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Byodo no Monogatari (Capítulo 12)

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Byodo no Monogatari (Capítulo 12)

Mensaje por Runalan el Sáb Ago 18, 2018 2:10 pm

Capítulo 12
—El pastel—

El día de hoy era cálido, un sábado por la tarde digno de recordar. El día de hoy, en la mañana, fui con mi papá al mercado. Él se molesta cuando está cerca de los humanos, ¡pero sé que en el fondo les tiene estima aún! ¡Sino, no se habría enamorado de tochan, que es un humano! O al menos eso creo. Los humanos no tienen cabello blanco como él. ¡Pero no importa!
Cuando regresé del mercado, vi a Kanon y a Jafar hablando en el jardín. Sinbad, el hombre al que Jafar sigue tanto, se les acercó. Pero parece que habló de una manera que hizo enojar a Jafar, quien le amenazó con sus cuerdas mientras que Kanon simplemente intentaba detenerlo, aunque Jafar no escuchó y al final terminó atando a Sinbad sin poderlo dejar moverse.

—¡Vamos, no seas tan malo, Jafar! —exclamaba Sinbad, él intentaba liberarse de las cuerdas que lo ataban, aun cuando sabía que en realidad no iba a poder. Parecía de esos artistas que se meten a sí mismos en trampas para después liberarse de maneras mágicas. Esos a los que papá llama aficionados—. ¡Sólo desátame, prometo que me portaré bien!

—Siempre prometes lo mismo, y sin embargo, terminas con mi paciencia —Jafar rezongó, su tono era sombrío, tanto, que hizo que me diera un ligero escalofrío.

Kanon sonrió débilmente, sin saber que decir o hacer. Parecía nerviosa. Fue cuando volteó a verme, y yo, sorprendido y aún un poco asustado por el tono y apariencia tétrica de Jafar, corrí lejos. Sólo la pude escuchar llamarme a lo lejos.

—¡Sagiri, espera!

Pero la ignoré y corrí.
No era como si hubiera visto algo malo, ¿verdad? Solo a Sinbad siendo atado de una forma extraña mientras Kanon veía. No era nada malo, no tenía porque ella preocuparse por mí.
Cuando perdí de vista a Kanon, miré hacia atrás, asegurándome de que así era. Caminé aún, y antes de darme cuenta, ya había chocado con algo. Me sobé la cabeza y miré hacia arriba, era Hatsuharu.

—¿Qué haces, Sagiri? —preguntó—. Creía que estabas en el mercado con tu papá.

—¡Estaba! —exclamé—. Pero al final se desesperó de tantas personas y volvimos. Al final no me consiguió el pastel de chocolate que quería.

—Creía que casi no te dejaban comer chocolate —me recordó mi gran desgracia—. Porque te pone hiperactivo y no sé qué.

—¡Mentiras de tochan! —exclamé en defensa propia, para mí sonaba lo más lógico—. Me quedé con ganas de uno… y eso no es justo. Sólo porque a papá no le gusta convivir con los demás…

Hatsuharu me miró intrigante por unos instantes. Por su mirada parecían ir muchas emociones, incluso llevó su mano a su barbilla, pensativo. Parecía de esos detectives pensando en cómo resolver un caso, sin embargo, Hatsuharu tampoco es muy inteligente para resolver un caso de tal magnitud como el Detective Juguetes del cómic que mi abuelo me compró. Al final, chocó su puño con la palma de su mano, señal de que tenía una grandiosa idea.

—¿Y qué tal si le pedimos a Saiko que nos prepare un pastel de chocolate? —dio la idea millonaria—. A ella le gusta cocinar y le gustan los niños. Si le haces caritas adorables seguro cede.

—¡¿Tú crees?! —me emocioné ante la idea, por lo que no pude evitar sonreír abiertamente—. ¡Suena estupendo! ¡Vamos con Saiko entonces!

