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Byodo no Monogatari (Capítulo 5)

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Byodo no Monogatari (Capítulo 5)

Mensaje por Runalan el Mar Ago 07, 2018 4:12 pm

Capítulo 5
—Sentimientos—


Jafar miró a Kanon de arriba abajo, con ligera sorpresa.
Aquella niña que no gustaba de convivir con otros; dolida por un accidente, dolida por haber sido abandonada por su padre, enojada con la vida, ahora, parecía una chica sonriente y sobre todo, hermosa. Claro, él no lo iba a decir así de fácil. Kanon solo estaba nerviosa, atrás de Tsuika, quien técnicamente le había traído a la fuerza. Ahí, intentaba ser invisible para Jafar, aún si éste ya la había visto.

—¿Kanon? —preguntó Jafar—. Realmente… creciste.

—U-Uhm… algo… algo así —Kanon musculló por debajo, infinitamente apenada, solo tenía la cara tan roja como un tomate. Tsuika, entonces, se hizo a un lado, dejándola en evidencia— ¡T-Tsuika…!

—No te escondas cuando hablas con alguien, Kanon —Tsuika le regañó ligeramente, sonriendo. Le dio un ligero zape en la cabeza, no era fuerte, sin embargo—. Estoy seguro que ustedes dos tienen mucho de qué hablar. Así que yo iré asegurarme que nada se salga de control. ¡Adiós~!

Y tan rápido como se vino, se marchó, sin darle tiempo a Kanon de rezongarle por dejarla sola junto con Jafar. Éste estaba tranquilo, sin mostrar ni el más mínimo impacto, más sin embargo, Kanon parecía que explotaría en cualquier momento.

—¿Por qué estás de nuevo aquí? —preguntó Jafar, discretamente, intentaba calmar los nervios de Kanon—. Creí que cuando te adoptaron te habías marchado definitivamente.

—Bueno… e-ese era el plan —ella intentó tranquilizarse, evitando mirarlo—. Pero eventualmente decidí volver para trabajar aquí.

—¿Trabajarás aquí?

Kanon asintió:

—Sí. Cuido a los niños pequeños junto a Ubume. Al menos por ahora —ella afirmó con una débil sonrisa. Sus nervios parecieron esfumarse por unos momentos, al recordar las razones por las que ahora mismo estaba aquí—. Sinceramente, me siento feliz de volver. Me recibieron con una fiesta, conocí personas nuevas…

—Bueno, muchas cosas cambiaron en Sakurakyo —respondió Jafar—. Incluso se había llegado a tornar aburrido sin…

“Sin ti”, era la palabra que se iba a salir de su boca, pero que retuvo en la misma.
Cuando Kanon era niña, se negaba a convivir con otros. Pero Jafar era uno de los pocos que hablaban con ella y la entretenían para que pasara su pena por lo alto. Decir que sería aburrido sin una niña en estos lugares, que ahora es toda una mujer, sonaría mal. Eso, y que sería… raro.
De hecho, él mismo se sentía raro.
Antes de que Kanon se diera cuenta de su repentina pausa, aclaró la garganta y continuó:

—En fin —aclaró rápidamente—. Me alegra que estés de vuelta. Así podrás ver las cosas que Sinbad y yo traemos.

—Ah, claro —Kanon sonrió—. ¿Qué tal está él?

—Bueno…

Jafar volteó a ver a la multitud de los inquilinos que veían los productos de los mercaderes. Artesanías, joyas, comida; había muchas cosas. Ahí, atendiéndoles y alentando las ventas, estaba Sinbad. Su sola presencia parecía ser el centro de atención.

—Él se toma bien este trabajo —comentó Jafar—. Así que no se queja. Aunque ahora que estamos de nuevo en Kioto, seguramente irá a lugares como el distrito rojo a pasar la noche.

—¿El… distrito rojo? —Kanon ladeó ligeramente la cabeza, sin comprender.

Jafar entonces cayó en cuenta que aún era demasiado joven para saber sobre el distrito rojo, un lugar para adultos, y negó con la cabeza repentinamente.

—No me hagas caso —dijo lo más rápido que pudo—. Como sea, ya hablaremos después. Tengo que ayudar a Sinbad o se hará un caos el solo.

Kanon asintió y Jafar se marchó.
Ella se quedó mirándole, caminando, sonriendo para sí misma. Jafar… tras este tiempo, él no había cambiado en lo absoluto. Era más que obvio, ¿no? Jafar era un Yokai, ella era una humana. Su vida sería tan rápida para alguien como ese Yokai, que seguramente, en un parpadeo de él, ella desaparecía. Pero, aun así… ¿Por qué su corazón late cuando lo ve? ¿Por qué entra en nervios? ¿Por qué se sonroja? ¿Por qué su mente se torna en blanco? ¿O a veces se hace una tormenta en la misma?
No lo comprende, realmente que no. Sin embargo, es un tema que le daría vergüenza hablar con su maestro, o mucho más con su hermano. ¿Le escucharían? ¿Le aconsejarían? Ni siquiera sabe si ellos han tenido pareja, posiblemente ni siquiera sepan lo que es sentirse enamorado.
Entonces, recordó. Hay alguien que tiene una pareja, quizá, solamente quizá, podría pedirle consejos a él acerca de este extraño sentimiento. De este extraño comportamiento que tiene solo cuando está cerca de Jafar.

Así, el fin de semana pasó velozmente. Todos volvieron a sus actividades normales, despertándose temprano. Kanon no fue la excepción y llegó nuevamente a Sakurakyo. Se sorprendió a ver a más niños de los que vivían en el lugar; desde pequeños Yokai hasta humanos. No comprendió porque esto ahora parecía una guardería de niños ajenos.
Pasando por los pasillos de la casa, mirando como los niños caminaban y jugaban, se toparía con Hisamaru.

