rápidamente interrumpió a Enmei—. ¡Seiua podría quizá haber conspirado contra el gobierno, lo sé! ¡Debe haber tenido sus razones, pero… pero…! Haberse convertido en Yōkai y no haber aparecido nunca por aquí… … o peor aún, revivir a Orochi… … no son cosas que él haría.

—Tsuika… —Kanon dijo débilmente para sí misma, mirando a Tsuika.

—Seiua no era la mejor persona… —los ojos de Tsuika se habían comenzado a llenar de lágrimas, a la vez su voz melódica se estaba comenzando a quebrar poco a poco—. Pero… él no haría algo como eso…

Él cerró los ojos dejando escapar las lágrimas, bajando la cabeza.
Sintió un pequeño bulto que abrazó su pierna, y entonces abrió los ojos con sorpresa, solo para ver a Sagiri, que lo abrazaba.

—No llores, tochan…

—Sagiri….

Al decir su nombre, Tsuika cargó a Sagiri y lo abrazó. Éste correspondió inmediatamente.
Kanon bajó la mirada y Jafar la apartó. Shuten Dōji seguía bebiendo de su calabaza sin decir ni una sola palabra, mientras que Ibaraki Dōji solamente miraba los árboles en paz. Enmei se acercó a su pareja y le acarició la cabeza, para después abrazarlos a ambos.

Seiua Hanatsuna… un niño adoptado por Hyouya, murió tras ser ejecutado por el asesinato del hijo del gobernador, y conspirar contra el gobierno de aquella época. Ahora, se sospecha que revivió como un Yōkai que está dispuesto a revivir a Orochi, quien acabaría con todos por igual.
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Bueno, eso sería todo por hoy -w- Ya la historia comienza a tomar el rumbo, ya se sabe quien podría ser el enemigo y todo eso. Ahora solo falta lo bueno (?). Aunque tengo muchas ideas más xD ¡Bueno! Espero les guste y, sin más, me despido.

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Re: Byodo no Monogatari (Capítulo 17)

Mensaje por Kanon Oda el Sáb Ago 25, 2018 10:18 pm

aaaah todo parece el misterio de un libro de detectives *-* me encanta!!, a un que pobre tsuika todo debe ser difícil para el, pero a un en los momentos difíciles tiene a sagiri y Enmei.. es lindo, me encanta tu fic.

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