Corrí hasta la cocina, a lo que Hatsuharu me siguió volando como siempre lo hacía. Él casi nunca ponía sus pies en el suelo, y siempre volaba, incluso cuando le regañaban de que no lo hiciera dentro de la casa, era demasiado rebelde.
Recuerdo que, al comienzo, a papá no le gustaba la idea de que me juntara tanto con él, ya que decía que era una mala influencia. Eso hizo que Hatsuharu le tomara cierta manía, pero entonces, Tochan afirmó que era bueno que me relacionara con otros niños, ¡aún si Hatsuharu es un adolescente de 15 años! Siempre espero crecer más grande que él, ¡seguro lo lograré!
Entramos a la cocina, y solo pudimos percibir que estaba completamente vacía. Era… raro. Casi siempre Saiko estaba aquí, pero justo ahora, no había nadie, ni ella, ni una sola alma. Ni siquiera las señoras pelusas que suelen flotar por la casa sin rumbo fijo y solamente saludando a todos mientras el aire se las lleva. Inflé las mejillas, haciendo un débil puchero del cual, Hatsuharu me reprendió.

—¡No hagas esas caras! —exclamó él—. No porque Saiko no esté, significa que no podamos hacer el pastel.

—¿A… no? —pregunté extrañado ante esa afirmación—. ¿Quién hará el pastel entonces?

—¡Nosotros, claro!

—¡Eh! ¡Pero yo no sé cocinar! —reclamé rápidamente soltando mi gran debilidad. Mi mayor temor es sacar la mala habilidad de cocina de Tochan. Aunque por ahí escuché que el padrastro de Kanon es peor en la cocina… Tomé una nota mental de que ellos dos nunca se deben conocer y mucho menos, cocinar juntos.

—Sinceramente, yo tampoco —él afirmó. Aun cuando negaba su habilidad, se cruzó de brazos con una sonrisa triunfante—. ¡Pero aprenderemos!

—Uhm… ¡Buen punto! —accedí de manera inmediata, pensando los beneficios—. ¡Si le enseño a todos que puedo cocinar, entonces podré hacer más cosas!

—¡Exacto! —Hatsuharu levantó su índice—. Dejarán de tratarnos como unos niños. Seguramente nos dejen cocinar junto a Saiko.

—¡Ah, eso suena fantástico!

—¡Bueno! ¡Manos a la obra!

Y voló hacia donde estaba la cocineta. Lo seguí a mi paso.
Los ingredientes son sencillos, ¡cómo todo pastel!
Harina
Azúcar
Mantequilla
Huevos
Leche
Vainilla
¡Chocolate!
Hatsuharu y yo nos aseguramos de que estuviera todos los ingredientes en la despensa para ponernos manos a la obra. Mientras él los buscaba, yo simplemente buscaba las vasijas y todo lo necesario para prepararlo.
Una vez todo listo, mezclamos todos los ingredientes en una vasija. No se veía rico, ¡pero se supone que así son antes de hornearlos! Solo era una masa pegajosa y fea, además de que se veía muy espesa y fea… fea, ¿ya dije fea? ¡Pero bueno! ¡Una vez horneado tomará la forma de un hermoso y delicioso pastel! Entonces lo decoraremos y todo lo necesario, ¡y lo comeremos!

—Bien, ya que ya está listo, solo queda meterlo al horno.

Tan pronto como Hatsuharu dijo eso, tomó la vasija que tenía esa cosa que según yo era un futuro pastel y después la metió en el horno. Presionó los botones y se alejó un poco.

—¿Qué hiciste?

—No tengo idea —afirmó él—. Pero siempre he visto que Saiko hace eso.

—¡Ah! ¡No puedo esperar a que salga ese pastel! —exclamé con emoción—. ¡Se lo presumiremos a todos! ¡Que finalmente podemos hacer algo por nuestra cuenta!

Hatsuharu asintió con un gran entusiasmo compartido. Pero entonces, sus alas se erizaron y él también, entonces volteó rápidamente hacia el horno, que parecía inusual.

—¿Qué le sucede? —pregunté asomándome.