—¡Ah, Hisamaru! —Kanon exclamó rápidamente—. ¡Ilumíname! ¿Por qué ahora hay tantos niños? ¡Juraría que ayer no había tantos!

—Vamos, vamos, no es como si se multiplicaran o algo —Hisamaru rio ligeramente—. Vienen a estudiar.

—¿Estudiar? ¿Cómo está eso?

—Hyouya y Tsuika decidieron brindarles educación a los niños de pocos recursos —le explicó brevemente—. Así que vienen a estudiar. Tsuika se encarga de darles clase.

—¿Tsuika es maestro? —ella se sorprendió—. Vaya sorpresa…

—Bueno, este lugar no solo acoge gente, también ayuda a que sigan adelante —explicó nuevamente el samurái—. Tsuika les enseña sobre los estudios, historia, matemáticas, japonés… Yo les enseño a pelear a aquellos que quieren aprender a defenderse. O incluso vienen a clases de cocina con Saiko.

—Vaya —ella ahora estaba todavía más sorprendida—. Que sorpresa…

Ella siguió viendo a los niños, y se fue a hacer su trabajo.
El tiempo pasó, y había terminado más pronto de lo esperado. Sinceramente, ella solo quería hablar con Tsuika sobre el tema de Jafar, pero a la vez, le daba cierta pena. Hablar de sus sentimientos con alguien más… es vergonzoso. ¿Pensaría que es una principiante en esto? Que realmente no es como si no lo fuera, pero… ¡Solamente se siente nerviosa!
Nuevamente, caminó por los pasillos con dirección a la cocina. Tenía hambre y quería asaltar el refrigerador por algo de comer. Pero, su trayecto se vio interrumpido al ver a nada más que Enmei, recargado en el marco de una puerta, mirando dentro de una habitación. Ella se acercó un poco, llena de curiosidad. Entonces observó lo que él; Tsuika dando clase a los niños.

—Entonces, después de haber devuelto las riquezas de su pueblo, Momotaro junto con sus compañeros, siguieron de aventuras por todo el mundo —Tsuika contó, acto seguido cerró el libro que leía—. ¿Alguien podría decirme que se les quedó de esta historia de Momotaro?

—¡Qué los demonios son malos! —exclamó una nekomata.

—¡Eh, no es verdad! —precisamente, ahí estaba un niño demonio que rezongó rápidamente.

—N-No digas esas cosas, Mizumi-chan, no todos los demonios son malos —él sonrió tímidamente.

—Eh… ¿qué gracias a los actos nobles de Momotaro, hizo compañeros fieles que le ayudarían? —dijo otro niño. Esta vez, un humano—. Un perro, un faisán y un… eh…

—¡Un mono! —exclamó una comadreja—. ¡Fue toda una aventura la de Momotaro!

—¿Verdad? —Tsuika sonrió—. Como veo que les gustó tanto, ¿qué tal si hacen un dibujo ilustrando a Momotaro y sus amigos?

—¡Sí! —todos los niños exclamaron al unísono.

Siempre supo que Tsuika tenía un gran apego a los niños, incluso ahora, tiene a su propio hijo que está en la misma clase, poniendo manos a la obra a dibujar a Momotaro con sus tres compañeros. Sin embargo, jamás se imaginó que sería capaz de lidiar con todo un grupo de niños él solo.
Kanon miró de reojo a Enmei.
La pareja de Tsuika… padre de Sagiri… ¿Estarán casados? ¿Solo serán pareja? Su mente se comenzó a llenar de preguntas que si bien, no quisiera indagar, siente una gran curiosidad. Por eso, su boca la traicionó:

—¿Lleva mucho tiempo de pareja? —preguntó.

Pasó unos segundos antes de que se diera cuenta de lo que hizo.

—¡L-Lo siento, yo no…!

—Sí, tenemos mucho tiempo —para su sorpresa, Enmei le respondió. No volteó a verla, él seguía observando la clase, pero al menos se había tomado la molestia de responder.

Sagiri tenía 6 años, y era obvio que, en ese entonces, ellos ya debían haber sido pareja. Era una pregunta estúpida, pero la hizo…

—Tsuika-chan es una persona muy linda…

—Sí que lo es…

Las clases eventualmente acabaron, todos los niños se fueron cuando sus respectivos padres habían ido a buscarlos. Todos se despidieron amorosamente de Tsuika, y despertaron celos de Sagiri, quien reclamó a su “Tochan” y no permitió que nadie se le acercara. Al final, por eso Enmei se lo llevó a bañar.
Cuando Tsuika salió del aula, miró con sorpresa a Kanon, quien le había estado esperando.

—¿Kanon-chan? ¿Qué sucede?

—U-Uhm… quiero hablarte de algo… —ella dijo, tímida—. ¿Puedo?

Tsuika sonrió:

—Claro.
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Bueno :3 eso sería todo por hoy. Discúlpenme si parece corto, pero tampoco quiero saturar de muchas cosas un capítulo xD pronto se revelarán más cosas que llevarán al hilo de la historia principal, y estos temas ya serán un poco más segundo plano, aunque eso no significa que menos importantes. ¡Me esforzaré para el romance! >3

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Re: Byodo no Monogatari (Capítulo 5)

Mensaje por Kanon Oda el Mar Ago 07, 2018 9:35 pm

waaaa kanon esta confundida! lo ama pero no lo admitirá tan fácil ... aaah ya espero poder vas de ellos dos juntos n_n y ese Enmei se nota que ama mucho a tsuika *-* kawai, me encanta mucho tu fic!!!

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