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Byodo no Monogatari (Capítulo 7)

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Byodo no Monogatari (Capítulo 7)

Mensaje por Runalan el Jue Ago 09, 2018 8:42 pm

Capítulo 7
—Enemigo—


La noche había llegado y eso, desde luego, no era una buena señal para Enmei y Jafar. La ausencia de Tsuika y Kanon se había hecho notar rápidamente, y el hecho de que comenzara a anochecer había levantado sospechas y cierta preocupación por parte de ambos. Era normal que Tsuika saliera al pueblo de vez en cuando, la mayoría de las veces, acompañado, pero, aun así, él siempre era muy prudente a la hora de regresar, para no encontrarse con gente inmunda o Yōkai problemáticos. Ahora que Kanon estaba con él, no debería de ser una excepción, al contrario, debería de seguir esa tradición al pie de la letra por el bien de la muchacha.
Por eso es que ahora se preocupaba tanto.
Enmei no había dicho ni una sola palabra durante el trayecto. Pero, Jafar notó algo inusual en él, y es que no había usado su magia para trasportarse. Generalmente, Enmei usa mucho su magia, tanto así, que siempre tiene cinco piedras flotando a su alrededor y varias auras que son incluso visibles a simple vista, demostrando que tan potente era su magia, sin embargo, ahora no lleva consigo ni sus piedras, y su poder parece apagado. La ausencia de su magia no debería ser algo preocupante, Enmei no es alguien que perdiera su poder, pero, lo que preocupa es el hecho de que la oculta y, entonces, ¿por qué la oculta?
Jafar tenía la necesidad de preguntar “¿algo anda mal?” Pero, sinceramente, no es como si supiera tratar con alguien como Enmei, de pocas palabras y poca paciencia que apenas y tolera a otras personas. Por eso, simplemente, en silencio, le siguió hasta el bosque.
Tras correr por unos minutos más, Enmei se detuvo en la entrada del bosque, silente. Jafar hizo lo mismo, ligeramente sorprendido.

—¿Qué sucede? —preguntó—. ¿Están… dentro del bosque?

Enmei no dijo nada por unos instantes, y solo se quedó con la mirada fija en el denso bosque, recubierto por una neblina que no se veía en lo absoluto normal. Lúgubre y demasiado silencioso, daba la sensación de que algo te veía desde dentro, por lo que Enmei apenas entrecerró los ojos, una fuerte ráfaga de viento proveniente de la nada, deshizo la niebla de la entrada del bosque. Cuando Jafar miró, lo entendió todo.

—Está siendo provocada —mencionó Enmei con seriedad—. ¿Será que… ya…?

—¿Ya qué? —Jafar miró a Enmei con ligera molestia—. ¡¿Sabes algo sobre este asunto?! La desaparición de Kanon, esta niebla… o incluso de los eventos que han sucedido recientemente. ¿Lo sabes?

Eventos recientes. No es como si algo en sí hubiera pasado, sino que, más bien, era algo que se sentía.
Tal y como le dijo Enmei a Tsuika aquella noche: “Hay una fuerza extraña saliendo de Kioto”, era normal que los Yōkai la sintieran o algunos humanos expertos en el tema, pero hasta ahora, nadie daba con una razón del porque esa fuerza emanaba ni de qué se trataba.

—Ese tema ahora no es de importancia —recalcó la divinidad—. Lo importante es encontrarlos.

—Si no usas tu magia será complicado.

—No necesito usarla.