—No lo sé —contestó mirándolo también—. Pero siento que hay mucha… temperatura.

—¿Temperatura?

No hubo tiempo de que me contestara. El horno se calentó demasiado y explotó, abriéndose y desparramando todo. Antes de que pudiera hacernos daño, Hatsuharu se puso frente a mí extendiendo sus alas y abrazándome. Me asusté tanto, que simplemente cerré los ojos con toda la fuerza que pude.
Los pedazos de pastel cayeron por todos lados, varios pasos se escucharon por fuera de la cocina, hasta que la puerta se abrió de golpe.

—¡Sagiri! —era Tochan quien había gritado tan fuerte, tan preocupado—. ¡¿Qué rayos ha sucedido?!

Hatsuharu me soltó, se aseguró de que estaba bien, pero, él lucía un poco confundido. Agachó sus alas y miró hacia atrás. Entonces, se quedó completamente quieto. Miré a Tochan, quien estaba junto a Ubume, Kanon, Jafar, Sinbad, Hisamaru y mi papá. Todos parecían sorprendidos, pero, simplemente, no entendí por qué.
Cuando miré lo mismo que todos miraban, lo comprendí. Había un gran muro de hielo en medio de Hatsuharu y yo, y el horno que había explotado. Los pedazos de pastel esparcidos por toda la cocina estaban en llamas que parecían no haber sido provocadas por el horno. Era… inusual. Sin embargo, a mí no me pareció tan raro. He visto cosas más increíbles, como Jafar con sus cuchillos, Hisamaru con su espada, Ubume corriendo a grandes velocidades.

—¿Quién… hizo esto? —preguntó Tochan—. ¿Hatsuharu?

—Y-Yo… no.

La mirada de Tochan entonces vino hacia mí, mirándome completamente sorprendido.
La cocina era un caos, estaba seguro de que me iban a regañar, pero, simplemente, no dijo nada. Pareció más… preocupado, con ojos tristes, decepcionados. ¿Por qué se veía así? Papá simplemente puso una mano en su espalda.

—Esto es… ¿un Hannyo? —preguntó Kanon mirando a Jafar.

—Tsuika tenía la esperanza de que no mostrara habilidades… ya sabes, para que no se le complicara la vida —le contestó Jafar—. Pero parece que las está empezando a mostrar.

—¿Hannyo? —pregunté ladeando la cabeza. Kanon inmediatamente tapó su boca, como si hubiera dicho algo malo—. ¿Qué es un Hannyo?

Tochan se acercó a mí y me cargó, abrazándome. Hundió su cara entre mi hombro, entonces, papá se acercó también, acariciándome la cabeza.

—Tenemos que hablar contigo, Sagiri —dijo él—. Creo que ya va siendo hora de que sepas ciertas cosas.

No comprendí.
¿Hannyo?
¿Fuego?
¿Hielo?
Al final mi atención se fue a Ubume y Hisamaru regañando a Hatsuharu por el desastre. Kanon y Jafar hablando del tema aún, pero un poco más discretos a tal punto que no podía escucharlos. Pero, lo que más llamaba mi atención era tochan, así que simplemente lo abracé.
Sea de lo que me tengan que hablar, escucharé.


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Y eso sería todo :3 El protagonista de este capítulo fue Sagiri, por lo que fue narrado desde su punto de vista. Quería hacer algo para separar un arco de otro xD Pero bueno, ya en el siguiente comenzará nuevamente la historia principal. Espero que no les aburra y les guste :3 Sin más, por ahora, me despido.

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Re: Byodo no Monogatari (Capítulo 12)

Mensaje por Kanon Oda el Sáb Ago 18, 2018 10:54 pm

aaaah que kawai!, sagiri es tan lindo, me encanta que le hayas hecho un especial, realmente lo merecia uwu asi se mas sobre el lindo hijo de tsuika y Enmei .. el sin dudas es adorable .. a un que supongo que es preocupante para sus padres lo que acaba de suceder u.u espero que eso no muestre un mal destino para el... espero la conti!

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