Enmei no dijo nada más y se adentró al bosque, Jafar, quien no entendía mucho de la situación, solamente soltó un suspiro de derrota y entró. Al menos está seguro que sería perfectamente capaz de defenderse si lo llegara a necesitar.
Ambos caminaron por unos momentos que parecieron eternos, entre la densa niebla, oscuridad, en silencio. Solo los pasos de Jafar se escuchaban conforme se adentraba más y más al bosque. No pasó mucho tiempo, para que éste se diera cuenta de lo que sucedía realmente a su alrededor. Esa sensación de ser vigilado, esta densa niebla que causaba malestar en la nariz e incluso en el pecho. Hacía que su cabeza comenzara a dar vueltas. Lo dijo Enmei, esta niebla estaba siendo provocada… Pero, ¿por quién?
Antes de que continuara caminando, Jafar se detuvo abruptamente, y un hilo con un Kunai le rozó la nariz. Enmei también se detuvo, pero no volteó a ver. Jafar únicamente pudo alzar la mirada por donde llegó ese Kunai, más sin embargo, no podía verse nada.

—Jafar —llamó Enmei, acaparando su atención—. Sostente.

Jafar no comprendió en el momento, hasta que entonces reaccionó y, al ver que Enmei alzó una mano, rápidamente y lo más fuerte que pudo, se agarró de un árbol. Nuevamente el viento sopló tan fuerte y rápido, que pareció haberse creado un tornado, más sin embargo, solo fue una gran y fugaz ráfaga de viento que disipó toda la niebla y, acto seguido, dejó entre ver una figura entre los árboles, una figura hecha de humo.
Era un Enenra.

Enenra:

—¿Un Enenra? —Jafar dijo para sí mismo—. Entonces esta niebla… ¿Era humo?

—Tú debes ser el Yōkai que nos vigilaba de cerca —Enmei habló tranquilamente—. ¿Será que tú sabes dónde están las personas que buscamos?

—Me sorprende que no lo sepa alguien como tú —El Enenra flotó, con su áspera voz, habló, haciendo eco entre el bosque—. Una divinidad que se enamoró de un humano, qué triste.

Una bola de fuego se dirigió al Enenra, quien lo esquivó dificultosamente. Lo peor, es que Enmei ni siquiera se había movido, y esa bola de fuego se había generado de la nada.

—¿Dónde están? —preguntó Enmei. Aunque su paciencia estaba que se agotaba, mantenía ese tono tranquilo.

—¿Yo qué sé?

—Sé que eres consciente de lo que sucede —finalmente, Enmei volteó a verle—. Lo sabes, y ayudas la causa.

—Eh…

—¿La causa? —Jafar preguntó—. ¿Qué… estás diciendo?

—Desde hace días, una extraña aura está emanando de las profundidades de Kioto —explicó brevemente Enmei—. Un aura perteneciente a un dios.

—¿A… un dios? ¿En Kioto? —preguntó nuevamente Jafar—. Pero…

—¿Por qué? —preguntó Enmei—. Yo me lo pregunto también, hasta que llegué a la conclusión, que alguien está liberando a quien sea que emite esa aura.

—Tal y como dices —el Enenra habló con voz burlona—. Una magia pura, un inocente corazón… Esos son elementos claves para poder despertar al gran Orochi, y que finalmente, todo este teatro de humanos y Yōkai se acabe. ¡Él destruiría a todos por igual!

Enmei dejó su expresión estoica y, con sorpresa, miró al Enenra.

—¿Orochi? —preguntó—. ¿Yamata no Orochi?

—Así es —el Enenra se movió.

—¿Por… qué cuentas eso? —Jafar preguntó.

—Me van a matar de todas maneras, ¿no? —cuestionó el Enenra—. Quiero que al menos sepan a qué se enfrentan, ¡para que sepan que no puede siquiera considerarse un rival!

Una esfera negra si dirigió al Enenra y, apenas se acercó a él, fue consumido y eventualmente, desapareció junto con la esfera tan negra como la noche. Tal como dijo… de todas maneras lo iban a matar, pero, al menos, había soltado información. Enmei miró el lugar donde el Enenra desapareció después de que él mismo creara ese agujero negro para acabarlo.
Jafar hizo lo mismo, pero no pensando en Orochi, como dijo Enenra, sino, pensando en los elementos esenciales.
“Una magia pura”
“Un inocente corazón”
¿No se referiría a…?

—Tch… Tenemos que encontrar rápido a Ka—

Jafar no tuvo oportunidad de terminar de hablar en cuanto escuchó las hojas crujir por detrás de él. Se puso en posición para sostener un cuchillo y lanzarlo de ser necesario, pero bajó las armas cuando vio que era Kanon, caminando junto con Tsuika dificultosamente, y detrás de ellos, una persona más que no conocía en lo absoluto, pero, cuando Enmei volteó a verlos, entrecerró los ojos.
Jafar no prestó atención a esa persona, y fue rápidamente con Kanon.

—¿Están bien? —preguntó—. Se perdieron por mucho tiempo.

—Lo siento, lo siento —Tsuika se disculpó con una débil sonrisa—. Fue mi culpa… por ahora, Kanon necesita ayuda, ¿crees que podrías?

Jafar no dijo nada, y cargó a Kanon como pudo.

—Diablos… apenas nos vemos después de tanto tiempo y ya te estás metiendo en problemas, Kanon —Jafar rezongó—. Tú y Sinbad no me darán ni un tiempo de descanso.

Kanon rió tímidamente, ligeramente sonrojada por el tacto y, por el hecho de que Jafar estuviera cargándola.

—L-Lo siento, ¡ya sabes cómo son las cosas!

Jafar solo suspiró y miró a la otra persona.

—¿Tú…?

La persona, que era más alta que todos, aunque ligeramente más baja que Enmei, esbozó una débil sonrisa llena de confianza.

—Mi nombre es Ibaraki Dōji —se presentó con serenidad, pero incluso su tono de voz mantenía el ego alto—. Me temo que no conocía a la mayoría, pero desde luego conozco a Shiken Dōji. Como olvidarlo, ¡mi gran amigo quiere pelear contra ti en alguna ocasión! ¡Si pelea contigo, ahora, quizá podría…!

Ibaraki Dōji:

—¿Ibaraki Dōji? —preguntó Jafar—. ¿El… compañero de Shuten Dōji?

—Él nos ayudó a Tsuika y a mí —afirmó Kanon—. Aunque parece que lo hace por interés. Supo de inmediato que Tsuika era pareja de Enmei, y nos ayudó con la condición que lo llevara hasta él.

—¿Les… ayudó? —Jafar repasó, hasta que finalmente perdió el juicio—. ¡¿Pues en qué problema se metieron?!

—Jeje… verás…

Kanon entonces, recordó el momento en el que llegó al bosque junto con Tsuika, siguiendo al Bakeneko.

Ambos habían seguido a Nyakomaru hasta el bosque, era sospechoso, sí, por eso, Tsuika siempre tenía su mano por encima de la empuñadura de su espada, y procuraba no alejarse tanto de Kanon, intentando protegerla por si resultaba ser una emboscada. Lo peor, es que la sospecha de Tsuika se hizo realidad tan pronto como varios otros Yōkai pequeños salieron y les rodearon.

—¿Q-Qué? —Kanon miró a todos sosteniéndose de Tsuika, asustada—. ¡¿Q-Qué está pasando, Nyakomaru-san?!

—Lo siento, chicos —volteó a verlos con una sonrisa en su gatuno rostro—. Pero necesitamos a gente como ustedes. ¡Alguien virgen!

Tsuika rápidamente se puso frente a Kanon, protegiéndola.

—¡No dejaré que toques a Kanon!

Kanon se sonrojó por el atrevimiento.

—¡Tsuika-chan, no grites así! —exclamó con las mejillas ruborizadas—. ¡Me pones en evidencia!

—A-Ah, lo siento… Pero es que de nosotros dos, tú eres la única virgen…

—¡No lo digas tan fácil!

—L-Lo siento…

—¡Basta de habladurías! —exclamó un decidido Nyakomaru—. ¡Todos, captúrenlos!

Tsuika se puso en defensa sacando su espada, Kanon miró a todos los Yōkai pequeños que se acercaban a ellos. Y, no fue hasta que una mano morada y gigante salió de la tierra, sostuvo a uno de los pequeños duendecillos y cuando se volvió a meter, jalándolo, creó una explosión de magia que afectó a todos los Yōkai por igual, incluso a Nyakomaru, que cayeron fulminados al suelo.
Ambos miraron sorprendidos lo que acababa de ocurrir. Un poderoso ataque como ese…

—Oh… ¿qué me he encontrado por aquí? —una voz ajena preguntó. Burlona, pero llena de firmeza y fuerza—. Una chica tan pequeña y un albino, ¿será que son los de Sakurakyo?

Voltearon a ver al gran Yōkai que había salido desde los árboles, que en su cara llevaba una sonrisa triunfante.

—Ahora me deben un favor.


Volviendo al presente, Kanon sonreía mientras recordaba la situación, pero Jafar, seguía sin poder entender una cosa.

—¿Y entonces por qué no podías caminar? —preguntó.

—Ah, eso… —Kanon apartó la mirada—. Me cansé y mis piernas se volvieron torpes, solo eso. ¡Nada de otro mundo~!

Decidido, la paciencia de Jafar se había agotado. Gruñó internamente, intentando contener su rabia, pero, por más que inentaba, no lo evitó; terminó explotando.

—¡Y yo aquí preocupándome por nada!

—¡Ya te dije que lo siento!

Mientras Kanon y Jafar habían comenzado a pelear o, más bien, Kanon intentaba defenderse de las acusaciones de un enfadado Jafar mientras intentaba calmarlo, Enmei solo miró a Ibaraki Dōji con total serenidad, sin hacer ni otra expresión. Solo tomó a Tsuika de la manga, jalándolo hacia él.

—¿E-Enmei? —Tsuika incluso se sorprendió del inusual comportamiento de él.

—No tengo pensado atacarte —Ibaraki Dōji dijo rápidamente—, y de haber querido dañar a tu pareja, lo habría hecho antes, no contigo y ese otro Yōkai enfrente. ¿No crees que podría venir en paz?

—Me sorprende que precisamente tú, vengas en paz —Enmei contradijo rápidamente.

Ibaraki Dōji sonrió débilmente y cerró los ojos. Pasado unos segundos, los volvió a abrir.

—Mi gran amigo, Shuten Dōji está en una crisis, una gran y gravísima crisis —explicó—. Y estoy seguro, que tú, Shiken Dōji, sería capaz de sacarlo de esa crisis. ¿No?

Enmei no dijo nada, y se mantuvo mirándole, asegurándose de que no hiciera un movimiento en falso. La tensión era tanta, que incluso Jafar y Kanon dejaron de discutir para ver la escena.
Ibaraki Dōji, amigo y seguidos de Shuten Dōji, uno de los Yōkai más temidos de todo Japón… y que ahora, ¿está en crisis? ¿Qué tipo de crisis podría tener alguien como Shuten Dōji como para que su amigo se alarme y busque el apoyo de un enemigo?
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Bueno xD eso sería todo por hoy. Espero que no resulte aburrido :P y como dije, la trama principal comienza a tomar rumbo, pero como creo que este fic será largo, habrán otras pequeñas tramas que tomarán impacto en el futuro xD Bueno... sin más, por ahora, me despido.

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Re: Byodo no Monogatari (Capítulo 7)

Mensaje por Kanon Oda el Vie Ago 10, 2018 9:26 pm

Jaja ese tsuika dejando en evediencia a kanon pobrecita xD a un que ese Enmei me sorprendio que gran guerza tiene!  Es tierno que jafar se preocupe por kanon hay algo ahi yo lo se *-*  q un tsuika y Enmei no se quedan atras

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